7 causas comunes de fatiga o cansancio crónico

La fatiga o el cansancio crónico son una queja frecuente por estos días. En ocasiones esta fatiga puede deberse simplemente al exceso de trabajo y la falta de sueño, pero en otras, puede ser causada por enfermedades no diagnosticadas o malos hábitos de alimentación.

Si duermes de 7 a 8 horas diarias, consideras que tu sueño es de buena calidad y aún así te sientes cansado, es hora de averiguar porqué. Y si tu fatiga permanece por más de una semana y no encuentras una razón aparente, es hora de visitar a tu médico.

 Algunas causas de fatiga son:

  1. Anemia. En la anemia hay una deficiencia de hemoglobina, proteína que trasporta el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Al reducirse el suministro de oxígeno a los órganos y tejidos se presenta la fatiga. La anemia puede presentarse en mujeres en edad fértil por ciclos menstruales muy abundantes, por la presencia de tumores o pólipos en el útero o por un embarazo reciente. Otras causas de anemia son los sangrados internos, la deficiencia de hierro, ácido fólico o vitamina B12 en la dieta. También puede presentarse como consecuencia de algunas enfermedades crónicas como la insuficiencia renal. Además de la fatiga, otros síntomas de anemia son mareos, irritabilidad y frío. El diagnóstico se confirma con una prueba en sangre y su tratamiento a menudo consiste en la administración de suplementos de hierro.
  2. Hipotiroidismo. La tiroides es una glándula que controla el metabolismo, esto es, la velocidad a la que el organismo trabaja. Cuando esta glándula trabaja por debajo de lo normal puede presentarse fatiga, letargo y una ligera depresión entre otros síntomas. El diagnóstico se confirma midiendo los niveles de hormonas tiroideas en sangre. El tratamiento consiste en administrar hormonas sintéticas hasta llegar a los niveles normales en sangre.
  3. Infecciones del tracto urinario. En algunos casos, las mujeres pueden tener infecciones de las vías urinarias sin saberlo, puesto que los síntomas clásicos como el ardor o urgencia para orinar no siempre se presentan. En algunos casos la fatiga puede ser el único síntoma. Las infecciones de vías urinarias se deben a la presencia de bacterias en el tracto urinario por una mala higiene o porque al tener relaciones sexuales las bacterias son empujadas hacia la uretra. El diagnóstico se confirma con pruebas de orina y el tratamiento consiste en la administración de antibióticos orales.
  4. Exceso de cafeína. Aunque la cafeína es un estimulante, el exceso puede tener el efecto contrario. Así que aunque muchas veces buscamos en una taza de café un “empujoncito” extra, el abuso continuado puede resultar en fatiga.
  5. Intolerancias alimentarias. Algunos expertos piensan que las intolerancias a algunos alimentos, aún las más leves pueden hacernos sentir soñolientos. Incluir el alimento en cuestión con frecuencia nos haría sentir cansados permanentemente. Si se sospecha que algún alimento es la causa de la fatiga habrá que iniciar una dieta de eliminación.
  6. Apnea del sueño. La apnea del sueño es un trastorno en el que una persona deja de respirar momentáneamente mientras duerme, varias veces durante la noche. Cada vez que la persona deja de respirar despierta para romper su ciclo de sueño, generalmente sin darse cuenta. Para el tratamiento de esta enfermedad, el especialista generalmente recomendará cambios al estilo de vida como la pérdida de peso o dejar de fumar.
  7. Enfermedades cardiacas no diagnosticadas. Si has empezado a sentirte exhausto después de hacer alguna actividad que normalmente hacias con facilidad, como aspirar, lavar el auto o caminar, alguna enfermedad del corazón podría ser una posibilidad. Si te sientes fatigado después de alguna actividad y no encuentras alguna otra razón aparente acude a hacerte un chequeo médico.

 

 

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Anemia en el embarazo

Qué es anemia

La anemia es una reducción de la concentración de la hemoglobina  en la sangre. La hemoglobina es una proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno a través del cuerpo.

En algunos países como México la anemia en mujeres embarazadas es un problema de salud pública importante porque aumenta la susceptibilidad a desarrollar alteraciones como malformaciones congénitas, prematurez y bajo peso al nacer.

Causas de anemia en el embarazo

  • Deficiencia de hierro. Durante el embarazo se requiere una mayor cantidad de hierro para cubrir las necesidades del volumen sanguíneo creciente del feto en desarrollo y de la placenta, así que, si una mujer no tiene una reserva de hierro adecuada puede desarrollar anemia por deficiencia de hierro. Esto se puede deber a la presencia de parásitos, hemorragias accidentales, enfermedades crónicas que incrementen las pérdidas de hierro o por sangrados menstruales muy abundantes.
  • Deficiencia de vitamina B12. La  vitamina es necesaria para la formación de glóbulos rojos y síntesis de proteínas. Una dieta deficiente en alimentos como la leche, carne, huevos y aves, como en el caso de las mujeres vegetarianas, puede facilitar la deficiencia de esta vitamina.
  • Deficiencia de ácido fólico. Este compuesto, junto con el hierro y la vitamina B12 es necesario para la formación de glóbulos rojos. Dado que el ácido fólico se encuentra en los mismos alimentos que el hierro, ambas deficiencias suelen presentarse simultáneamente. Sin embargo, la deficiencia de ácido fólico también puede deberse a  factores genéticos. Dado que estos factores genéticos son frecuentes, es conveniente que todas las mujeres tomen un suplemento de ácido fólico al menos tres meses antes de la concepción.

Síntomas de anemia

En muchos casos la anemia no causa ningún síntoma o tiene signos poco claros, a menos que la hemoglobina se encuentre muy baja, en cuyo caso la mujer puede presentar:

  • Palidez de la piel, labios, uñas y parte inferior de los párpados
  • Fatiga
  • Vértigo o mareo
  • Dificultad para respirar
  • Taquicardia (latidos rápidos del corazón)

Consecuencias de la anemia en el embarazo

  • Aumento del riesgo de mortalidad materna
  • Retardo del crecimiento intrauterino
  • Cansancio y apatía que dificulta el cuidado de sí mima y del bebé
  • Infecciones
  • Niños de bajo peso al nacer
  • Parto pretérmino

Factores de riesgo para padecer anemia durante el embarazo

  • Multiparidad
  • Intervalos de menos de 2 años entre un embarazo y el siguiente
  • Antecedente de menstruaciones abundantes
  • Dieta pobre en hierro
  • Adolescencia
  • Presencia de parásitos

Cómo prevenir la anemia

  • Llevar una alimentación adecuada desde antes del embarazo incluyendo alimentos ricos en hierro, vitamina B12 y ácido fólico  como carnes, aves, verduras de horas verdes, frijoles, panes y cereales adicionados con hierro.
  • Incluir en la dieta alimentos ricos en vitamina C que promueven la absorción de hierro.
  • Durante el embarazo, es posible que una alimentación correcta no sea suficiente para prevenir la anemia.  La suplementación con hierro puede ser necesaria.
  • Tomar un suplemento de ácido fólico desde que se planea el embarazo.
  • Hacerse chequeos médicos antes del embarazo y durante éste.

 

 

Anemia en los niños

Qué es anemia

La anemia es una reducción de la concentración de la hemoglobina  en la sangre. La hemoglobina es una proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno a través del cuerpo. En los niños puede  deberse principalmente  a deficiencia de hierro,  aunque también puede deberse a deficiencias de vitamina B12 o ácido fólico.

Causas de anemia en los niños

Las principales causas de anemia en los niños son:

  • Consumo insuficiente de hierro.
  • Absorción deficiente de hierro en el intestino debido a factores que intervienen con su absorción como  el excesivo consumo de  oxalatos (contenidos en verduras de hojas verdes), fitatos (en cereales integrales no procesados) y taninos (café y té negro).
  • Pérdida de hierro secundaria a sangrado que puede ser causado por parásitos, por consumo excesivo de leche de vaca en menores de un año de edad, entre otras causas.

Qué manifestaciones tiene un niño con anemia

Muchos niños pueden tener deficiencia de hierro sin mostrar ninguna alteración perceptible por mucho tiempo; pero conforme las reservas de hierro almacenadas en el cuerpo  se van agotando se pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Cansancio
  • Debilidad
  • Piel y mucosas pálidas
  • Taquicardia (latidos rápidos del corazón) y soplo cardiaco
  • Irritabilidad
  • Falta de apetito
  • Vértigos y mareos

En casos raros puede presentarse “pica”, que es un deseo insaciable por ingerir sustancias no comestibles como pedacitos de pintura, gis o tierra.

La anemia por deficiencia de hierro puede detectarse durante un examen médico de rutina, un interrogatorio  y un análisis de sangre en el que se determina la concentración de hemoglobina de la sangre.

Consecuencias de la anemia en los niños

La anemia por deficiencia de hierro puede afectar la habilidad de los niños para interactuar y aprender, afecta su estado emocional y los hace más temerosos y cautelosos. También puede afectarse el desarrollo psicomotor e intelectual y social. Es frecuente que los niños con anemia tengan problemas de atención y memoria.

Es importante mencionar que algunas de estas manifestaciones pueden presentarse a partir de la deficiencia de hierro aún antes de que se presente anemia franca.

Tratamiento de la anemia

Una vez que se  eliminan las causas que precipitaron la anemia, la forma de corregir la deficiencia es a través de la administración de hierro por vía oral. Para esto se utilizan compuestos como el sulfato ferroso. Este tratamiento debe ser indicado y supervisado por un médico.

Es conveniente tomar los suplementos  de hierro acompañados de alimentos para disminuir las molestias gastrointestinales que a veces pueden presentarse al tomar estos compuestos.

 Prevención de la anemia

La anemia por deficiencia de hierro en los niños puede prevenirse a través de las siguientes medidas:

  • Evitar dar leche de vaca a los bebés menores de  un año de edad. Ellos deben recibir solo leche materna o fórmulas para bebés adicionadas con hierro.
  • Iniciar la ablactación (proceso en que se van introduciendo alimentos diferentes de la leche a los bebés) oportunamente, incluyendo alimentos ricos en hierro como los cereales fortificados.
  • Vigilar que los niños lleven una buena alimentación con suficientes cantidades de hierro. Algunas fuentes de hierro son las carnes magras, los huevos, frijoles, verduras de hojas verdes, pastas y cereales fortificados.
  • Considerar que no todo el hierro contenido en la dieta puede ser absorbido por lo que es importante incluir “facilitadores” de la absorción de hierro en la dieta. El facilitador más conocido es la vitamina C, presente en frutas como las naranjas, mandarinas, toronjas, fresas y guayabas. Incluir alguna de estas frutas en la comida, acompañando a los alimentos ricos en hierro, favorece su absorción.