Tips para alimentar a los niños melindrosos

A la mayoría de las madres les preocupa saber si sus hijos estarán comiendo lo suficiente y sobre todo, si la calidad de su dieta es lo bastante buena como para garantizar un sano crecimiento y desarrollo. Así que cuando en casa hay un pequeño “melindroso” que parece negarse a comer todo los alimentos saludables que se le ofrecen la mesa puede convertirse en un verdadero campo de batalla.

Antes que nada, es conveniente que las madres estén informadas acerca de las conductas alimentarias normales de los pequeños. Es normal, por ejemplo, que los niños preescolares muestren menos apetito que durante su primer año de vida, pues su ritmo de crecimiento se hace más lento. Por otro lado, es normal que los niños pequeños desconfíen de los alimentos que no  conocen y les sea difícil probarlos.  Además la búsqueda de autonomía propia de la edad puede relacionarse con su conducta a la hora de comer. Pero en la mayoría de los casos estos problemas no representan riesgos para el crecimiento y desarrollo de los niños.

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A continuación encontrarás algunos tips para facilitar esos momentos difíciles:

  • Permite que sea tu pequeño quien decida cuándo está satisfecho y no lo obligues a  limpiar el plato.
  • Procura ser constante con los horarios en que ofreces a los niños sus comidas y refrigerios.
  • Ofrece una variedad de alimentos saludables adecuados para la edad. Dale preferencia a los alimentos en su forma natural.
  • Recuerda que los niños pueden necesitar exponerse a un alimento nuevo hasta 10 veces (tal vez más) antes de decidirse a aceptarlo.
  • No uses los alimentos como premios o castigos.
  • Mantén un ambiente amigable y relajado a la hora de las comidas.
  • Haz que la hora de comer sea divertida para los niños. Anímalos a admirar los diferentes colores, formas y texturas de los alimentos. Pídeles que les pongan nombres chistosos o que formen figuras con ellos.
  • Corta las frutas y verduras en formas diferentes y divertidas, decora los platillos con motivos llamativos, etc.
  • Usa utensilios agradables y seguros. Acepta que aveces los niños solo aceptan comer determinado tipo de alimento si se le presenta con determinado utensilio. Por ejemplo, solo tomar la leche si es servida en su vaso azul favorito.
  • Limita las bebidas antes de la comida. Ofrece primero los alimentos sólidos.
  • Invita al niño a participar en la selección de alimentos saludables en el supermercado, pero marcando algunos límites. Por ejemplo, pregunta ¿prefieres que  esta vez compremos peras o manzanas? Luego pídele que te ayude a seleccionarlos.
  • Anima a los pequeños a participar en la preparación de los alimentos. Por ejemplo, permítele ayudar a lavar las frutas y verduras, a preparar platillos sencillos o a poner la mesa.
  • Pon el ejemplo. Si tu llevas una dieta variada y saludable es más probable que tus hijos lo hagan también.
  • Se creativa y mezcle los alimentos que te gustaría que tu pequeño comiera con los que ya sabes que come con agrado. Por ejemplo, agrega trocitos de fruta al cereal o verduras a la pasta.
  • Adopta una rutina para antes de las comidas que permita a los niños irse preparando unos minutos antes de sentarse a la mesa. Si intentas sentarlos  justo en el clímax de su juego preferido es poco probable que se sientan dispuestos a comer.
  • No ofrezcas un platillo alternativo para el  pequeño cuando rechace el primero que se le ofreció. Esto solo reforzaría su conducta “melindrosa”. Si se niega a comer acepta su decisión sin  darle alternativas.
  • Lleva un registro del crecimiento de tus hijos y si  tienes dudas con respecto a su ritmo consulta con un profesional de salud.
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Menú de refrigerios escolares fáciles y saludables para todo el mes

Las vacaciones de verano están por terminar. Así que además de preparar los útiles y uniformes para tus pequeños aprovecha este inicio de ciclo escolar para mejorar la calidad de los refrigerios que les mandas en la lonchera.

Aunque debe ser ligero, el lunch escolar es una comida importante en la alimentación diaria de los niños y debe planearse cuidadosamente.

Puedes encontrar recomendaciones para el  preparar el refrigerio escolar aquí.

Aquí te dejo un  menú con ideas para no repetir el refrigerio escolar durante todo un mes. Todas son muy fáciles de preparar y con ingredientes que puedes tener fácilmente en tu alacena o refrigerador. Recuerda servir raciones pequeñas. La mayoría de los niños escolares tendrán suficiente con un refrigerio de entre 150 y 250 kilocalorías.

LUNES MARTES MIERCOLES JUEVES VIERNES
Melón picado con yogurt natural y granola

Agua natural

Bollito con ensalada de atún

Manzana

Agua natural

Zanahorias baby con limón y chile en polvo

Galletas de trigo integrales con queso para untar

Agua natural

Alegría

Yogurt natural bebible

Guayabas

Agua natural

Germinado de alfalfa con mango, limón y chile en polvo

Cacahuates naturales

Agua natural

Sandwich de queso panela con jitomate y aceite de oliva

Tunas

Agua natural

Ensalada de jícama, pepino y naranja

Barrita de cereal integral

Agua natural

Leche descremada sin saborizante

Galletas  Marías o de animalitos

Nectarina

Agua natural

Elote o esquites con queso rallado

Naranja

Agua natural

Jícama rallada

Rollitos de pechuga de pavo

Palitos de pan integrales

Agua natural

Cubitos de queso

Uvas

Galletas habaneras integrales

 

Mazapán o palanqueta

Zanahoria rallada con limón

Agua natural

1 cajita de cereal integral

Yogurt natural

Plátano

Agua natural

Ensalada de pollo

Tostada horneada

Agua natural

Sandwich de ensalada de atún con pan integral

Pepino con limón

Agua natural

Bolitas  de avena (Quaker o similar)

Yogurt natural bebible

Pera

Agua natural

 

Ensalada de lechuga con huevo cocido

Tostaditas de maíz horneadas

Agua natural

Brochetitas de jamón bajo en sal con piña

Galletas habaneras

Agua natural

 

Fresas picadas con queso cottage

Galletas de avena

Agua natural

Sandwich de pavo con mango y verduras

Agua natural

 

 

 

 

Fórmulas lácteas para bebés

La leche materna es el alimento perfecto para los bebés porque favorece la maduración intestinal, los protege de infecciones y promueve un vínculo afectivo entre la madre y el hijo. La mayoría de los binomios madre-hijo son capaces de establecer una lactancia exitosa si la madre realmente lo desea. Sin embargo, hay casos en los que la lactancia materna no puede o no debe mantenerse durante todo el primer año de vida. En estos casos, las fórmulas para lactantes son la  opción para alimentar al bebé.

¿Qué diferencias existen entre una fórmula para lactantes y la leche de vaca?

Aunque la mayoría de las fórmulas lácteas para bebés están elaboradas a partir de leche de vaca, las fórmulas han sido modificadas para que su contenido de nutrimentos sea más parecido al de la leche materna y para que sus proteínas y grasas sean más fáciles de digerir para el bebé. En las fórmulas para lactantes se ha modificado el contenido de grasas, proteínas e hidratos de carbono y se han adicionado algunas vitaminas y minerales. Si un lactante se alimentara con leche de vaca, no recibiría el equilibrio exacto de nutrimentos que requiere. La leche de vaca aportaría por ejemplo, cantidades elevadas de proteínas y algunos electrolitos, que serían difíciles de manejar por los riñones del bebé. Por el contrario, la cantidad de hierro que contiene la leche de vaca sería insuficiente.

¿Qué tipos de fórmulas para lactantes existen en el mercado?

Existen diferentes tipos de fórmulas  que se adaptan a las necesidades específicas de los lactantes. Algunos de los tipos de fórmulas son:

  • Fórmulas de inicio. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes desde el nacimiento hasta los seis meses de edad. Su contenido de nutrimentos es muy similar al de la leche materna y sus proteínas han sido modificadas para que sean similares a las de la leche humana.
  • Fórmulas de seguimiento. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes de más de 6 meses de edad que ya reciben otros alimentos además de la leche. Su contenido de proteínas es mayor que el da las fórmulas de inicio, pero no tan  alto como el de la leche de vaca. Al igual que las fórmulas de inicio, las de seguimiento están adicionadas con hierro.
  • Fórmulas de soya. Estas fórmulas no están elaboradas a base de leche de vaca, sino de soya. Se indican en los casos en los que los lactantes manifiesten intolerancia al azúcar de la leche (lactosa) o alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Fórmulas sin lactosa. Están elaboradas a base de leche de vaca, pero se ha eliminado la principal fuente de hidratos de carbono: la lactosa, que se sustituye por otros tipos de azúcares. Estas fórmulas se indican cuando un lactante no tolera la lactosa de forma temporal (por ejemplo después de un cuadro diarreico) o permanente.
  • Fórmulas para prematuros. Están indicadas para bebés nacidos antes de las 37 semanas de gestación. Su cantidad de calorías y proteínas es mayor que en las fórmulas de inicio para responder a las necesidades del rápido crecimiento de estos bebés.
  • Fórmulas hipoalergénicas. En estas fórmulas, la proteína ha sido previamente hidrolizada (predigerida) y se recomiendan para lactantes que manifiestan alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Otras fórmulas especiales. Existen otras fórmulas especiales para situaciones clínicas específicas como reflujo gastroesofágico, diarreas, o alteraciones congénitas del metabolismo.

 Componentes especiales de las fórmulas

 Algunas fórmulas para lactantes están adicionadas con algunos componentes especiales como:

  • Nucleótidos: Mejoran la respuesta inmune y el desarrollo intestinal.
  • Carnitina: Colabora con el correcto desarrollo cerebral, e interviene en la maduración del sistema nervioso central y en la composición de las membranas celulares.
  • Taurina: Colabora con el desarrollo de la función visual y en la maduración del sistema nervioso central.
  • Ácidos grasos AA y de DHA. Importantes para el desarrollo del sistema nervioso central y de la visión.

Recomendaciones para preparar las fórmulas lácteas

Todas las fórmulas lácteas contienen en sus etiquetas indicaciones precisas sobre su forma de preparación proporcionadas por los fabricantes. Para la preparación de las fórmulas en polvo será necesario:

  1. Esterilizar los biberones y utensilios que se usarán para la preparación. Esto puede hacerse igualmente en un esterilizador especial para biberones o poniéndolos a hervir en una olla común y corriente. En cualquiera de los dos casos, después de hervirlos, espere a que se enfríen y retírelos cuidadosamente con ayuda de unas pinzas que habrá hervido también. Evite tocar con sus manos las tetinas o chupones de los biberones. No olvide hervir también otros utensilios que podría utilizar como las cucharitas medidoras.
  2. Hierva suficiente agua para todos los biberones que preparará. Manténgala tapada mientras se enfría. Una vez que el agua esté a temperatura ambiente mida la cantidad de agua exacta que necesitará según el número de onzas de leche que desea preparar. Puede guiarse con las medidas indicadas en los biberones. Agregue una medida de polvo por cada onza de agua a menos que las indicaciones del fabricante indiquen otra cosa. Tape los biberones y agítelos ligeramente. La leche preparada debe mantenerse en refrigeración hasta que sea utilizada.
  3. Si prevé alguna salida con el bebé, sería conveniente que dejara algunos biberones esterilizados con agua hervida y sin leche para que pueda llevarlos con usted en un termo y agregarles el polvo en el momento en que sean utilizados.
  4. Antes de dar al bebé un biberón previamente preparado, deberá calentarlo en baño maría o en un calentador especial para biberones. Asegúrese siempre de que la leche no está demasiado caliente antes de empezar a alimentar al bebé. El viejo truco de verter unas gotas de leche sobre el dorso de su muñeca para verificar su temperatura sigue siendo una buena opción.
  5. Si después de 24 horas le ha sobrado leche preparada que no utilizó, deberá desecharla.
  6. Deseche también los sobrantes de leche que su bebé haya dejado en un biberón.

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Si tiene dudas con respecto al tipo de fórmula, cantidad o forma de preparación siempre consulte con su médico. Todas las fórmulas especiales deben administrarse solo bajo receta médica y por el tiempo que su pediatra lo indique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cómo calentar, servir y refrigerar las papillas para bebé

Es probable que muchas madres  y padres primerizos no sepan exactamente como deben manejarse las papillas para bebé, lo que puede provocar que el pequeño no las acepte o que se  ponga en riesgo su salud.

La alimentación durante el primer año de vida del bebé es de vital importancia, tanto para la salud del niño como para la formación de hábitos que durarán toda la vida. A partir de los 6 meses de edad aproximadamente, deben empezar a ofrecerse alimentos diferentes a la leche en una consistencia apropiada. A esta temprana edad el pequeño es más susceptible de sufrir enfermedades  o accidentes por un mal manejo de sus alimentos. Es por ello que, además de saber qué alimentos son los adecuados para cada edad, los padres deben poner atención hasta en los pequeños detalles, como la forma de calentar, servir y almacenar la comida del bebé.

Cómo calentar las papillas del bebé

  • Las sopas y comidas con carne son mejor aceptadas por los pequeños cuando se sirven calientitas. Si la comida no fue preparada justo antes de que se ofrezca al bebe, es recomendable calentarla un poco a baño maría. (En caso de que tenga que recurrirse a alguna comida industrializada para bebé debe destaparse el frasco antes de calentarlo).
  • El uso del horno de microondas no es lo más recomendable porque se pueden formar burbujas de vapor muy caliente que pueden provocar que el alimento se derrame o salpique o pueden quemar al bebé. Si en determinado momento es indispensable usar este sistema de calentamiento, es conveniente que se use la potencia más baja.
  • Si se ha preparado más papilla de la que el bebé podría comer en ese momento,  debe separarse sólo la cantidad que se considere suficiente para calentarla, y guardarse el resto en un recipiente bien tapado en el refrigerador.

Cómo servir los alimentos para bebé

  • Los cereales deben servirse mezclados con leche materna o de fórmula, jugo o agua. La temperatura puede individualizarse según el gusto del bebé. Generalmente, tanto la temperatura ambiente como la tibia son bien aceptadas.
  • Los jugos deben servirse a temperatura ambiente. Calentarlos haría que se pierda parte de la vitamina C.
  • Las papillas de fruta y postres pueden servirse a temperatura ambiente o temperatura del refrigerador.
  • Las comidas con verduras y carnes o sopas deben calentarse ligeramente para acentuar su sabor y para habituar al bebé a la temperatura a la que habitualmente se sirven este tipo de platillos al resto de la familia.

Cómo refrigerar las papillas para bebé

  • Cuando se va a usar menos cantidad de alimento del que se preparó o del que contiene un frasco, debe refrigerarse cuidadosamente para que conserve su calidad y sabor.
  • Cada vez debe sacarse del recipiente solo la cantidad que será usada con una cucharita bien limpia para calentarla en otro recipiente.
  • El recipiente que esté sirviendo para almacenar debe estar bien limpio, debe taparse perfectamente  y guardarse en el refrigerador.
  • Los restos de alimento que haya dejado el bebé en su plato nunca deben volver a guardarse. Deben ser desechados.
  • Es conveniente etiquetar el recipiente con la fecha de preparación de la papilla.
  • Las papillas bien almacenadas en refrigeración pueden guardarse hasta por dos días. Pasado ese tiempo deberán desecharse.

 

 

 

 

Sobrepeso y obesidad infantil: Recomendaciones para su tratamiento

El sobrepeso y la obesidad son enfermedades que se han vuelto cada vez más comunes por lo que se dice que existe una epidemia mundial. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 en México, más del 30% de los niños tienen un exceso de peso corporal.

El sobrepeso se define como un peso corporal mayor a lo deseable para la estatura. La obesidad es un exceso de grasa corporal. Las personas con sobrepeso u obesidad tienen una mayor tendencia a padecer enfermedades y viven menos años que las personas que conservan un peso saludable.

Los niños con sobrepeso y obesidad tienen un alto riesgo de seguir padeciendo estas enfermedades en la edad adulta y  además de ver afectadas sus relaciones sociales y el desarrollo de su autoestima tienen mayor riesgo de desarrollar posteriormente hipertensión arterial, diabetes, alteraciones de colesterol y triglicéridos, problemas ortopédicos entre otras enfermedades. Por las razones anteriores es muy importante iniciar un plan para controlar el sobrepeso en los niños independientemente de su edad.

¿Es conveniente que los niños bajen de peso?

A diferencia de los adultos, en la mayoría de los niños el objetivo principal no es la pérdida de peso sino el mantenimiento del mismo. ¿Porqué el mantenimiento del peso? Porque al estar en etapa de crecimiento, las dietas que favorezcan la pérdida de peso podrían poner en riesgo el crecimiento. Por el contrario, si se logra mantener el peso estable conforme el niño va ganando estatura, poco a poco el grado de sobrepeso irá siendo menor.

¿Qué se necesita para controlar el sobrepeso y obesidad infantil?

Para lograr el mantenimiento del peso en niños se emplean diferentes estrategias enfocadas a lograr dos objetivos principales.

  • Reducir las calorías que consumen
  • Incrementar la actividad física

Recomendaciones para disminuir el consumo de calorías

Disminuir la cantidad de azúcar y grasa de la dieta es la mejor forma de reducir las calorías que los niños consumen.

Para reducir la cantidad de azúcar procura:

  • Evitar bebidas de sabor y refrescos
  • Evitar endulzar la leche
  • Preferir yogurt natural
  • Limitar el uso de mermeladas, cajeta, crema de avellanas o cacahuate
  • Servir frutas como postre
  • Limitar en cantidad y frecuencia el consumo de golosinas

Para disminuir la cantidad de grasa en la dieta:

  • Disminuye la cantidad de aceite, mantequilla y margarina que  se usa para cocinar, solo engrasa ligeramente los sartenes y utensilios.
  • Sustituye los quesos grasosos como manchego o chihuahua por quesos bajos en grasa como el panela, el fresco o el requesón.
  • Prefiere la leche descremada.
  • Disminuye la cantidad de carnes, quesos, lácteos, huevos y otros alimentos de origen animal e incrementa las cantidades de frutas, verduras y cereales.
  • Limita la cantidad de pan dulce, pastelillos y galletas con grasa, ofrece en su lugar panes integrales, avena, arroz, galletas marías o de animalitos.
  • Limita la cantidad y la frecuencia de consumo de frituras.
  • Evita agregar mayonesa, crema y aderezos cremosos a sus platillos.

Recomendaciones para incrementar la actividad física

Los niños deben realizar una hora diaria de actividad moderada a intensa para evitar o tratar el sobrepeso. La mayor parte de este ejercicio debe ser de tipo aeróbico como caminar, correr, bailar, nadar, jugar futbol, andar en bicicleta, patinar, etc. Para lograrlo algunas recomendaciones son:

  • De ser posible involucra a tu hijo o hija en actividades deportivas dirigidas en grupo.
  • De no ser posible establezcan juntos un horario fijo para hacer ejercicios en casa.
  • Los fines de semana y días libres prefieran actividades recreativas al aire libre.
  • Involucra a tu hijo o hija en tareas domésticas.
  • Limita el horario permitido para ver televisión, jugar videojuegos o usar la computadora.

¿Cómo poner en marcha un programa par controlar el sobrepeso en niños?

  • Antes que nada, todos los miembros de tu familia deben comprender que la participación y apoyo de todos y cada uno es importante para el niño con sobrepeso: ¿Cómo podría el pequeño dejar de tomar refresco si se sigue comprando en casa y los demás lo toman?
  • Solicita la ayuda de un profesional para hacer un diagnóstico correcto, establecer objetivos razonables y definir las estrategias más adecuadas.
  • Analiza junto con el profesional y el niño cuáles de las recomendaciones y estrategias mencionadas arriba pueden funcionarle bien, selecciona unas pocas (de tres a cinco)  para establecerlas como objetivos principales por algunas semanas y empiecen juntos a trabajar con ellas. Una vez logradas agreguen una o dos más. Por ejemplo, podrían elegir como primeras estrategias evitar agregar chocolate y azúcar a la leche, limitar el consumo de frituras a una vez por semana y agregar tres horas de ejercicio a la semana. Una vez que el niño se ha acostumbrado a ellas podrían agregar lavar el carro dos veces por semana (además de las otras actividades físicas) y limitar el consumo de galletas a 1 vez cada dos semanas.
  • Reconoce el esfuerzo del niño y alaba sus logros por pequeños que parezcan. Establezcan un “plan de recompensas” para mantener al niño motivado. Por ejemplo, peguen juntos una estrellita en un calendario por cada semana de objetivos cumplidos. Considera la posibilidad de un pequeño premio (que no sea comida o se relacione con ella) por cada 4 o 5 estrellitas acumuladas.
  • Vigila el peso y la estatura cada mes.
  • Nunca des medicamentos o suplementos si no son prescritos por un médico.

¿Son necesarios los productos light para los niños con sobrepeso?

Como ya se mencionó arriba, los objetivos para el tratamiento del sobrepeso de los niños son disminuir el aporte de calorías e incrementar la actividad física hasta alcanzar el mantenimiento del peso corporal. Esto puede lograrse sin necesidad de recurrir a productos light. Reducir el consumo de alimentos ricos en calorías, azúcar y grasa y sustituirlos por frutas, verduras y cereales es suficiente.

Por otro lado, acostumbrar a los niños a  comer alimentos naturales sin necesidad de endulzarlos, es un buen hábito que podría perdurar toda la vida y beneficiar a los niños a largo plazo. Existen en el mercado muy distintos tipos de productos Light. Algunos son libres de calorías, otros si aportan calorías, pero menos que un producto regular; algunos pueden ser libres de azúcar pero con cantidades moderadas a altas de grasa o por el contrario, ser bajos en grasa pero con cantidades considerables de azúcar. Siempre lee cuidadosamente las etiquetas de los productos industrializados (light o no) y enseña a tus hijos a hacerlo. Verifiquen la cantidad de grasa, azúcar, fibra y sodio que contienen. De ser necesario incluir algunos productos industrializados elijan las opciones con más fibra y menos azúcar, grasa y sodio.

Entre los endulzantes  artificiales sin calorías aprobados para los niños están el aspartame, acesulfame y sucralosa. El hecho de que estén aceptados no significa que puedan consumirse libremente. Sus efectos reales a largo plazo no están claramente comprobados. Algunos endulzantes bajos en calorías como el sorbitol que se usa en algunos dulces y gomas de mascar pueden ocasionar diarreas en los niños. Siempre lee en las etiquetas el tipo de endulzante que contienen los productos light o bajos en calorías.

Por último recuerda que el tratamiento del sobrepeso requiere un gran esfuerzo a largo plazo. Los niños con sobrepeso requieren un gran apoyo y motivación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anemia en los niños

Qué es anemia

La anemia es una reducción de la concentración de la hemoglobina  en la sangre. La hemoglobina es una proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno a través del cuerpo. En los niños puede  deberse principalmente  a deficiencia de hierro,  aunque también puede deberse a deficiencias de vitamina B12 o ácido fólico.

Causas de anemia en los niños

Las principales causas de anemia en los niños son:

  • Consumo insuficiente de hierro.
  • Absorción deficiente de hierro en el intestino debido a factores que intervienen con su absorción como  el excesivo consumo de  oxalatos (contenidos en verduras de hojas verdes), fitatos (en cereales integrales no procesados) y taninos (café y té negro).
  • Pérdida de hierro secundaria a sangrado que puede ser causado por parásitos, por consumo excesivo de leche de vaca en menores de un año de edad, entre otras causas.

Qué manifestaciones tiene un niño con anemia

Muchos niños pueden tener deficiencia de hierro sin mostrar ninguna alteración perceptible por mucho tiempo; pero conforme las reservas de hierro almacenadas en el cuerpo  se van agotando se pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Cansancio
  • Debilidad
  • Piel y mucosas pálidas
  • Taquicardia (latidos rápidos del corazón) y soplo cardiaco
  • Irritabilidad
  • Falta de apetito
  • Vértigos y mareos

En casos raros puede presentarse “pica”, que es un deseo insaciable por ingerir sustancias no comestibles como pedacitos de pintura, gis o tierra.

La anemia por deficiencia de hierro puede detectarse durante un examen médico de rutina, un interrogatorio  y un análisis de sangre en el que se determina la concentración de hemoglobina de la sangre.

Consecuencias de la anemia en los niños

La anemia por deficiencia de hierro puede afectar la habilidad de los niños para interactuar y aprender, afecta su estado emocional y los hace más temerosos y cautelosos. También puede afectarse el desarrollo psicomotor e intelectual y social. Es frecuente que los niños con anemia tengan problemas de atención y memoria.

Es importante mencionar que algunas de estas manifestaciones pueden presentarse a partir de la deficiencia de hierro aún antes de que se presente anemia franca.

Tratamiento de la anemia

Una vez que se  eliminan las causas que precipitaron la anemia, la forma de corregir la deficiencia es a través de la administración de hierro por vía oral. Para esto se utilizan compuestos como el sulfato ferroso. Este tratamiento debe ser indicado y supervisado por un médico.

Es conveniente tomar los suplementos  de hierro acompañados de alimentos para disminuir las molestias gastrointestinales que a veces pueden presentarse al tomar estos compuestos.

 Prevención de la anemia

La anemia por deficiencia de hierro en los niños puede prevenirse a través de las siguientes medidas:

  • Evitar dar leche de vaca a los bebés menores de  un año de edad. Ellos deben recibir solo leche materna o fórmulas para bebés adicionadas con hierro.
  • Iniciar la ablactación (proceso en que se van introduciendo alimentos diferentes de la leche a los bebés) oportunamente, incluyendo alimentos ricos en hierro como los cereales fortificados.
  • Vigilar que los niños lleven una buena alimentación con suficientes cantidades de hierro. Algunas fuentes de hierro son las carnes magras, los huevos, frijoles, verduras de hojas verdes, pastas y cereales fortificados.
  • Considerar que no todo el hierro contenido en la dieta puede ser absorbido por lo que es importante incluir “facilitadores” de la absorción de hierro en la dieta. El facilitador más conocido es la vitamina C, presente en frutas como las naranjas, mandarinas, toronjas, fresas y guayabas. Incluir alguna de estas frutas en la comida, acompañando a los alimentos ricos en hierro, favorece su absorción.

 

 

 

Déficit de atención y dieta

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)  es un desorden común entre los niños. Ocurre en hasta 10% de los niños y 5% de las niñas en edad preescolar y escolar y aunque en ocasiones los síntomas desaparecen con la edad, el 65% de los niños que lo padecen siguen presentando síntomas del trastorno en la edad adulta.

Estos síntomas pueden resumirse en tres características: impulsividad, distracción e hiperactividad. Dichas características pueden presentarse en iguales magnitudes o puede dominar una de ellas sobre las otras dos.

En alguna época se pensó que el consumo elevado de azúcar se relacionaba con los síntomas de hiperactividad, pero no existen evidencias científicas que lo demuestren. Por lo tanto, las dietas demasiado restringidas y libres de azúcar no se justifican, aunque el abuso de estos carbohidratos no es recomendable para nadie por muchas otras razones, como su relación con el sobrepeso, síndrome metabólico y caries dental entre otras enfermedades.

Una gran variedad de alimentos y aditivos, principalmente los que suelen ser causantes de alergias alimentarias, como la leche, las nueces, el trigo, el pescado y la soya se han relacionado con la aparición de los síntomas y otros trastornos de la conducta, pero no todos los niños diagnosticados con TDAH responden a las dietas que eliminan los alimentos  sospechosos.

También se ha reportado que altas dosis de vitamina B6 junto con Magnesio, ayudan a reducir la hiperactividad y a  mejorar la atención. Sin embargo, no está muy claro si estos beneficios se observan en niños que no presenten deficiencias de estos nutrimentos.

En la actualidad, los  principales componentes dietéticos que se han relacionado con los síntomas de TDAH son algunos aditivos empleados en la industria alimentaria como los  colorantes y  saborizantes artificiales y algunos conservadores. Numerosos padres de niños con TDAH han manifestado que encuentran disminución significativa de los síntomas en sus hijos al seguir una dieta sin colorantes ni saborizantes artificiales. Sin embargo, resulta difícil apegarse a este tipo de dieta a largo plazo dada la enorme cantidad de alimentos procesados que contienen este tipo de sustancias y la gran difusión y aceptación  que estos tienen entre los niños.

Es importante mencionar que el consumo de colorantes y saborizantes no es la causa de este trastorno y no origina ninguno de los síntomas arriba mencionados en personas sanas. Por otro lado, no todos los niños con TDAH son sensibles a estos aditivos, por lo que no necesariamente todos los pacientes con este trastorno responderán igual a la dieta en que estos se eliminen.

En general, se sugiere que al intentar hacer cualquier modificación dietética en busca de una mejoría de los síntomas se tomen en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Como con cualquier otra persona, debe adoptarse una dieta saludable con todas las características de la dieta recomendable.
  • Leer las etiquetas de todos los productos industrializados para determinar cuáles tienen colorantes y/o saborizantes artificiales. (Verificar cereales instantáneos, galletas, panes, pastelillos, bebidas de sabores, jugos, leches saborizadas, yogurt, helados, gelatinas, dulces, sopas instantáneas, tabletas de vitaminas, pasta dental, entre otros).
  • Eliminar solo unos pocos alimentos a la vez (por ejemplo intentar eliminar solo los que tienen saborizantes de vainilla o chocolate antes de eliminar todos los saborizantes y colorantes).
  • Hacer un registro diario de la conducta del niño.
  • Eliminar nuevos alimentos o hacer nuevos cambios solo después de varios días de observar la conducta con las modificaciones hechas anteriormente.
  • Reintroducir gradualmente los alimentos que aparentemente no modifican la conducta del niño.
  • Evitar dietas demasiado rígidas que podrían causar otros problemas psicológicos o de conducta, independientemente del TDAH.
  • Consultar con un especialista que ayude a determinar el tipo de dieta que a cada individuo le permita un buen manejo de la sintomatología sin causar deficiencias o un excesivo estrés.