Tips para alimentar a los niños melindrosos

A la mayoría de las madres les preocupa saber si sus hijos estarán comiendo lo suficiente y sobre todo, si la calidad de su dieta es lo bastante buena como para garantizar un sano crecimiento y desarrollo. Así que cuando en casa hay un pequeño “melindroso” que parece negarse a comer todo los alimentos saludables que se le ofrecen la mesa puede convertirse en un verdadero campo de batalla.

Antes que nada, es conveniente que las madres estén informadas acerca de las conductas alimentarias normales de los pequeños. Es normal, por ejemplo, que los niños preescolares muestren menos apetito que durante su primer año de vida, pues su ritmo de crecimiento se hace más lento. Por otro lado, es normal que los niños pequeños desconfíen de los alimentos que no  conocen y les sea difícil probarlos.  Además la búsqueda de autonomía propia de la edad puede relacionarse con su conducta a la hora de comer. Pero en la mayoría de los casos estos problemas no representan riesgos para el crecimiento y desarrollo de los niños.

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A continuación encontrarás algunos tips para facilitar esos momentos difíciles:

  • Permite que sea tu pequeño quien decida cuándo está satisfecho y no lo obligues a  limpiar el plato.
  • Procura ser constante con los horarios en que ofreces a los niños sus comidas y refrigerios.
  • Ofrece una variedad de alimentos saludables adecuados para la edad. Dale preferencia a los alimentos en su forma natural.
  • Recuerda que los niños pueden necesitar exponerse a un alimento nuevo hasta 10 veces (tal vez más) antes de decidirse a aceptarlo.
  • No uses los alimentos como premios o castigos.
  • Mantén un ambiente amigable y relajado a la hora de las comidas.
  • Haz que la hora de comer sea divertida para los niños. Anímalos a admirar los diferentes colores, formas y texturas de los alimentos. Pídeles que les pongan nombres chistosos o que formen figuras con ellos.
  • Corta las frutas y verduras en formas diferentes y divertidas, decora los platillos con motivos llamativos, etc.
  • Usa utensilios agradables y seguros. Acepta que aveces los niños solo aceptan comer determinado tipo de alimento si se le presenta con determinado utensilio. Por ejemplo, solo tomar la leche si es servida en su vaso azul favorito.
  • Limita las bebidas antes de la comida. Ofrece primero los alimentos sólidos.
  • Invita al niño a participar en la selección de alimentos saludables en el supermercado, pero marcando algunos límites. Por ejemplo, pregunta ¿prefieres que  esta vez compremos peras o manzanas? Luego pídele que te ayude a seleccionarlos.
  • Anima a los pequeños a participar en la preparación de los alimentos. Por ejemplo, permítele ayudar a lavar las frutas y verduras, a preparar platillos sencillos o a poner la mesa.
  • Pon el ejemplo. Si tu llevas una dieta variada y saludable es más probable que tus hijos lo hagan también.
  • Se creativa y mezcle los alimentos que te gustaría que tu pequeño comiera con los que ya sabes que come con agrado. Por ejemplo, agrega trocitos de fruta al cereal o verduras a la pasta.
  • Adopta una rutina para antes de las comidas que permita a los niños irse preparando unos minutos antes de sentarse a la mesa. Si intentas sentarlos  justo en el clímax de su juego preferido es poco probable que se sientan dispuestos a comer.
  • No ofrezcas un platillo alternativo para el  pequeño cuando rechace el primero que se le ofreció. Esto solo reforzaría su conducta “melindrosa”. Si se niega a comer acepta su decisión sin  darle alternativas.
  • Lleva un registro del crecimiento de tus hijos y si  tienes dudas con respecto a su ritmo consulta con un profesional de salud.
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Menú de refrigerios escolares fáciles y saludables para todo el mes

Las vacaciones de verano están por terminar. Así que además de preparar los útiles y uniformes para tus pequeños aprovecha este inicio de ciclo escolar para mejorar la calidad de los refrigerios que les mandas en la lonchera.

Aunque debe ser ligero, el lunch escolar es una comida importante en la alimentación diaria de los niños y debe planearse cuidadosamente.

Puedes encontrar recomendaciones para el  preparar el refrigerio escolar aquí.

Aquí te dejo un  menú con ideas para no repetir el refrigerio escolar durante todo un mes. Todas son muy fáciles de preparar y con ingredientes que puedes tener fácilmente en tu alacena o refrigerador. Recuerda servir raciones pequeñas. La mayoría de los niños escolares tendrán suficiente con un refrigerio de entre 150 y 250 kilocalorías.

LUNES MARTES MIERCOLES JUEVES VIERNES
Melón picado con yogurt natural y granola

Agua natural

Bollito con ensalada de atún

Manzana

Agua natural

Zanahorias baby con limón y chile en polvo

Galletas de trigo integrales con queso para untar

Agua natural

Alegría

Yogurt natural bebible

Guayabas

Agua natural

Germinado de alfalfa con mango, limón y chile en polvo

Cacahuates naturales

Agua natural

Sandwich de queso panela con jitomate y aceite de oliva

Tunas

Agua natural

Ensalada de jícama, pepino y naranja

Barrita de cereal integral

Agua natural

Leche descremada sin saborizante

Galletas  Marías o de animalitos

Nectarina

Agua natural

Elote o esquites con queso rallado

Naranja

Agua natural

Jícama rallada

Rollitos de pechuga de pavo

Palitos de pan integrales

Agua natural

Cubitos de queso

Uvas

Galletas habaneras integrales

 

Mazapán o palanqueta

Zanahoria rallada con limón

Agua natural

1 cajita de cereal integral

Yogurt natural

Plátano

Agua natural

Ensalada de pollo

Tostada horneada

Agua natural

Sandwich de ensalada de atún con pan integral

Pepino con limón

Agua natural

Bolitas  de avena (Quaker o similar)

Yogurt natural bebible

Pera

Agua natural

 

Ensalada de lechuga con huevo cocido

Tostaditas de maíz horneadas

Agua natural

Brochetitas de jamón bajo en sal con piña

Galletas habaneras

Agua natural

 

Fresas picadas con queso cottage

Galletas de avena

Agua natural

Sandwich de pavo con mango y verduras

Agua natural

 

 

 

 

Semana mundial de la lactancia materna

Esta semana (del 1 al 7 de Agosto) se celebra en el mundo la semana de la lactancia materna con la finalidad de fomentar la lactancia natural, auspiciada por la WABA (Word Alliance for Breastfeeding Action) que es una red de individuos y organizaciones dedicados a proteger, promover y apoyar esta práctica.

A pesar de los enormes y bien reconocidos beneficios de la lactancia materna tanto para los lactantes como para las madres, se estima que en el mundo solo el 35% de los niños menores de 4 meses de edad son alimentados exclusivamente al seno materno.

Según la UNICEF La leche materna es el único alimento que el niño/a necesita para los primeros seis meses de vida. Otro tipo de alimentos o bebidas, inclusive de agua, aumentaría el riesgo de que tenga diarrea u otra enfermedad. La leche materna es la “primera inmunización” del bebé, no existen formulas alternativas para su protección.

El demorar o restringir la toma de leche materna y sustituirlas con otros productos antes de los seis meses, continúa siendo la práctica común que aumenta el riesgo de infecciones, alergias, enfermedades de largo plazo y muerte.

La lactancia materna y la buena nutrición en la infancia son cruciales para reducir la tasa de mortalidad entre los menores de cinco años, erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Según la OMS en el 2012 cerca de 162 millones de niños menores de cinco años sufrían retrasa en el crecimiento y 51 millones tenína un peso bajo para su estatura. La mayoría de estos casos se relacionan con una alimentación deficiente e infecciones repetidas. Además, 44 millones de niños tenían sobrepeso u obesidad.

Si la lactancia materna de todos los menores de 23 meses de edad fuera óptima, se podrían salvar las vidas de unos 800 000 menores de 5 años, según calcula la OMS.

La UNICEF y la OMS recomiendan:

  • Inicio inmediato de la lactancia materna en la primera hora de vida.
  • Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
  • Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más.
  • Amamantamiento a libre demanda, siempre que el niño lo pida, de día y de noche.
  • Evitar biberones y chupetes.

A continuación les dejo una presentación que hice con las imágenes de la campaña 2014 de apoyo a la lactancia materna de la OMS y la UNICEF para que la vean y sobre todo para que la compartan y de esta forma pongamos nuestro granito de arena por esta noble causa.

 

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2014

 

Fuente:

OMS. Alimentación del lactante y del niño pequeño. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs342/es/

OMS. Semana Mundial de la Lactancia Materna. http://www.who.int/mediacentre/events/meetings/2014/world_breastfeeding_week/es/

 

Fórmulas lácteas para bebés

La leche materna es el alimento perfecto para los bebés porque favorece la maduración intestinal, los protege de infecciones y promueve un vínculo afectivo entre la madre y el hijo. La mayoría de los binomios madre-hijo son capaces de establecer una lactancia exitosa si la madre realmente lo desea. Sin embargo, hay casos en los que la lactancia materna no puede o no debe mantenerse durante todo el primer año de vida. En estos casos, las fórmulas para lactantes son la  opción para alimentar al bebé.

¿Qué diferencias existen entre una fórmula para lactantes y la leche de vaca?

Aunque la mayoría de las fórmulas lácteas para bebés están elaboradas a partir de leche de vaca, las fórmulas han sido modificadas para que su contenido de nutrimentos sea más parecido al de la leche materna y para que sus proteínas y grasas sean más fáciles de digerir para el bebé. En las fórmulas para lactantes se ha modificado el contenido de grasas, proteínas e hidratos de carbono y se han adicionado algunas vitaminas y minerales. Si un lactante se alimentara con leche de vaca, no recibiría el equilibrio exacto de nutrimentos que requiere. La leche de vaca aportaría por ejemplo, cantidades elevadas de proteínas y algunos electrolitos, que serían difíciles de manejar por los riñones del bebé. Por el contrario, la cantidad de hierro que contiene la leche de vaca sería insuficiente.

¿Qué tipos de fórmulas para lactantes existen en el mercado?

Existen diferentes tipos de fórmulas  que se adaptan a las necesidades específicas de los lactantes. Algunos de los tipos de fórmulas son:

  • Fórmulas de inicio. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes desde el nacimiento hasta los seis meses de edad. Su contenido de nutrimentos es muy similar al de la leche materna y sus proteínas han sido modificadas para que sean similares a las de la leche humana.
  • Fórmulas de seguimiento. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes de más de 6 meses de edad que ya reciben otros alimentos además de la leche. Su contenido de proteínas es mayor que el da las fórmulas de inicio, pero no tan  alto como el de la leche de vaca. Al igual que las fórmulas de inicio, las de seguimiento están adicionadas con hierro.
  • Fórmulas de soya. Estas fórmulas no están elaboradas a base de leche de vaca, sino de soya. Se indican en los casos en los que los lactantes manifiesten intolerancia al azúcar de la leche (lactosa) o alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Fórmulas sin lactosa. Están elaboradas a base de leche de vaca, pero se ha eliminado la principal fuente de hidratos de carbono: la lactosa, que se sustituye por otros tipos de azúcares. Estas fórmulas se indican cuando un lactante no tolera la lactosa de forma temporal (por ejemplo después de un cuadro diarreico) o permanente.
  • Fórmulas para prematuros. Están indicadas para bebés nacidos antes de las 37 semanas de gestación. Su cantidad de calorías y proteínas es mayor que en las fórmulas de inicio para responder a las necesidades del rápido crecimiento de estos bebés.
  • Fórmulas hipoalergénicas. En estas fórmulas, la proteína ha sido previamente hidrolizada (predigerida) y se recomiendan para lactantes que manifiestan alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Otras fórmulas especiales. Existen otras fórmulas especiales para situaciones clínicas específicas como reflujo gastroesofágico, diarreas, o alteraciones congénitas del metabolismo.

 Componentes especiales de las fórmulas

 Algunas fórmulas para lactantes están adicionadas con algunos componentes especiales como:

  • Nucleótidos: Mejoran la respuesta inmune y el desarrollo intestinal.
  • Carnitina: Colabora con el correcto desarrollo cerebral, e interviene en la maduración del sistema nervioso central y en la composición de las membranas celulares.
  • Taurina: Colabora con el desarrollo de la función visual y en la maduración del sistema nervioso central.
  • Ácidos grasos AA y de DHA. Importantes para el desarrollo del sistema nervioso central y de la visión.

Recomendaciones para preparar las fórmulas lácteas

Todas las fórmulas lácteas contienen en sus etiquetas indicaciones precisas sobre su forma de preparación proporcionadas por los fabricantes. Para la preparación de las fórmulas en polvo será necesario:

  1. Esterilizar los biberones y utensilios que se usarán para la preparación. Esto puede hacerse igualmente en un esterilizador especial para biberones o poniéndolos a hervir en una olla común y corriente. En cualquiera de los dos casos, después de hervirlos, espere a que se enfríen y retírelos cuidadosamente con ayuda de unas pinzas que habrá hervido también. Evite tocar con sus manos las tetinas o chupones de los biberones. No olvide hervir también otros utensilios que podría utilizar como las cucharitas medidoras.
  2. Hierva suficiente agua para todos los biberones que preparará. Manténgala tapada mientras se enfría. Una vez que el agua esté a temperatura ambiente mida la cantidad de agua exacta que necesitará según el número de onzas de leche que desea preparar. Puede guiarse con las medidas indicadas en los biberones. Agregue una medida de polvo por cada onza de agua a menos que las indicaciones del fabricante indiquen otra cosa. Tape los biberones y agítelos ligeramente. La leche preparada debe mantenerse en refrigeración hasta que sea utilizada.
  3. Si prevé alguna salida con el bebé, sería conveniente que dejara algunos biberones esterilizados con agua hervida y sin leche para que pueda llevarlos con usted en un termo y agregarles el polvo en el momento en que sean utilizados.
  4. Antes de dar al bebé un biberón previamente preparado, deberá calentarlo en baño maría o en un calentador especial para biberones. Asegúrese siempre de que la leche no está demasiado caliente antes de empezar a alimentar al bebé. El viejo truco de verter unas gotas de leche sobre el dorso de su muñeca para verificar su temperatura sigue siendo una buena opción.
  5. Si después de 24 horas le ha sobrado leche preparada que no utilizó, deberá desecharla.
  6. Deseche también los sobrantes de leche que su bebé haya dejado en un biberón.

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Si tiene dudas con respecto al tipo de fórmula, cantidad o forma de preparación siempre consulte con su médico. Todas las fórmulas especiales deben administrarse solo bajo receta médica y por el tiempo que su pediatra lo indique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anemia en los niños

Qué es anemia

La anemia es una reducción de la concentración de la hemoglobina  en la sangre. La hemoglobina es una proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno a través del cuerpo. En los niños puede  deberse principalmente  a deficiencia de hierro,  aunque también puede deberse a deficiencias de vitamina B12 o ácido fólico.

Causas de anemia en los niños

Las principales causas de anemia en los niños son:

  • Consumo insuficiente de hierro.
  • Absorción deficiente de hierro en el intestino debido a factores que intervienen con su absorción como  el excesivo consumo de  oxalatos (contenidos en verduras de hojas verdes), fitatos (en cereales integrales no procesados) y taninos (café y té negro).
  • Pérdida de hierro secundaria a sangrado que puede ser causado por parásitos, por consumo excesivo de leche de vaca en menores de un año de edad, entre otras causas.

Qué manifestaciones tiene un niño con anemia

Muchos niños pueden tener deficiencia de hierro sin mostrar ninguna alteración perceptible por mucho tiempo; pero conforme las reservas de hierro almacenadas en el cuerpo  se van agotando se pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Cansancio
  • Debilidad
  • Piel y mucosas pálidas
  • Taquicardia (latidos rápidos del corazón) y soplo cardiaco
  • Irritabilidad
  • Falta de apetito
  • Vértigos y mareos

En casos raros puede presentarse “pica”, que es un deseo insaciable por ingerir sustancias no comestibles como pedacitos de pintura, gis o tierra.

La anemia por deficiencia de hierro puede detectarse durante un examen médico de rutina, un interrogatorio  y un análisis de sangre en el que se determina la concentración de hemoglobina de la sangre.

Consecuencias de la anemia en los niños

La anemia por deficiencia de hierro puede afectar la habilidad de los niños para interactuar y aprender, afecta su estado emocional y los hace más temerosos y cautelosos. También puede afectarse el desarrollo psicomotor e intelectual y social. Es frecuente que los niños con anemia tengan problemas de atención y memoria.

Es importante mencionar que algunas de estas manifestaciones pueden presentarse a partir de la deficiencia de hierro aún antes de que se presente anemia franca.

Tratamiento de la anemia

Una vez que se  eliminan las causas que precipitaron la anemia, la forma de corregir la deficiencia es a través de la administración de hierro por vía oral. Para esto se utilizan compuestos como el sulfato ferroso. Este tratamiento debe ser indicado y supervisado por un médico.

Es conveniente tomar los suplementos  de hierro acompañados de alimentos para disminuir las molestias gastrointestinales que a veces pueden presentarse al tomar estos compuestos.

 Prevención de la anemia

La anemia por deficiencia de hierro en los niños puede prevenirse a través de las siguientes medidas:

  • Evitar dar leche de vaca a los bebés menores de  un año de edad. Ellos deben recibir solo leche materna o fórmulas para bebés adicionadas con hierro.
  • Iniciar la ablactación (proceso en que se van introduciendo alimentos diferentes de la leche a los bebés) oportunamente, incluyendo alimentos ricos en hierro como los cereales fortificados.
  • Vigilar que los niños lleven una buena alimentación con suficientes cantidades de hierro. Algunas fuentes de hierro son las carnes magras, los huevos, frijoles, verduras de hojas verdes, pastas y cereales fortificados.
  • Considerar que no todo el hierro contenido en la dieta puede ser absorbido por lo que es importante incluir “facilitadores” de la absorción de hierro en la dieta. El facilitador más conocido es la vitamina C, presente en frutas como las naranjas, mandarinas, toronjas, fresas y guayabas. Incluir alguna de estas frutas en la comida, acompañando a los alimentos ricos en hierro, favorece su absorción.

 

 

 

Déficit de atención y dieta

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)  es un desorden común entre los niños. Ocurre en hasta 10% de los niños y 5% de las niñas en edad preescolar y escolar y aunque en ocasiones los síntomas desaparecen con la edad, el 65% de los niños que lo padecen siguen presentando síntomas del trastorno en la edad adulta.

Estos síntomas pueden resumirse en tres características: impulsividad, distracción e hiperactividad. Dichas características pueden presentarse en iguales magnitudes o puede dominar una de ellas sobre las otras dos.

En alguna época se pensó que el consumo elevado de azúcar se relacionaba con los síntomas de hiperactividad, pero no existen evidencias científicas que lo demuestren. Por lo tanto, las dietas demasiado restringidas y libres de azúcar no se justifican, aunque el abuso de estos carbohidratos no es recomendable para nadie por muchas otras razones, como su relación con el sobrepeso, síndrome metabólico y caries dental entre otras enfermedades.

Una gran variedad de alimentos y aditivos, principalmente los que suelen ser causantes de alergias alimentarias, como la leche, las nueces, el trigo, el pescado y la soya se han relacionado con la aparición de los síntomas y otros trastornos de la conducta, pero no todos los niños diagnosticados con TDAH responden a las dietas que eliminan los alimentos  sospechosos.

También se ha reportado que altas dosis de vitamina B6 junto con Magnesio, ayudan a reducir la hiperactividad y a  mejorar la atención. Sin embargo, no está muy claro si estos beneficios se observan en niños que no presenten deficiencias de estos nutrimentos.

En la actualidad, los  principales componentes dietéticos que se han relacionado con los síntomas de TDAH son algunos aditivos empleados en la industria alimentaria como los  colorantes y  saborizantes artificiales y algunos conservadores. Numerosos padres de niños con TDAH han manifestado que encuentran disminución significativa de los síntomas en sus hijos al seguir una dieta sin colorantes ni saborizantes artificiales. Sin embargo, resulta difícil apegarse a este tipo de dieta a largo plazo dada la enorme cantidad de alimentos procesados que contienen este tipo de sustancias y la gran difusión y aceptación  que estos tienen entre los niños.

Es importante mencionar que el consumo de colorantes y saborizantes no es la causa de este trastorno y no origina ninguno de los síntomas arriba mencionados en personas sanas. Por otro lado, no todos los niños con TDAH son sensibles a estos aditivos, por lo que no necesariamente todos los pacientes con este trastorno responderán igual a la dieta en que estos se eliminen.

En general, se sugiere que al intentar hacer cualquier modificación dietética en busca de una mejoría de los síntomas se tomen en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Como con cualquier otra persona, debe adoptarse una dieta saludable con todas las características de la dieta recomendable.
  • Leer las etiquetas de todos los productos industrializados para determinar cuáles tienen colorantes y/o saborizantes artificiales. (Verificar cereales instantáneos, galletas, panes, pastelillos, bebidas de sabores, jugos, leches saborizadas, yogurt, helados, gelatinas, dulces, sopas instantáneas, tabletas de vitaminas, pasta dental, entre otros).
  • Eliminar solo unos pocos alimentos a la vez (por ejemplo intentar eliminar solo los que tienen saborizantes de vainilla o chocolate antes de eliminar todos los saborizantes y colorantes).
  • Hacer un registro diario de la conducta del niño.
  • Eliminar nuevos alimentos o hacer nuevos cambios solo después de varios días de observar la conducta con las modificaciones hechas anteriormente.
  • Reintroducir gradualmente los alimentos que aparentemente no modifican la conducta del niño.
  • Evitar dietas demasiado rígidas que podrían causar otros problemas psicológicos o de conducta, independientemente del TDAH.
  • Consultar con un especialista que ayude a determinar el tipo de dieta que a cada individuo le permita un buen manejo de la sintomatología sin causar deficiencias o un excesivo estrés.

 

 

 

 

 

Alimentación de los niños durante el primer año de vida

La alimentación durante el primer año de vida de un niño representa un factor clave para su posterior crecimiento y desarrollo. Los efectos de una mala nutrición durante esta etapa, ya sea por exceso o por deficiencia, podrán observarse incluso hasta la edad adulta. Por el contrario, una buena alimentación desde el nacimiento será la base de una futura vida saludable.

Desde que nacen y hasta aproximadamente los seis meses de edad, los bebés pueden cubrir todos sus requerimientos de nutrimentos a partir de la leche materna, o en su defecto, de alguna fórmula láctea comercial; pero después, nuevos alimentos deben integrarse poco a poco para lograr un sano crecimiento y desarrollo y la formación de hábitos alimentarios saludables. A este proceso se le llama ablactación.

Por lo tanto, la alimentación de los niños durante el primer año de vida puede dividirse en tres etapas:

  1.      Lactancia exclusiva
  2.      Ablactación
  3.      Integración a la dieta familiar

Lactancia exclusiva

Durante los primeros seis  meses de vida del niño, la mejor opción para su alimentación es la lactancia materna, ya que la leche materna no solo es el mejor alimento para el bebé, sino que además favorece un mejor vínculo emocional entre la madre y el hijo.

Amamantar al bebé trae múltiples beneficios tanto para el niño como para la madre. Entre ellos podemos encontrar beneficios a la salud física, salud mental y hasta beneficios económicos.

Aunque la gran mayoría de las madres puede lograr una lactancia exitosa, siempre y cuando tenga una buena disposición para hacerlo, existen algunos casos en los que la lactancia no puede o no debe establecerse o mantenerse por el tiempo necesario. En esos casos la leche materna deberá sustituirse por una fórmula láctea para bebé. Existen en el mercado muchas y muy diferentes opciones. El pediatra y/o el nutriólogo ayudarán a decidir cuál es la más adecuada  para cada caso.

 Ablactación

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La ablactación o introducción de alimentos diferentes a la leche  será el inicio de una buena nutrición y deberá iniciarse alrededor de los seis meses de edad del bebé. En este momento, la leche empezará a ser insuficiente para cubrir todos sus requerimientos de nutrimentos y ya tendrá la madurez fisiológica para empezar a recibir sus primeras papillas.

Esto no quiere decir que la lactancia deba suspenderse en este momento, sino que poco a poco se integrarán nuevos alimentos y la leche dejará gradualmente de ser el alimento predominante.

Anteriormente se recomendaba la introducción de alimentos diferentes a la leche desde edades tan tempranas como el mes de edad. Actualmente se reconoce que esta práctica no es la ideal, pues puede poner en riesgo la salud del bebé. Estas conclusiones se han hecho a partir de  hallazgos que consideran básicamente los siguientes aspectos:

  • Las necesidades de nutrimentos de los bebés pueden ser cubiertas durante los primeros seis meses con lactancia exclusiva.
  •  El desarrollo del aparato digestivo del bebé tiene la madurez para digerir y aprovechar otros alimentos hasta  varios meses después del nacimiento.
  •  La función de los riñones de los bebés durante los primeros seis meses de vida es aún inmadura.
  • Durante las primeras semanas de vida los bebés no han alcanzado el desarrollo neuromotor que les permita adoptar una posición segura y manejar alimentos sólidos en la boca.

En consecuencia, la introducción de alimentos muy tempranamente puede traer algunas consecuencias negativas para la salud del bebé como mayor riesgo de sobrepeso u obesidad, mayor riesgo de alergias e infecciones gastrointestinales entre otras.

Existen diferentes patrones de introducción de alimentos. El pediatra o nutriólogo recomendará la secuencia más adecuada para cada caso, pero a continuación se muestra como ejemplo el esquema sugerido por el Hospital Infantil Federico Gómez, que cumple con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Edad en meses Grupo de alimentos Ejemplos de alimentos Presentación
0 a 6 meses

Lactancia materna exclusiva

6 meses Frutas y verduras Chayote, calabaza, zanahoria, manzana, plátano, papaya, pera, perón  

Purés, papillas, o machacados

 

Cereales Cereal precocido de arroz y maíz enriquecido con hierro
7 meses Frutas y verduras Las anteriores más betabel, jitomate, tomate, ciruela, durazno, jícama, mango, melón, sandía  Papillas y picados finos
Cereales Los anteriores más cereales de trigo, avena, tortilla, pan, galletas, pastas, papa, camote, yuca
Leguminosas Frijol, lentejas
Alimentos de origen animal Pollo, pavo, hígado de pollo
8 a 9 meses Frutas y verduras Las anteriores más guayaba, piña, espinacas, acelgas, ejotes, nopales, pepino, apio, brócoli  Picados
Cereales Todos
Leguminosas Las anteriores más habas y garbanzos
Alimentos de origen animal Los anteriores más res y ternera
10 a 11 meses Todos los anteriores más queso, yogurt, huevo cocido Trocitos
12 meses Todos los anteriores más pescado.Integración a la dieta familiar. Trocitos

 

 Recomendaciones para la introducción de alimentos

Cuando llegue el momento de comenzar a introducir alimentos diferentes de la leche en la dieta del bebé, es importante recordar que este proceso tiene dos funciones principales: promover un buen estado de nutrición y comenzar la educación en materia de alimentación del niño. Algunas recomendaciones para esta etapa son:

  1.     Introducir un solo alimento a la vez. Esperar varios días antes de agregar otro alimento nuevo. De esta forma podrá valorarse que tal tolera el bebé cada alimento nuevo.
  2.     Ofrecer una pequeña cantidad  (por ejemplo una cucharadita) del alimento nuevo antes de la leche o cualquier otro alimento, cuando el bebé tenga más hambre.
  3.     No obligar al bebé a comer los alimentos nuevos. Ofrecer nuevamente y con paciencia los alimentos rechazados unos días después.
  4.     No agregar sal ni azúcar a los purés y papillas.
  5.     Evitar agregar cereales u otros alimentos a la leche del bebé.
  6.     Si existen antecedentes de alergia en la familia evitar las frutas cítricas, además del huevo y pescado hasta que el bebé cumpla el año de edad.
  7.     Poco a poco incrementar la cantidad de alimentos diferentes de la leche que se ofrece al bebé. Esto hará que el pequeño reduzca gradualmente la cantidad de leche que toma.
  8.     Procurar ajustar los horarios de las comidas del bebé con los del resto de la familia.

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Integración a la dieta familiar

Para el año de edad, el niño deberá estar ya integrado a la dieta del resto de la familia. De ahora en adelante será muy importante seguir formando y reforzar hábitos de alimentación saludables que le ayudarán a crecer y desarrollarse sanamente y a prevenir enfermedades en un futuro. Será conveniente que evite platillos demasiado grasosos o condimentados. La comida debe partirse en trocitos fáciles de manejar evitando las temperaturas demasiado calientes o muy frías.

Es importante servirle porciones adecuadas a su edad y con utensilios seguros y fáciles de manejar. A esta edad el pequeño intentará tomar los alimentos con sus manos y deberá ya beber de una taza. Pronto intentará comer solo. Esto debe permitirse aunque derrame algo (o mucho) de su comida y bebida. Bastará con ponerle un babero o delantal grande que cubra su ropa y usar un mantelito fácil de lavar.

Combinar diferentes colores y texturas en los platillos hará más fácil para el pequeño aceptarlos y beneficiará su desarrollo.

Ahora el bebé está listo para la siguiente etapa en su crecimiento y desarrollo, y por lo tanto para la siguiente etapa en su alimentación: la etapa preescolar.