Dos recetas con calabaza de castilla que no suman azúcar a tu dieta

La calabaza de castilla es una verdura característica de los meses de octubre y noviembre. 

Hoy en día, en toado el mundo se le relaciona con la fiesta norteamericana de Halloween. Sin embargo, en Mesoamérica se cultiva desde la época prehispánica. En México forma parte de la dieta tradicional y es muy común incorporarla a las ofrendas del día de muertos.

En otros países de Latinoamérica también se consume preparada de diferentes formas, aunque se le conoce con otros nombres como zapallo, auyama o ayote.

En la cocina mexicana se utiliza la pulpa, principalmente para preparar dulce de calabaza; las semillas, que se comen como botana o como ingrediente de moles y pipianes; y las flores, con las que se preparan sopas, quesadillas y una infinidad de platillos diferentes.

Aunque en México la pulpa es usada principalmente para preparar el dulce de calabaza que se ofrece a los muertos en los festejos tradicionales del 2 de noviembre, su sabor es lo suficientemente neutro como para poder usarlo tanto en platillos dulces como en platillos salados.

Igual que muchas otras verduras, la calabaza de castilla tiene un gran contenido de agua en su composición, por lo que es un alimento bajo en calorías. Además, es muy rica en vitamina A. Una taza aporta más de la mitad del requerimiento diario de esta vitamina con apenas unas 45 kilocalorías.

Si en esta temporada quieres disfrutar de los beneficios y el delicioso sabor de esta típica verdura otoñal, pero te preocupa añadir azúcar a tu dieta, intenta probar platillos en que este alimento es usado como ingrediente principal, pero sin añadir azúcar, piloncillo ni edulcorantes artificiales. Aquí te dejo dos ejemplos muy fáciles de preparar. 

Crema de calabaza de castilla

crema de calabaza

Ingredientes (4 personas):

  • 400 g de calabaza de castilla
  • 1 cebolla
  • 2 papas
  • 40 g de queso parmesano rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta al gusto
  • Hierbabuena fresca para adornar

Preparación:

  1. Pela la calabaza y córtala en trozos. Ponlos a cocer junto con las papas y la cebolla.
  2. Cuando estén suaves, retira del fuego y licúa.
  3. Regresa al fuego, añade sal y pimienta al gusto y suficiente agua (usa la que quedó de la cocción) para darle la consistencia que gustes.
  4. Retira del fuego y agrega un chorrito de aceite de oliva y el queso parmesano.
  5. Adorna con una ramita de hierbabuena

Guarnición de calabaza al horno

calabaza al horno

Ingredientes (4 personas):

  • 600 g de calabaza de castilla
  • Aceite de oliva
  • Romero fresco picado
  • Comino molido
  • Clavo molido
  • Sal y pimienta

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 200ºC.
  2. Pela y corta la calabaza en bastones gruesos.
  3. Coloca los trozos en una charola para horno y agrega sal y pimienta.
  4. Hornea a 200ºC en la parte central del horno durante 10 minutos.
  5. Mientras tanto, mezcla el aceite de oliva con el romero, una pizca de clavo y una de comino.
  6. Pasados los 10 minutos, rocía la calabaza con la mezcla de aceite y devuelve al horno.
  7. Hornea 10 minutos más o hasta que esté cocida, pero no se desbarate.

Esta guarnición es ideal para acompañar carnes, aunque también puede servirse como entrada.