Anemia en los niños

Qué es anemia

La anemia es una reducción de la concentración de la hemoglobina  en la sangre. La hemoglobina es una proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno a través del cuerpo. En los niños puede  deberse principalmente  a deficiencia de hierro,  aunque también puede deberse a deficiencias de vitamina B12 o ácido fólico.

Causas de anemia en los niños

Las principales causas de anemia en los niños son:

  • Consumo insuficiente de hierro.
  • Absorción deficiente de hierro en el intestino debido a factores que intervienen con su absorción como  el excesivo consumo de  oxalatos (contenidos en verduras de hojas verdes), fitatos (en cereales integrales no procesados) y taninos (café y té negro).
  • Pérdida de hierro secundaria a sangrado que puede ser causado por parásitos, por consumo excesivo de leche de vaca en menores de un año de edad, entre otras causas.

Qué manifestaciones tiene un niño con anemia

Muchos niños pueden tener deficiencia de hierro sin mostrar ninguna alteración perceptible por mucho tiempo; pero conforme las reservas de hierro almacenadas en el cuerpo  se van agotando se pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Cansancio
  • Debilidad
  • Piel y mucosas pálidas
  • Taquicardia (latidos rápidos del corazón) y soplo cardiaco
  • Irritabilidad
  • Falta de apetito
  • Vértigos y mareos

En casos raros puede presentarse “pica”, que es un deseo insaciable por ingerir sustancias no comestibles como pedacitos de pintura, gis o tierra.

La anemia por deficiencia de hierro puede detectarse durante un examen médico de rutina, un interrogatorio  y un análisis de sangre en el que se determina la concentración de hemoglobina de la sangre.

Consecuencias de la anemia en los niños

La anemia por deficiencia de hierro puede afectar la habilidad de los niños para interactuar y aprender, afecta su estado emocional y los hace más temerosos y cautelosos. También puede afectarse el desarrollo psicomotor e intelectual y social. Es frecuente que los niños con anemia tengan problemas de atención y memoria.

Es importante mencionar que algunas de estas manifestaciones pueden presentarse a partir de la deficiencia de hierro aún antes de que se presente anemia franca.

Tratamiento de la anemia

Una vez que se  eliminan las causas que precipitaron la anemia, la forma de corregir la deficiencia es a través de la administración de hierro por vía oral. Para esto se utilizan compuestos como el sulfato ferroso. Este tratamiento debe ser indicado y supervisado por un médico.

Es conveniente tomar los suplementos  de hierro acompañados de alimentos para disminuir las molestias gastrointestinales que a veces pueden presentarse al tomar estos compuestos.

 Prevención de la anemia

La anemia por deficiencia de hierro en los niños puede prevenirse a través de las siguientes medidas:

  • Evitar dar leche de vaca a los bebés menores de  un año de edad. Ellos deben recibir solo leche materna o fórmulas para bebés adicionadas con hierro.
  • Iniciar la ablactación (proceso en que se van introduciendo alimentos diferentes de la leche a los bebés) oportunamente, incluyendo alimentos ricos en hierro como los cereales fortificados.
  • Vigilar que los niños lleven una buena alimentación con suficientes cantidades de hierro. Algunas fuentes de hierro son las carnes magras, los huevos, frijoles, verduras de hojas verdes, pastas y cereales fortificados.
  • Considerar que no todo el hierro contenido en la dieta puede ser absorbido por lo que es importante incluir “facilitadores” de la absorción de hierro en la dieta. El facilitador más conocido es la vitamina C, presente en frutas como las naranjas, mandarinas, toronjas, fresas y guayabas. Incluir alguna de estas frutas en la comida, acompañando a los alimentos ricos en hierro, favorece su absorción.

 

 

 

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Dieta para diabetes

hombre comiendo ensaladaEn días recientes me visitó en el consultorio un hombre de mediana edad que había apenas recibido el diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2. Estaba apenas asimilando la noticia y se encontraba lleno de dudas. Me dijo con tristeza, enojo y preocupación al mismo tiempo: “Me gusta mucho comer, disfruto mucho hacerlo y me preocupa que ahora ya no podré comer nada de lo que me gusta”.

Entonces pensé en escribir este post. Porque las personas con diabetes también pueden comer rico, comer cosas que les gustan y seguir disfrutando su vida como cualquier otra persona. Deben saber que una dieta saludable les ayudará a vivir mejor y a evitar o retrasar muchas complicaciones. Pero esa dieta no difiere mucho de la que debería seguir cualquier otra persona que se interese por su salud. Y por supuesto, no tiene que ser monótona, aburrida ni poco agradable.

La diabetes, es una enfermedad sistémica, crónico-degenerativa, en la que se involucran tanto factores hereditarios como factores ambientales y que se caracteriza por hiperglucemia crónica debido a la deficiencia en la producción o en la acción de la insulina, lo que afecta al metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y grasas.

La dieta de una persona con diabetes es  parte fundamental de su cuidado diario y debe ayudarle a cumplir con los objetivos de su tratamiento. Pero además debe ser apetitosa, agradable y variada, considerando, que la diabetes es una enfermedad crónica, y que los cuidados dietéticos deberán mantenerse de por vida.

Objetivos de la dieta para diabetes

  • Lograr y mantener niveles de glucosa dentro de límites normales o lo más cercanos a estos posible.
  • Lograr y mantener un perfil de lípidos que reduzca el riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Mantener una presión arterial lo más cercana posible a los límites normales.
  • Prevenir o retrasar el desarrollo de complicaciones crónicas, como nefropatía, retinopatía y neuropatía.
  • Cubrir las necesidades individuales de la persona considerando sus preferencias personales y culturales.
  • Permitir que la dieta siga siendo placentera.

dieta para diabetes

Diabetes y control de peso

Existen claras evidencias sobre los efectos de la obesidad en la resistencia a la insulina, por lo que la pérdida de peso es un objetivo importante en el tratamiento de personas con sobrepeso y diabetes o prediabetes.

Una pérdida de peso desde el 5% del peso corporal en personas con diabetes tipo 2 mejora los niveles de glucemia, los lípidos en sangre y la presión arterial.

Para lograr una pérdida de peso sostenida, es necesario combinar:

  • Dieta baja en calorías
  • Actividad física regular
  • Educación nutricional y modificación conductual

báscula midiendo peso corporal

Una dieta baja en calorías debe aportar alrededor de 500 kilocalorías menos de las estimadas para mantener el peso de un individuo. Por ejemplo, para un sujeto de estatura promedio y requerimientos dentro del estándar, que requiere alrededor de 2000 kacl al día para mantener su peso corporal, se necesitaría una dieta de 1500 kcal para bajar de peso. De esta forma se logrará en un inicio una pérdida  de peso de entre 0.5 y 1.0 kg/semana.  Las dietas muy bajas en calorías (de 800 a 1000 o menos calorías) no son recomendables porque, aunque favorecen una pérdida de peso rápida en un inicio, generalmente se asocian con una recuperación rápida del peso perdido.

La distribución de los nutrimentos que debe llevar una dieta baja en calorías para promover la pérdida de peso en personas con diabetes no está claramente establecida. Tanto una dieta baja en calorías y baja en grasa como una dieta baja en calorías y baja en carbohidratos parecen promover pérdidas de peso similares a mediano y largo plazo.  En algunos estudios se ha encontrado que las dietas bajas en carbohidratos favorecen un mejor control de los triglicéridos en sangre, mientras que las dietas bajas en grasa mejoran los niveles de “colesterol bueno”. Es importante considerar las características individuales de cada caso para decidir qué es lo más conveniente.

Las personas con diabetes sin exceso de peso corporal deben seguir una dieta con una cantidad de calorías que les permita mantener un peso corporal saludable. Esta cantidad no difiere de los requerimientos de calorías de las personas sin diabetes. Se debe confiar en los propios mecanismos de hambre y saciedad, “escuchar al cuerpo” y verificar el peso corporal periódicamente.

 Distribución  de las calorías

Independientemente de la cantidad de calorías que se consuman, es muy importante la forma en que estas se distribuyen entre carbohidratos, proteínas y grasas.

 Los carbohidratos en la dieta para diabetes

  • La dieta de las personas con diabetes debe contener carbohidratos que provengan de frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas y lácteos bajos en grasa. Estos son necesarios como fuente de energía, fibra, vitaminas y minerales. Además son importantes para dar variedad y hacer la dieta más atractiva. Es cierto que la cantidad de carbohidratos será determinante en los niveles de glucosa en sangre después de las comidas, pero además de la cantidad, el tipo de carbohidratos también modifica la respuesta.
  • La cantidad de carbohidratos que se consumen debe monitorearse para mantenerse en un nivel saludable y alcanzar los objetivos de control de la glucosa en sangre. Las personas con diabetes deben aprender a estimar la cantidad de carbohidratos que consumen y a  evaluar sus niveles de glucosa antes y después de las comidas.
  • Incluir alimentos de bajo índice glucémico puede dar un beneficio adicional al control de la glucemia.
  • Los alimentos que contienen sacarosa (azúcar común) deben preferentemente ser sustituidos.
  • En general,  entre un 50 y un 60% de las calorías totales deben provenir de carbohidratos.

 Grasa y colesterol

  • Las personas con diabetes tienen un riesgo más alto de enfermedades cardiovasculares. Mantener niveles saludables de colesterol y triglicéridos en sangre es importante para prevenir estas enfermedades. Por esta razón, se recomienda en general reducir la cantidad de grasa en la dieta.
  • La grasa en la dieta debe aportar como máximo un 30% de las calorías totales. En una dieta promedio de 2000 calorías esto sería equivalente a un máximo de 65 g de grasa al día.
  • La grasa saturada no debe exceder del  7%  de las calorías totales. En una dieta promedio de 2000 calorías, el límite de grasa saturada sería de 15 gramos. La grasa de las carnes, huevos  y lácteos es principalmente grasa saturada. Los productos industrializados de panadería y repostería suelen ser también ricos en grasa saturada. Es importante revisar la información nutrimental en los empaques de estos productos y elijir los de menor aporte de grasa saturada. Además deben preferirse las carnes blancas como el pescado y el pollo y los lácteos descremados.
  • El colesterol total en la dieta de las personas con diabetes debe ser menor a 200 mg. Algunos de los alimentos más ricos en colesterol  son las yemas de huevo, carnes rojas, mariscos, leche entera y quesos grasosos, manteca, mantequilla y los platillos y productos elaborados con estos.
  • Es importante reducir lo máximo posible el consumo de grasas trans en la dieta.
  • Sustituir las grasas trans y grasas saturadas de la dieta por grasas más saludables como las grasas monoinsaturadas que se encuentran en el aceite de olivo y canola, y en semillas como nueces, almendras,  etc., mejora el perfil de lípidos y ayuda a reducir el “colesterol malo”.

 Proteínas

  • El aporte de proteínas de la dieta para personas con diabetes sin enfermedad renal es el mismo que para la población en general, esto es alrededor del 15% de las calorías totales, o sea, que para una dieta promedio de 2000 kilocalorías, corresponderían alrededor de 75 gramos al día.
  • Esta cantidad de proteínas debe contener fuentes de proteína de buena calidad y bajas en grasa como carnes magras, pollo, pescado, huevo, lácteos descremados.
  • Otras fuentes de proteína son las leguminosas como frijoles y lentejas,  los cereales, las verduras y las nueces.
  • Las personas con diabetes deben evitar las dietas altas en proteínas, puesto que sus beneficios a largo plazo son muy limitados y podrían causar efectos secundarios negativos.

 

Los esquemas para orientación alimentaria que se usan para población en general también pueden guiar a las personas con diabetes a identificar las proporciones de cada grupo de alimentos que deben consumir para lograr una dieta bien equilibrada.

plato del bien comer

Para asegurar una dieta equilibrada, con las cantidades de carbohidratos, proteínas y grasas adecuadas se recomienda consumir  aproximadamete las siguientes porciones de cada grupo de alimentos:

  • Panes, cereales, arroz y pasta: De 6 a 11 porciones
  • Frutas: 2 a 4 porciones
  • Verduras: 3 a 5 porciones
  • Leche, queso y yogurt: 2 a 3 porciones
  • Carne, pollo, pescado, leguminosas y nueces: 2  a 3 porciones
  • Grasas y azúcar: Usar solo en pequeñas cantidades

 

 Fibra

Las personas con diabetes deben consumir diariamente alimentos ricos en fibra como los frijoles, lentejas, cereales integrales, frutas y verduras. La fibra puede ayudar a mejorar los niveles de glucosa en sangre, así como los de colesterol. El objetivo es consumir diariamente entre 25 y 30 gramos de fibra.

 Edulcorantes artificiales

Aunque no existen evidencias de que los edulcorantes artificiales o sustitutos de azúcar bajos en calorías en realidad ayuden a disminuir los niveles de glucosa en sangre o el peso corporal, pueden ser una herramienta para disminuir el consumo de carbohidratos totales y de sacarosa en la dieta. Los edulcorantes aceptados para la población en general son seguros para las personas con diabetes, siempre y cuando la cantidad que se consuma esté dentro de los límites establecidos.

 Alcohol

  • El consumo de alcohol en las personas con diabetes debería ser evitado. Si se decide tomarlo, debe ser de forma moderada: una bebida al día o menos para mujeres y dos bebidas al día o menos para hombres.
  • Para evitar el riesgo de hipoglucemia, el alcohol debe consumirse junto con alimentos.
  • El consumo de carbohidratos junto con el alcohol (como ocurre en algunas bebidas preparadas) puede elevar los niveles de glucosa en sangre. Es preferible evitar las preparaciones en las que el alcohol se mezcla con jugos, jarabes o refrescos azucarados.

Vitaminas y minerales

  • Una dieta completa y bien equilibrada cubre los requerimientos de vitaminas y minerales de las personas sanas o con diabetes.
  • La suplementación con cantidades adicionales de vitaminas y minerales en personas sin deficiencias específicas de estas no se recomienda rutinariamente.
  • Algunos grupos de mayor riesgo deben vigilarse para establecer si requieren alguna suplementación. Entre estos grupos pueden encontrarse las mujeres embarazadas, los adultos mayores, los vegetarianos estrictos, o personas con otras enfermedades agregadas.

 

 

Fuentes:

Casanueva, E. Kaufer-Horowitz, M. Pérez-Lizaur, A., Arroyo, P. Nutriología médica. 3era edición. Ed. Médica Panamericana. México, 2008.

Katz, D. Nutrición en la práctica clínica. 2a edición. Ed.Wolters Kluwer. España, 2008.

Academy of Nutrition and Dieteticas. Nutrition Care Manual (en línea). USA. 2014

NORMA Oficial Mexicana NOM-015-SSA2-2010, Para la prevención, tratamiento y control de la diabetes mellitus.

 

 

 

 

 

 

Mitos y realidades sobre la leche

Desde tiempo atrás se ha dado a la leche un gran valor dentro de la dieta saludable. Incluso se le ha llegado a considerar un alimento indispensable no solo para los niños, sino también para los adultos.

Las Guías Dietéticas para los Americanos recomiendan 3 tazas de leche baja en grasa o su equivalente para la mayoría de los niveles de calorías.

Según la mayoría de los expertos en nutrición, obtener niveles adecuados de consumo de calcio, potasio y magnesio sin tomar leche puede ser difícil. Además reconocen  que la leche tiene ingredientes bioactivos que pueden jugar importantes papeles en la salud. Entre los beneficios del consumo de leche se habla de un menor riesgo de tener una masa ósea pobre, menor riesgo de embolias, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico y algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, circulan también diversas opiniones en contra del consumo de este alimento que ha sido culpado de causar desde malestares gastrointestinales, hasta osteoporosis, pubertad temprana, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Ante tantas ideas encontradas nos hemos dado a la tarea de reunir y analizar información sobre algunas de las preguntas más comunes que con frecuencia escuchamos con respecto al consumo de leche.

 ¿Es en verdad la leche una buena fuente de calcio y otros nutrimentos?

Se ha encontrado que el aporte de proteína, calcio, magnesio, folato, vitaminas del complejo B y vitaminas A y D se relaciona con el número de porciones de leche que toma una persona.

La recomendación diaria de calcio para un adulto promedio es de alrededor de 1000 mg y de hasta 1200 a 1400 mg para los mayores de 50  años. Si consideramos que una taza de leche aporta aproximadamente 300 mg, podemos ver que su contribución es importante.

Por otro lado, investigaciones han comprobado que la leche ofrece mayores beneficios para la salud ósea que otros alimentos ricos en calcio, o que los suplementos de este mineral. Esto se debe en parte a que la leche no solo es rica en calcio sino también en otros nutrimentos esenciales para la salud de los huesos como el potasio, el fósforo, el magnesio y la vitamina D. Por lo tanto se ha asociado el consumo de leche con menor riesgo de tener una masa ósea reducida y de padecer osteoporosis y fracturas.

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 ¿Es indispensable la leche para mantener huesos saludables?

Incluir leche en la dieta es una de las formas más sencillas de alcanzar las recomendaciones de calcio y otros nutrimentos importantes para la salud ósea. Sin embargo, aunque la leche es la fuente más significativa de calcio en la dieta, existen otros alimentos que son buenas fuentes de este mineral como los derivados de la leche, las tortillas de maíz, las sardinas, charales, salmón, las almendras y algunas verduras como las espinacas, acelgas, col y brócoli, entre otros. Desafortunadamente el calcio proveniente de fuentes vegetales es más difícil de asimilar, además de que estos alimentos contienen también otras sustancias, como los oxalatos, que pueden dificultar su absorción.

Por otro lado, la vitamina D, también necesaria para la salud de los huesos, y adicionada a la mayoría de las marcas de leche en el mercado, puede ser producida por nuestros propios cuerpos siempre y cuando tengamos una adecuada exposición a la luz solar. Esto puede ser un problema para las personas que viven en regiones con pocos días de sol o para quienes por cuestiones sociales o de salud tienen muy poco contacto con el exterior.

Otro factor tan importante o tal vez más, que el consumo de calcio para determinar la salud ósea en la edad adulta es el ejercicio  realizado durante los años en que se construye la masa ósea. De hecho, el ejercicio realizado antes de los 18 años de edad es el factor más importante para predecir la salud ósea de una mujer.

 ¿Tomar leche incrementa nuestros niveles de colesterol?

La grasa saturada y el colesterol en los alimentos que consumimos contribuyen a incrementar nuestros niveles de colesterol en sangre, elevando nuestros riesgos cardiovasculares. La leche entera, igual que otros alimentos de origen animal, contiene grasas saturadas y colesterol. Aunque la proporción de grasa saturada y colesterol que contiene la leche es menor a la de otros alimentos como las carnes, huevos, quesos y postres, las personas que incluyen cantidades abundantes de leche entera en su dieta tienden a tener consumos mayores de colesterol y grasa saturada. Esto puede remediarse fácilmente sustituyendo la leche entera por leche baja en grasa, que conserva todos los beneficios de la leche, sin esta desventaja. Es recomendable sustituir la leche entera por descremada desde la niñez, alrededor de los cuatro años de edad.

¿El consumo de leche puede reducir el riesgo de obesidad, hipertensión y síndrome metabólico?

Aunque aún es necesario hacer más investigación al respecto, un cuerpo de evidencias cada vez mayor sugiere que el calcio en los productos lácteos parece jugar un papel muy importante en la regulación del metabolismo.

Las dietas ricas en calcio atenúan la acumulación de grasa y la ganancia de peso durante períodos de alto consumo de calorías e incrementan la quema de grasa durante períodos de privación, acelerando la pérdida de peso. Estos efectos son más marcados cuando el calcio proviene de productos lácteos que cuando proviene de suplementos, puesto que los lácteos contienen además de calcio otros componentes bioactivos importantes. De hecho, importantes estudios epidemiológicos sugieren que el consumo de al menos tres porciones diarias de lácteos podría reducir significativamente la masa grasa en adultos obesos en ausencia de restricción calórica y acelera la pérdida de peso y grasa secundaria a la restricción de calorías en comparación con las dietas con bajo contenido de lácteos.

Además, la alta cantidad de proteínas de la leche incrementa la sensación de saciedad, lo que podría ayudar a reducir el consumo de calorías.

Por otro lado, según  las conclusiones de algunos estudios de revisión de la literatura más importante sobre el tema, el consumo diario de leche descremada podría ayudar a reducir la presión arterial sistólica, y el riesgo de síndrome metabólico,  importante factor de riesgo para la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Entre los mecanismos implicados se encuentra el hecho de que el calcio reduce los niveles en sangre de colesterol total y colesterol LDL (colesterol malo).

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 ¿Las hormonas que contiene la leche pueden causar cáncer?

El contenido de hormonas en la leche, ya sea por razones naturales, o como consecuencia de tratamientos que se dan a las vacas para incrementar su producción  y sus posibles consecuencias para la salud humana ha sido una fuente de preocupación desde hace algunas décadas.

Se cree que una dieta abundante en productos de origen animal puede incrementar algunos riesgos de salud y de algunos tipos de cáncer como el de mama, ovario y próstata.

Algunos metanálisis sugieren que el consumo de carnes rojas puede incrementar los riesgos de cáncer, sin embargo, hasta la fecha no existen estudios suficientes que soporten la idea de que los productos lácteos se relacionen con mayor riesgo de cáncer.

Se han cuantificado las cantidades de estradiol que contiene la leche de vaca de forma natural, al ser ordeñadas a diferentes horas del día y en diferentes condiciones. Las concentraciones  de estradiol en la leche se relacionan directamente con la cantidad de grasa que esta contiene, lo que quiere decir que a menor cantidad de grasa menor concentración de estradiol.  De  cualquier manera, la cantidad promedio (alrededor 330 pg) que se han encontrado en la leche entera es baja y no representa ningún riesgo para la salud de los humanos.

Por otro lado, los niveles de IGF-I (insulin like growth factor-1) se encuentran elevados en la leche de vacas que han sido hiperestimuladas con hormonas sintéticas. Sin embargo, la cantidad de IGF-1, así como de otras hormonas activas que se puede consumir a través de la leche es mucho menor que la cantidad de estas hormonas que el cuerpo humano produce naturalmente.

Tras el análisis de 40 estudios de casos y controles, en una revisión de la literatura se concluyó que no existen datos que soporten la teoría de que el consumo de leche pueda favorecer la aparición del cáncer.

Por otro lado se ha encontrado que la leche contiene sustancias que tienen el potencial de proteger contra esta temible enfermedad crónica. Entre estas sustancias se encuentran algunos tipos de ácidos grasos, proteínas ricas en cisteína, calcio y vitamina D.

¿La leche puede ser la causa de malestares gastrointestinales como la diarrea, vómitos y distensión abdominal?

Entre la población adulta es relativamente común una condición conocida como intolerancia a la lactosa, que es la incapacidad de digerir la lactosa, el principal tipo de azúcar que contiene la leche.

La intolerancia a la lactosa es causada por la deficiencia de lactasa, una enzima que se produce en el intestino delgado y que se encarga de digerir a este tipo de azúcar. Aunque esta condición no es peligrosa, puede ocasionar síntomas molestos como náuseas, cólicos, gases, distensión abdominal y diarrea. Estos síntomas pueden aparecer entre 30 minutos y dos horas después de consumir leche o productos lácteos. La severidad de los síntomas varia, dependiendo de la cantidad de lactosa consumida y de la tolerancia de cada persona.

La mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar de dos a cuatro onzas de leche en un mismo tiempo de comida sin presentar síntomas.

El tratamiento de la intolerancia a la lactosa consiste en restringir la cantidad de leche y lácteos en la dieta, aunque los productos lácteos fermentados como el yogurt y los quesos son generalmente bien tolerados por tener un menor contenido de lactosa. Si se tiene el temor de no poder cubrir los requerimientos de calcio al restringir la leche, otra opción puede ser la sustitución de la leche regular por leche deslactosada o tomar gotas o tabletas masticables de lactasa cuando se vaya a consumir leche regular.

¿Es peligroso dar leche de vaca a los niños menores de un año?

La leche de vaca, en comparación con la leche humana es más rica en proteína, fósforo y sodio. Los riñones aún inmaduros de un bebé de menos de 12 meses tendrían que funcionar demasiado rápido y podrían agotar su capacidad de excretar el exceso de estos nutrimentos.

Por otro lado, las proteínas de de la leche de vaca sin modificar pueden ocasionar reacciones en la mucosa del intestino delgado de los bebés que podrían ocasionar sangrado y en consecuencia anemia.

El alimento ideal para los recién nacidos es la leche materna. En caso de que la lactancia no pueda o no deba mantenerse, lo ideal es recurrir a fórmulas para bebés, que aunque son fabricadas a partir de leche de vaca, son modificadas para que puedan ser mejor toleradas por los pequeños.

Además, la alergia a la proteína de la leche de vaca es la alergia alimentaria más común en niños, pudiendo presentarse en un 0.3 a un 8% de los niños menores de dos años.

  ¿Tomar leche puede favorecer la osteoporosis en lugar de prevenirla?

Se sabe que una dieta muy rica en proteínas favorece la pérdida urinaria de calcio. Al ser la leche un alimento rico en proteínas se ha originado  la teoría de que una dieta con abundantes cantidades de leche puede favorecer la descalcificación y la osteoporosis.

Sin embargo, la cantidad de calcio que se pierde en la orina por cada gramo de proteína consumido  es de 1.75 mg. Considerando que un vaso de leche tiene en promedio 8 gramos de proteína, perderíamos como consecuencia de su consumo alrededor de 14 mg de calcio, lo  que resulta insignificante en comparación con los 300 mg de calcio que el mismo vaso de leche aporta.

De hecho, considerando que una dieta americana promedio contiene alrededor de 75g de proteína al día, y que en consecuencia se perderían en orina 131 mg de calcio, el consumo de un solo vaso de leche superaría el calcio perdido.

En consecuencia, no es posible sustentar la teoría de que la leche, por su alto contenido de proteínas pueda favorecer la deficiencia de calcio, cuando forma parte de una dieta con una cantidad adecuada de proteínas totales.

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 En conclusión…

Ningún alimento de forma individual, ni siquiera la polémica leche, puede ser culpado de ser causa de los peores males de la humanidad, así como tampoco puede ser considerado tan bueno que sea indispensable en la dieta.

La clave está en incluir al alimento en cuestión  (o sustituirlo por otros) dentro de una dieta  saludable, completa y variada que incluya alimentos de todos los grupos en las proporciones recomendadas.

 

Fuentes consultadas:

  • Dietary guidelines for americans 2010. Disponible en: http://www.health.gov/dietaryguidelines/dga2010/DietaryGuidelines2010.pdf Ganmaa D, Sato A.
  • The possible role of female sex hormones in milk from pregnant cows in the development of breast, ovarian and corpus uteri cancers. Med Hypotheses. 2005;65(6):1028-37
  • Otsuka R, Imai T, Kato Y, Ando F, Shimokata H. Relationship between number of metabolic syndrome components and dietary factors in middle-aged and elderly Japanese subjects. Hypertens Res. 2010 Mar 12.
  •  Magee, E. 6 Reasons to Get Your Dairy.  WebMD Weight Loss Clinic – Expert Column.
  •  Michael B. Zemel. The Role of Dairy Foods in Weight Management. Journal of the American College of Nutrition, Vol. 24, No. 90006, 537S-546S (2005)
  • Pape-Zambito, D., Magliaro, A., Kensinger, R. Concentrations of 17ß-Estradiol in Holstein Whole Milk. J. Dairy Sci. 2007. 90:3308-3313.
  • Tremblay, G.  Milk Products, Insulin Resistance Syndrome and Type 2 Diabetes. J Am Coll Nutr.2009; 28: 91S-102S
  • Van Meiji, LE. Dairy product consumption and the metabolic syndrome. Nutr. Res. Rev. 2008 Dec;21(2):148-57.
  •  Van Meijl LE, Mensink RP. Low-fat dairy consumption reduces systolic blood pressure, but does not improve other metabolic risk parameters in overweight and obese subjects.  Nutr Metab Cardiovasc Dis. 2010 Feb 11.
  •  Weaver CM. Role of dairy beverages in the diet. Physiol Behav. 2010 Apr 26;100(1):63-6.
  •  Wennersberg MH, Smedman A, Turpeinen AM, Retterstøl K, Tengblad S, Lipre E, Aro A, Mutanen P, Seljeflot I, Basu S, Pedersen JI, Mutanen M, Vessby B.
  • Dairy products and metabolic effects in overweight men and women: results from a 6-mo intervention study.Am J Clin Nutr. 2009 Oct;90(4):960-8.

 

 

 

 

 

 

 

7 Razones por las que todos deberíamos seguir una dieta saludable

Por alguna razón estamos acostumbrados a pensar en una dieta saludable como algo que ha de sufrirse. Tanto, que en muchas ocasiones he escuchado a personas decir que prefieren “morir felices”, antes que “vivir sufriendo las privaciones de una dieta saludable”. Frases que por supuesto, me hacen rabiar cada vez que las escucho. Así que en lugar de hacer rabietas, he decidido tratar de explicar desde mi punto de vista porqué una buena dieta, saludable y bien planeada, es algo para disfrutarse.

 

Razón # 1. Una dieta saludable puede ser deliciosa

La idea de que comer sano es equivalente a comer cosas aburridas e insípidas está lejos de toda realidad. De alguna forma nos han hecho creer que en una dieta sana solo hay lechugas, pescado al horno, pollo hervido y verduras al vapor. ¡Falso! Una dieta saludable puede componerse de un sin fin de recetas de platillos saludables, creativos y deliciosos. Debe contener diferentes sabores, texturas y colores, pues uno de sus requisitos es que sea variada. La cuestión es animarnos a probar cosas diferentes, aprender a elegir las mejores opciones y saber modificar las recetas que nos gustan para hacerlas aún mejores.

Les sorprendería la cantidad de personas que después de probar platillos nuevos en los menús que les sugiero en la consulta regresan diciendo cosas como: “nunca había probado tal o cual cosa y me pareció deliciosa”, “cuento los días para volver a comer tal platillo”, “jamás se me ocurrió que me gustaría”… Pero de eso se trata. De disfrutar lo que  comemos y por supuesto que puede ser saludable y delicioso.

Razón # 2. A todos nos gusta que nos digan lo bien que nos vemos

No nos engañemos. A todas las personas les gusta cuando alguien les dice: “¡Que bien te ves!”, “¿qué has hecho para bajar de peso?”,”que bonito cabello tienes”, “envidio la apariencia de tu cutis”, “te ves mucho más joven de lo que eres”.  Levanta el ánimo y alimenta el autoestima. Y sí, adivinaron. Una dieta saludable, junto con una rutina de ejercicio constante, contribuye en gran medida a obtener esa clase de comentarios.

 Razón # 3. Todos deseamos ser mejores en lo que hacemos

En la escuela, el trabajo o el deporte una dieta bien equilibrada y un estado de nutrición óptimo nos hacen rendir mejor. Estamos más alerta, más dispuestos a aprender y dar lo mejor de nosotros mismos.  El sueño, el cansancio y el estrés no nos afectan de la misma forma.

 Razón # 4. Una dieta saludable puede ayudarnos a ahorrar

Comer mejor no significa gastar más. De hecho, podría ayudarnos a ahorrar. Una buena parte de esas carnes frías, quesos, platillos congelados, helados, galletas, dulces, panecillos, refrescos  y chocolates que guardamos en el refrigerador o la despensa podrían eliminarse en beneficio de nuestra salud y por supuesto, de nuestro bolsillo.

 Razón # 5. Comer bien mejora el estado de ánimo

Muchos de los neurotransmisores que regulan nuestras funciones cerebrales son sensibles a los cambios en nuestra dieta. Los excesos o deficiencias en nutrimentos como los carbohidratos o las grasas pueden afectar nuestro estado de ánimo volviéndonos más irritables o más susceptibles a la depresión por ejemplo.

 Razón # 6. A nadie le gusta estar enfermo

No conozco mucha gente que disfrute enfermarse. Desde un resfriado o un ataque de colitis, las enfermedades nos trastornan la vida. Y menos aún conozco personas que no le teman a las enfermedades crónicas, incapacitantes y de larga evolución. ¿Quien si le dieran a escoger quisiera vivir durante años con diabetes complicada, ceguera, amputaciones, diálisis, insuficiencia cardiaca, dificultades para respirar, Alzheimer o cáncer? Y resulta que alrededor de tres cuartas partes de todos los casos de estas enfermedades crónicas podrían prevenirse con un estilo de vida sano del que, por supuesto, la dieta saludable es protagonista.

 Razón # 7. Nadie está solo en el mundo

Esta razón está ligada con la anterior. Nadie quiere estar enfermo. Y si a alguien no le preocupara mucho su salud, debería preocuparle el bienestar de sus seres queridos. Aunque nadie es indispensable, nadie está solo en el mundo. Todos tenemos padres, hermanos, parejas, hijos o amigos que sufrirán junto con nosotros nuestra dolencias. Y si una dieta saludable puede reducir considerablemente el riesgo de sufrir enfermedades crónicas, desgastantes y dolorosas, ¿no es un poco irresponsable de nuestra parte no adoptarla?

 

 

Dieta para gastritis

La gastritis es una inflamación de la mucosa que recubre la parte interna del estómago. Existen varias causas por las que esta inflamación puede presentarse, entre ellas la infección por una bacteria llamada Helicobacter pylori, el abuso de alcohol, el estrés y el uso de algunos analgésicos.

La gastritis puede presentarse de forma aguda (aparece repentinamente)  o crónica (aparece poco a poco a través del tiempo). En ambos casos, algunas modificaciones dietéticas pueden ayudar a favorecer la recuperación de la mucosa del estómago y sobre todo a disminuir los síntomas como el dolor, náusea, sensación de llenura después de comer, gases y falta de apetito.

En los casos de gastritis aguda, sobre todo en los más severos es probable que el médico indique algunas horas  y hasta un par de días de ayuno y tal vez la administración intravenosa de algún suero para evitar la deshidratación. Cuando el dolor y el vómito van disminuyendo, se podrá iniciar de nuevo la vía oral comenzando con algunos líquidos que no irriten al estómago como té sin cafeína, gelatinas, o consomé desgrasado. Posteriormente se iniciará una dieta con alimentos sólidos.

Ya sea que se reinicie la alimentación después de un cuadro agudo o que se hagan modificaciones para disminuir los síntomas de una gastritis crónica, como parte del tratamiento se busca neutralizar o reducir la producción de ácido del estómago porque éste puede agravar las molestias o irritar a la mucosa inflamada.  Las siguientes medidas pueden ser de gran utilidad:

Recomendaciones en la dieta para gastritis

  • Evitar las comidas abundantes.  Estas pueden ocasionar que el estómago se distienda y se aumente la producción de ácido. Es preferible hacer cinco o seis comidas pequeñas al día que dos o tres comidas abundantes. Así mismo, es importante evitar los periodos largos de ayuno.
  • Evitar el consumo de alcohol. El alcohol aún en pequeñas cantidades puede irritar la mucosa gástrica y aumenta la producción estomacal de ácido.
  • Evitar el café y otras bebidas con cafeína. La cafeína es un estimulante e incrementa la cantidad de ácido que se produce en el estómago.
  • Reducir el consumo de picante y condimentos. Los platillos picantes y condimentados podrían irritar la mucosa inflamada del estómago agravando los síntomas y retrasando su recuperación.
  • Evitar las comidas grasosas. Reducir el consumo de grasa en la dieta ayuda a mejorar la velocidad en que el estómago se vacía después de una comida, lo que favorece su recuperación y disminuye la sensación de llenura exagerada después de comer.
  • Tomar leche con moderación o evitarla. Anteriormente se aconsejaba  tomar leche varias veces al día para reducir  los síntomas de la gastritis y de úlceras gástricas porque se creía que ayudaba neutralizar la acidez. Ahora se sabe que esta recomendación  no tiene ningún fundamento científico. Peor aún, se sabe que la leche aumenta la producción de ácido del estómago, por lo que si va a incluirse en la dieta de una persona con gastritis debe hacerse en cantidades moderadas y siempre en combinación con otros alimentos.
  • Tomar pocos líquidos junto con las comidas. Es preferible beber pequeñas cantidades de líquidos con las comidas y el resto en los períodos entre una comida y otra, tomarlos lentamente y evitar las bebidas gaseosas.
  • Incluir algunos alimentos con probióticos. Los probióticos son cultivos de microorganismos vivos benéficos para el organismo que favorecen la buena salud de la flora intestinal. Se cree que podrían ayudar a reducir el riesgo de infección por Helicobacter pylori, que es una de las causas de gastritis.
  • Comer despacio y masticar perfectamente cada bocado.

 Ejemplo de menú en una dieta para gastritis

Desayuno

Papaya picada con yogurt bajo en grasa

Pan de caja integral o galletas de avena

Té de manzanilla

Refrigerio

Rollitos de pechuga de pavo con lechuga

Palitos de pan o galletas integrales

Comida

Verduras al vapor

Pollo o pescado asado o al horno

Arroz al vapor

Duraznos

 Refrigerio

Manzana picada con yogurt bajo en grasa y amaranto

Cena

Ensalada con pollo o atún

Papa al horno

Té de manzanilla

 

Adicionalmente, algunos  otros cambios al estilo de vida pueden también ayudar a reducir los síntomas de la gastritis y a prevenir nuevos cuadros. Entre estas medidas es importante dejar de fumar, hacer ejercicio regularmente, mantener un peso corporal saludable y aprender a manejar el estrés.

 

 

Contenido de cafeína en bebidas y chocolates

La cafeína es parte de la rutina diaria de muchos personas.  Y aunque muchas bebidas que contienen cafeína pueden tener beneficios como un alto contenido de antioxidantes,  tomar una cantidad mayor a 500 mg  al día puede ser mala idea. Además de que puede causar nerviosismo,  ansiedad, taquicardias  e insomnio, puede dificultar la absorción de nutrimentos importantes como el calcio y puede empeorar los síntomas de algunos problemas gastrointestinales  comunes como el reflujo, la gastritis,  la úlcera péptica y la colitis.

En el caso de los adolescentes, ellos no deberían ingerir más de 100 mg de cafeína al día y los niños no deben consumir cafeína en lo absoluto en su dieta diaria.

Recuerda que no solo el café contiene cafeína. También el té, bebidas de cola, chocolate, bebidas energéticas y algunos dulces y medicamentos pueden contenerla. Para que tengas una idea más clara de la cantidad que consumes un un día, revisa el contenido de cafeína de algunas bebidas y chocolates de consumo común.

Producto Tamaño de la porción Contenido de cafeína (mg)
Café instantáneo  1 taza (240 ml) 27-173
Café instantáneo descafeinado 1 taza (240 ml) 2-12
Café americano 1 taza (240 ml) 95-200
Café espresso 30 ml 40-75
Café Starbucks latte 480 ml 150
Té negro 1 taza (240 ml) 14-61
Té negro descafeinado 1 taza (240 ml) 0-12
Té verde 1 taza (240 ml) 24-40
Té helado sabor limón 1 taza (240 ml) 5-11
Coca Cola clásica 355 ml 35
Coca Cola Zero 355 ml 35
Coca light 355 47
Pepsi 355 39
Diet pepsi 355 39
Bebida energética Red bull 250 ml 80
Bebida energética Monster 240 ml 80
Granos de café cubiertos de chocolate 28 piezas 336
Chispas de chocolate semiamargo 1 taza 104
Hersheys kisses 9piezas 9

 

Fuente:

Mayo Clinic. Caffeine content for coffee, tea, soda and more. Recuperado el 18 de marzo de 2014 de  http://www.mayoclinic.org/healthy-living/nutrition-and-healthy-eating/in-depth/caffeine/art-20049372?