Semana mundial de la lactancia materna

Esta semana (del 1 al 7 de Agosto) se celebra en el mundo la semana de la lactancia materna con la finalidad de fomentar la lactancia natural, auspiciada por la WABA (Word Alliance for Breastfeeding Action) que es una red de individuos y organizaciones dedicados a proteger, promover y apoyar esta práctica.

A pesar de los enormes y bien reconocidos beneficios de la lactancia materna tanto para los lactantes como para las madres, se estima que en el mundo solo el 35% de los niños menores de 4 meses de edad son alimentados exclusivamente al seno materno.

Según la UNICEF La leche materna es el único alimento que el niño/a necesita para los primeros seis meses de vida. Otro tipo de alimentos o bebidas, inclusive de agua, aumentaría el riesgo de que tenga diarrea u otra enfermedad. La leche materna es la “primera inmunización” del bebé, no existen formulas alternativas para su protección.

El demorar o restringir la toma de leche materna y sustituirlas con otros productos antes de los seis meses, continúa siendo la práctica común que aumenta el riesgo de infecciones, alergias, enfermedades de largo plazo y muerte.

La lactancia materna y la buena nutrición en la infancia son cruciales para reducir la tasa de mortalidad entre los menores de cinco años, erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Según la OMS en el 2012 cerca de 162 millones de niños menores de cinco años sufrían retrasa en el crecimiento y 51 millones tenína un peso bajo para su estatura. La mayoría de estos casos se relacionan con una alimentación deficiente e infecciones repetidas. Además, 44 millones de niños tenían sobrepeso u obesidad.

Si la lactancia materna de todos los menores de 23 meses de edad fuera óptima, se podrían salvar las vidas de unos 800 000 menores de 5 años, según calcula la OMS.

La UNICEF y la OMS recomiendan:

  • Inicio inmediato de la lactancia materna en la primera hora de vida.
  • Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
  • Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más.
  • Amamantamiento a libre demanda, siempre que el niño lo pida, de día y de noche.
  • Evitar biberones y chupetes.

A continuación les dejo una presentación que hice con las imágenes de la campaña 2014 de apoyo a la lactancia materna de la OMS y la UNICEF para que la vean y sobre todo para que la compartan y de esta forma pongamos nuestro granito de arena por esta noble causa.

 

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2014

 

Fuente:

OMS. Alimentación del lactante y del niño pequeño. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs342/es/

OMS. Semana Mundial de la Lactancia Materna. http://www.who.int/mediacentre/events/meetings/2014/world_breastfeeding_week/es/

 

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Fórmulas lácteas para bebés

La leche materna es el alimento perfecto para los bebés porque favorece la maduración intestinal, los protege de infecciones y promueve un vínculo afectivo entre la madre y el hijo. La mayoría de los binomios madre-hijo son capaces de establecer una lactancia exitosa si la madre realmente lo desea. Sin embargo, hay casos en los que la lactancia materna no puede o no debe mantenerse durante todo el primer año de vida. En estos casos, las fórmulas para lactantes son la  opción para alimentar al bebé.

¿Qué diferencias existen entre una fórmula para lactantes y la leche de vaca?

Aunque la mayoría de las fórmulas lácteas para bebés están elaboradas a partir de leche de vaca, las fórmulas han sido modificadas para que su contenido de nutrimentos sea más parecido al de la leche materna y para que sus proteínas y grasas sean más fáciles de digerir para el bebé. En las fórmulas para lactantes se ha modificado el contenido de grasas, proteínas e hidratos de carbono y se han adicionado algunas vitaminas y minerales. Si un lactante se alimentara con leche de vaca, no recibiría el equilibrio exacto de nutrimentos que requiere. La leche de vaca aportaría por ejemplo, cantidades elevadas de proteínas y algunos electrolitos, que serían difíciles de manejar por los riñones del bebé. Por el contrario, la cantidad de hierro que contiene la leche de vaca sería insuficiente.

¿Qué tipos de fórmulas para lactantes existen en el mercado?

Existen diferentes tipos de fórmulas  que se adaptan a las necesidades específicas de los lactantes. Algunos de los tipos de fórmulas son:

  • Fórmulas de inicio. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes desde el nacimiento hasta los seis meses de edad. Su contenido de nutrimentos es muy similar al de la leche materna y sus proteínas han sido modificadas para que sean similares a las de la leche humana.
  • Fórmulas de seguimiento. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes de más de 6 meses de edad que ya reciben otros alimentos además de la leche. Su contenido de proteínas es mayor que el da las fórmulas de inicio, pero no tan  alto como el de la leche de vaca. Al igual que las fórmulas de inicio, las de seguimiento están adicionadas con hierro.
  • Fórmulas de soya. Estas fórmulas no están elaboradas a base de leche de vaca, sino de soya. Se indican en los casos en los que los lactantes manifiesten intolerancia al azúcar de la leche (lactosa) o alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Fórmulas sin lactosa. Están elaboradas a base de leche de vaca, pero se ha eliminado la principal fuente de hidratos de carbono: la lactosa, que se sustituye por otros tipos de azúcares. Estas fórmulas se indican cuando un lactante no tolera la lactosa de forma temporal (por ejemplo después de un cuadro diarreico) o permanente.
  • Fórmulas para prematuros. Están indicadas para bebés nacidos antes de las 37 semanas de gestación. Su cantidad de calorías y proteínas es mayor que en las fórmulas de inicio para responder a las necesidades del rápido crecimiento de estos bebés.
  • Fórmulas hipoalergénicas. En estas fórmulas, la proteína ha sido previamente hidrolizada (predigerida) y se recomiendan para lactantes que manifiestan alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Otras fórmulas especiales. Existen otras fórmulas especiales para situaciones clínicas específicas como reflujo gastroesofágico, diarreas, o alteraciones congénitas del metabolismo.

 Componentes especiales de las fórmulas

 Algunas fórmulas para lactantes están adicionadas con algunos componentes especiales como:

  • Nucleótidos: Mejoran la respuesta inmune y el desarrollo intestinal.
  • Carnitina: Colabora con el correcto desarrollo cerebral, e interviene en la maduración del sistema nervioso central y en la composición de las membranas celulares.
  • Taurina: Colabora con el desarrollo de la función visual y en la maduración del sistema nervioso central.
  • Ácidos grasos AA y de DHA. Importantes para el desarrollo del sistema nervioso central y de la visión.

Recomendaciones para preparar las fórmulas lácteas

Todas las fórmulas lácteas contienen en sus etiquetas indicaciones precisas sobre su forma de preparación proporcionadas por los fabricantes. Para la preparación de las fórmulas en polvo será necesario:

  1. Esterilizar los biberones y utensilios que se usarán para la preparación. Esto puede hacerse igualmente en un esterilizador especial para biberones o poniéndolos a hervir en una olla común y corriente. En cualquiera de los dos casos, después de hervirlos, espere a que se enfríen y retírelos cuidadosamente con ayuda de unas pinzas que habrá hervido también. Evite tocar con sus manos las tetinas o chupones de los biberones. No olvide hervir también otros utensilios que podría utilizar como las cucharitas medidoras.
  2. Hierva suficiente agua para todos los biberones que preparará. Manténgala tapada mientras se enfría. Una vez que el agua esté a temperatura ambiente mida la cantidad de agua exacta que necesitará según el número de onzas de leche que desea preparar. Puede guiarse con las medidas indicadas en los biberones. Agregue una medida de polvo por cada onza de agua a menos que las indicaciones del fabricante indiquen otra cosa. Tape los biberones y agítelos ligeramente. La leche preparada debe mantenerse en refrigeración hasta que sea utilizada.
  3. Si prevé alguna salida con el bebé, sería conveniente que dejara algunos biberones esterilizados con agua hervida y sin leche para que pueda llevarlos con usted en un termo y agregarles el polvo en el momento en que sean utilizados.
  4. Antes de dar al bebé un biberón previamente preparado, deberá calentarlo en baño maría o en un calentador especial para biberones. Asegúrese siempre de que la leche no está demasiado caliente antes de empezar a alimentar al bebé. El viejo truco de verter unas gotas de leche sobre el dorso de su muñeca para verificar su temperatura sigue siendo una buena opción.
  5. Si después de 24 horas le ha sobrado leche preparada que no utilizó, deberá desecharla.
  6. Deseche también los sobrantes de leche que su bebé haya dejado en un biberón.

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Si tiene dudas con respecto al tipo de fórmula, cantidad o forma de preparación siempre consulte con su médico. Todas las fórmulas especiales deben administrarse solo bajo receta médica y por el tiempo que su pediatra lo indique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alimentación de los niños durante el primer año de vida

La alimentación durante el primer año de vida de un niño representa un factor clave para su posterior crecimiento y desarrollo. Los efectos de una mala nutrición durante esta etapa, ya sea por exceso o por deficiencia, podrán observarse incluso hasta la edad adulta. Por el contrario, una buena alimentación desde el nacimiento será la base de una futura vida saludable.

Desde que nacen y hasta aproximadamente los seis meses de edad, los bebés pueden cubrir todos sus requerimientos de nutrimentos a partir de la leche materna, o en su defecto, de alguna fórmula láctea comercial; pero después, nuevos alimentos deben integrarse poco a poco para lograr un sano crecimiento y desarrollo y la formación de hábitos alimentarios saludables. A este proceso se le llama ablactación.

Por lo tanto, la alimentación de los niños durante el primer año de vida puede dividirse en tres etapas:

  1.      Lactancia exclusiva
  2.      Ablactación
  3.      Integración a la dieta familiar

Lactancia exclusiva

Durante los primeros seis  meses de vida del niño, la mejor opción para su alimentación es la lactancia materna, ya que la leche materna no solo es el mejor alimento para el bebé, sino que además favorece un mejor vínculo emocional entre la madre y el hijo.

Amamantar al bebé trae múltiples beneficios tanto para el niño como para la madre. Entre ellos podemos encontrar beneficios a la salud física, salud mental y hasta beneficios económicos.

Aunque la gran mayoría de las madres puede lograr una lactancia exitosa, siempre y cuando tenga una buena disposición para hacerlo, existen algunos casos en los que la lactancia no puede o no debe establecerse o mantenerse por el tiempo necesario. En esos casos la leche materna deberá sustituirse por una fórmula láctea para bebé. Existen en el mercado muchas y muy diferentes opciones. El pediatra y/o el nutriólogo ayudarán a decidir cuál es la más adecuada  para cada caso.

 Ablactación

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La ablactación o introducción de alimentos diferentes a la leche  será el inicio de una buena nutrición y deberá iniciarse alrededor de los seis meses de edad del bebé. En este momento, la leche empezará a ser insuficiente para cubrir todos sus requerimientos de nutrimentos y ya tendrá la madurez fisiológica para empezar a recibir sus primeras papillas.

Esto no quiere decir que la lactancia deba suspenderse en este momento, sino que poco a poco se integrarán nuevos alimentos y la leche dejará gradualmente de ser el alimento predominante.

Anteriormente se recomendaba la introducción de alimentos diferentes a la leche desde edades tan tempranas como el mes de edad. Actualmente se reconoce que esta práctica no es la ideal, pues puede poner en riesgo la salud del bebé. Estas conclusiones se han hecho a partir de  hallazgos que consideran básicamente los siguientes aspectos:

  • Las necesidades de nutrimentos de los bebés pueden ser cubiertas durante los primeros seis meses con lactancia exclusiva.
  •  El desarrollo del aparato digestivo del bebé tiene la madurez para digerir y aprovechar otros alimentos hasta  varios meses después del nacimiento.
  •  La función de los riñones de los bebés durante los primeros seis meses de vida es aún inmadura.
  • Durante las primeras semanas de vida los bebés no han alcanzado el desarrollo neuromotor que les permita adoptar una posición segura y manejar alimentos sólidos en la boca.

En consecuencia, la introducción de alimentos muy tempranamente puede traer algunas consecuencias negativas para la salud del bebé como mayor riesgo de sobrepeso u obesidad, mayor riesgo de alergias e infecciones gastrointestinales entre otras.

Existen diferentes patrones de introducción de alimentos. El pediatra o nutriólogo recomendará la secuencia más adecuada para cada caso, pero a continuación se muestra como ejemplo el esquema sugerido por el Hospital Infantil Federico Gómez, que cumple con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Edad en meses Grupo de alimentos Ejemplos de alimentos Presentación
0 a 6 meses

Lactancia materna exclusiva

6 meses Frutas y verduras Chayote, calabaza, zanahoria, manzana, plátano, papaya, pera, perón  

Purés, papillas, o machacados

 

Cereales Cereal precocido de arroz y maíz enriquecido con hierro
7 meses Frutas y verduras Las anteriores más betabel, jitomate, tomate, ciruela, durazno, jícama, mango, melón, sandía  Papillas y picados finos
Cereales Los anteriores más cereales de trigo, avena, tortilla, pan, galletas, pastas, papa, camote, yuca
Leguminosas Frijol, lentejas
Alimentos de origen animal Pollo, pavo, hígado de pollo
8 a 9 meses Frutas y verduras Las anteriores más guayaba, piña, espinacas, acelgas, ejotes, nopales, pepino, apio, brócoli  Picados
Cereales Todos
Leguminosas Las anteriores más habas y garbanzos
Alimentos de origen animal Los anteriores más res y ternera
10 a 11 meses Todos los anteriores más queso, yogurt, huevo cocido Trocitos
12 meses Todos los anteriores más pescado.Integración a la dieta familiar. Trocitos

 

 Recomendaciones para la introducción de alimentos

Cuando llegue el momento de comenzar a introducir alimentos diferentes de la leche en la dieta del bebé, es importante recordar que este proceso tiene dos funciones principales: promover un buen estado de nutrición y comenzar la educación en materia de alimentación del niño. Algunas recomendaciones para esta etapa son:

  1.     Introducir un solo alimento a la vez. Esperar varios días antes de agregar otro alimento nuevo. De esta forma podrá valorarse que tal tolera el bebé cada alimento nuevo.
  2.     Ofrecer una pequeña cantidad  (por ejemplo una cucharadita) del alimento nuevo antes de la leche o cualquier otro alimento, cuando el bebé tenga más hambre.
  3.     No obligar al bebé a comer los alimentos nuevos. Ofrecer nuevamente y con paciencia los alimentos rechazados unos días después.
  4.     No agregar sal ni azúcar a los purés y papillas.
  5.     Evitar agregar cereales u otros alimentos a la leche del bebé.
  6.     Si existen antecedentes de alergia en la familia evitar las frutas cítricas, además del huevo y pescado hasta que el bebé cumpla el año de edad.
  7.     Poco a poco incrementar la cantidad de alimentos diferentes de la leche que se ofrece al bebé. Esto hará que el pequeño reduzca gradualmente la cantidad de leche que toma.
  8.     Procurar ajustar los horarios de las comidas del bebé con los del resto de la familia.

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Integración a la dieta familiar

Para el año de edad, el niño deberá estar ya integrado a la dieta del resto de la familia. De ahora en adelante será muy importante seguir formando y reforzar hábitos de alimentación saludables que le ayudarán a crecer y desarrollarse sanamente y a prevenir enfermedades en un futuro. Será conveniente que evite platillos demasiado grasosos o condimentados. La comida debe partirse en trocitos fáciles de manejar evitando las temperaturas demasiado calientes o muy frías.

Es importante servirle porciones adecuadas a su edad y con utensilios seguros y fáciles de manejar. A esta edad el pequeño intentará tomar los alimentos con sus manos y deberá ya beber de una taza. Pronto intentará comer solo. Esto debe permitirse aunque derrame algo (o mucho) de su comida y bebida. Bastará con ponerle un babero o delantal grande que cubra su ropa y usar un mantelito fácil de lavar.

Combinar diferentes colores y texturas en los platillos hará más fácil para el pequeño aceptarlos y beneficiará su desarrollo.

Ahora el bebé está listo para la siguiente etapa en su crecimiento y desarrollo, y por lo tanto para la siguiente etapa en su alimentación: la etapa preescolar.

 

 

 

 

Lactancia materna: Beneficios y recomendaciones

La leche materna es el mejor alimento para la mayoría de los bebés. Contiene todos los nutrimentos que un bebé necesita para un crecimiento y desarrollo sanos durante los seis primeros meses de vida.

Además, una vez nacido, el  recibir la leche de su madre le da al bebé lo más parecido a la seguridad que sentía en el vientre materno, pues le permite sentir el calor de su piel, escuchar los latidos de su corazón, y escuchar el timbre de su voz.

El amamantamiento tiene muchos beneficios para el bebé, puesto que la leche materna es rica en nutrimentos, ayuda a proteger al bebé contra  infecciones y  ayuda a prevenir  alergias; pero además, la lactancia también tiene beneficios para la madre.

 Beneficios de la lactancia para el bebé

  1. Proporciona la cantidad ideal de proteínas, azúcar, grasa y  vitaminas que un bebé necesita para un crecimiento y desarrollo saludables.
  2. La leche materna se modifica conforme el bebé crece y le proporciona la cantidad justa de nutrimentos que necesita en cada etapa del desarrollo.
  3. Lo protege de infecciones, pues contiene anticuerpos. Los bebés alimentados con leche materna son menos propensos a padecer infecciones respiratorias, gastrointestinales, urinarias, de oídos y meningitis.
  4. Disminuye la frecuencia y severidad de los cólicos, pues es más fácil de digerir que la leche de fórmula.
  5. Disminuye el riesgo de alergias, puesto que las fórmulas lácteas, al estar elaboradas a base de leche de vaca son más alergénicas.
  6. Disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas en la edad adulta como obesidad, elevación de colesterol en sangre, cáncer y diabetes.
  7. La leche materna  contiene ácidos grasos que promueven el desarrollo cerebral. Es probable que los niños amamantados tengan puntajes más altos en evaluaciones cognitivas.
  8. Aporta beneficios emocionales  por el vínculo especial que se desarrolla entre madre e hijo, la depresión postparto es menos frecuente, y si se presenta es menos severa. Las hormonas relacionadas con la lactancia proporcionan a la madre una mayor sensación de tranquilidad.
  9. La leche materna tiene menos probabilidades de desarrollar caries en la dentadura del bebé cuando esta comience a crecer.

Beneficios de la lactancia para la mamá

  1. Acelera la recuperación después del parto, puesto que se produce oxitocina, una hormona que ayuda al útero a regresar a su tamaño y forma original después del parto, además reduce el sangrado postparto.
  2. Retrasa la aparición de los períodos menstruales  y la ovulación después del parto, por lo tanto disminuye las probabilidades de un nuevo embarazo.
  3. Facilita la recuperación del peso que se tenía antes del embarazo, puesto que se consumen muchas calorías.
  4. Puede disminuir el riesgo de cáncer de mama y cáncer de ovario.
  5. Es más práctica, dado que no  se necesita lavar biberones o mezclar leche de fórmula y calentarla.  Está lista en todo momento.
  6. Se reducen los gastos en comparación con la alimentación con fórmula para bebés.
  7. El vínculo afectivo que se desarrolla durante el amamantamiento no solo beneficia al bebé, sino también a la madre.

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 Cuánto tiempo debe prolongarse la lactancia

Es recomendable que durante los primeros 6 meses de vida el bebé sea alimentado exclusivamente con leche materna. A partir de esa edad, y hasta el año de edad,  la lactancia debe mantenerse, pero complementarse con otros alimentos que se irán introduciendo gradualmente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantenerla hasta los dos años de edad.

 Recomendaciones para una lactancia satisfactoria

  • Ten confianza en que la leche materna es todo lo que tu bebé requiere para estar bien nutrido durante los primeros 6 meses de vida.
  • Confía también en tu propia capacidad para establecer una lactancia exitosa. Prácticamente todas las mujeres son capaces de alimentar a sus bebés con lactancia exclusiva.  Si requieres información adicional solicítala oportunamente con un profesional de salud de tu confianza.
  • Procura comenzar a amamantar a tu bebé tan pronto como sea posible después de su nacimiento. Mientras está en el hospital pide que tu bebé permanezca contigo el mayor tiempo posible.  Las 24 horas del día si es posible.
  • Alimenta a tu bebé cuantas veces él o ella lo desee. Esto puede ser de ocho a 12 veces al día o más. La frecuencia con que tu bebé quiera comer al día puede cambiar con el tiempo a medida que el bebé pasa por fases aceleradas de crecimiento. La succión es lo que estimula la producción de leche, por lo tanto la energía y la frecuencia con la que tu bebé succione, junto con tu disposición para el amamantamiento, determinarán la efectividad de la lactancia. En los primeros días después del parto, de 7 a 10 tetadas suelen ser suficientes para una estimulación hormonal suficiente.
  • Evita dar tomas de fórmula u otros líquidos al bebé, puesto que esto disminuiría la cantidad de leche que succionará y por lo tanto, se afectaría su producción.
  • Procura amamantar de ambos senos a tu bebé en cada toma. Podría tardar de 15 a 20  minutos de cada lado. En cada toma comienza con el seno con el que terminó en la tetada anterior. Marca con un pequeño listón atado en tu ropa interior el seno con el que deberás empezar la siguiente toma si consideras que podrías olvidarlo.
  • Al amamantar verifica que ambos labios del bebé  estén hacia afuera y cubran prácticamente toda la areola (parte oscura alrededor del pezón).
  • Busca una posición cómoda para ambos. Tu bebé no debe forzar su cuello por tener que voltear la cabeza.
  • Evita fumar y tomar bebidas alcohólicas o con cafeína, puesto que además de pasar sustancias nocivas a tu bebé, podrían disminuir la producción de leche.
  • Bebe abundantes líquidos y aliméntate bien.

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 Recomendaciones para evitar las grietas en los pezones

  • Asegúrate de que tu bebé tome apropiadamente el pezón y de que cubre toda la areola con su boca.
  • Antes de cambiar al bebé de un seno u otro, o si necesitas retirarlo momentáneamente cuando aún está succionando, introduce la punta de un dedo por un lado de la boca del bebé hacia su encía para que deje de hacer presión antes de que lo retires.
  • Permite que tus pezones se sequen perfectamente al aire después de cada toma antes de cubrirlos. Si es necesario puedes lubricarlos con unas gotas de tu propia leche o de aceite vegetal.
  • Lava diariamente tus pezones con agua tibia, sin jabón y no uses cremas o lociones.
  • Evita usar ropa interior o protectores para lactancia con cubiertas plásticas.
  • Si tu bebé succiona con demasiada energía en las primeras “chupadas” hasta que siente la “bajada de la leche”, intenta extraer tú misma un poco de leche y empieza con el bebé hasta que la leche está bajando adecuadamente.
  • Si al terminar la toma sientes los pezones adoloridos puedes frotarlos con hielo para aliviar la molestia. Después aplica aceite vegetal.
  • Si tienes los pezones muy enrojecidos, tus senos se sienten muy duros y doloridos o tienes fiebre consulta a tu médico.

 Recomendaciones para la alimentación de la madre durante la lactancia 

  • Las mujeres lactando requieren alrededor de 500 calorías adicionales a su requerimiento habitual, esto es aún más que lo que requerían durante el embarazo. Si la dieta está bien balanceada, con estas calorías adicionales se cubrirán también los requerimientos adicionales de proteína y otros nutrimentos.
  • Consume al menos una porción adicional de leche o yogurt para cubrir tu requerimiento de calcio. Si no consumes lácteos habitualmente, coméntalo con tu médico para que valore si es necesario darte un suplemento de calcio.
  • Agrega también una porción adicional de algún alimento rico en proteínas como carne, pollo o queso.
  • Consume abundantes frutas, verduras y cereales integrales.
  • No seas demasiado indulgente contigo misma. Aunque no es momento de “ponerse a dieta” un exceso de alimentos ricos en grasa o azúcar podría hacer que consumas más calorías de las que en realidad estás gastando.
  • Bebe abundantes líquidos, pero evita los que contengan cafeína, alcohol o azúcar en exceso.
  • Si hay antecedentes de alergia en tu familia evita comer durante la lactancia alimentos alergénicos como nueces y cacahuates para evitar posibles alergias y enfermedades respiratorias como el asma en tu bebé.

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 Recomendaciones para madres que trabajan

  • Aprovecha las semanas que dura tu incapacidad para establecer un buen patrón de lactancia evitando dar tomas de fórmula a tu bebé.
  • Demora lo más posible tu regreso al trabajo.
  • Acorta tu jornada de trabajo si es posible.
  • Aprende a extraerte la leche manualmente o con un tiraleche para que alguien más se la dé a tu bebé cuando te ausentes.
  • Extrae un poco de leche después de cada toma de tu bebé o temprano por la mañana y almacénela en el refrigerador en botellas debidamente esterilizadas.
  • Lleva contigo un tiraleche, biberones estériles y una hielera portátil para que te extraigas la leche a las horas en que deberías amamantar a tu bebé y puedas guardarla para después.
  • Aprovecha las primeras tomas de la mañana o las tomas nocturnas para amamantar a tu bebé.
  • Guarda en cada botella solo la cantidad de leche que el bebé toma en una comida.
  • Etiqueta con la fecha de extracción todas las botellas de leche que guardes en el refrigerador.
  • Desecha la leche que no uses en 24 horas después de su extracción si está en refrigeración (4 a 6 horas según el clima si no puedes refrigerarla).
  • Antes de dar la leche almacenada al bebé deberá entibiarse  a baño maría.

Contraindicaciones para la lactancia

 La gran mayoría de las madres puede amamantar a sus bebés sin riesgos para ella o para el bebé, sin embargo existen algunas contraindicaciones para la lactancia:

    • Que la madre sea portadora de VIH.
    • Que la madre  tenga tuberculosis activa o hepatitis B.
    • Que el bebé padezca galactosemia, enfermedad metabólica rara que impide que la lactosa (azúcar de la leche) pueda ser procesada.

En la mayoría de los casos, el consumo de medicamentos por parte de la madre no impide que pueda amamantar a su bebé; sin embargo, siempre deberás consultar a tu médico si requieres tomar algún fármaco de manera permanente. Existen unos pocos medicamentos que podrían poner en riesgo la salud del bebé, por lo que deberás consultar la posibilidad de suspenderlo temporalmente o de cambiarlo por algún otro.