Semana mundial de la lactancia materna

Esta semana (del 1 al 7 de Agosto) se celebra en el mundo la semana de la lactancia materna con la finalidad de fomentar la lactancia natural, auspiciada por la WABA (Word Alliance for Breastfeeding Action) que es una red de individuos y organizaciones dedicados a proteger, promover y apoyar esta práctica.

A pesar de los enormes y bien reconocidos beneficios de la lactancia materna tanto para los lactantes como para las madres, se estima que en el mundo solo el 35% de los niños menores de 4 meses de edad son alimentados exclusivamente al seno materno.

Según la UNICEF La leche materna es el único alimento que el niño/a necesita para los primeros seis meses de vida. Otro tipo de alimentos o bebidas, inclusive de agua, aumentaría el riesgo de que tenga diarrea u otra enfermedad. La leche materna es la “primera inmunización” del bebé, no existen formulas alternativas para su protección.

El demorar o restringir la toma de leche materna y sustituirlas con otros productos antes de los seis meses, continúa siendo la práctica común que aumenta el riesgo de infecciones, alergias, enfermedades de largo plazo y muerte.

La lactancia materna y la buena nutrición en la infancia son cruciales para reducir la tasa de mortalidad entre los menores de cinco años, erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Según la OMS en el 2012 cerca de 162 millones de niños menores de cinco años sufrían retrasa en el crecimiento y 51 millones tenína un peso bajo para su estatura. La mayoría de estos casos se relacionan con una alimentación deficiente e infecciones repetidas. Además, 44 millones de niños tenían sobrepeso u obesidad.

Si la lactancia materna de todos los menores de 23 meses de edad fuera óptima, se podrían salvar las vidas de unos 800 000 menores de 5 años, según calcula la OMS.

La UNICEF y la OMS recomiendan:

  • Inicio inmediato de la lactancia materna en la primera hora de vida.
  • Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
  • Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más.
  • Amamantamiento a libre demanda, siempre que el niño lo pida, de día y de noche.
  • Evitar biberones y chupetes.

A continuación les dejo una presentación que hice con las imágenes de la campaña 2014 de apoyo a la lactancia materna de la OMS y la UNICEF para que la vean y sobre todo para que la compartan y de esta forma pongamos nuestro granito de arena por esta noble causa.

 

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2014

 

Fuente:

OMS. Alimentación del lactante y del niño pequeño. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs342/es/

OMS. Semana Mundial de la Lactancia Materna. http://www.who.int/mediacentre/events/meetings/2014/world_breastfeeding_week/es/

 

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Fórmulas lácteas para bebés

La leche materna es el alimento perfecto para los bebés porque favorece la maduración intestinal, los protege de infecciones y promueve un vínculo afectivo entre la madre y el hijo. La mayoría de los binomios madre-hijo son capaces de establecer una lactancia exitosa si la madre realmente lo desea. Sin embargo, hay casos en los que la lactancia materna no puede o no debe mantenerse durante todo el primer año de vida. En estos casos, las fórmulas para lactantes son la  opción para alimentar al bebé.

¿Qué diferencias existen entre una fórmula para lactantes y la leche de vaca?

Aunque la mayoría de las fórmulas lácteas para bebés están elaboradas a partir de leche de vaca, las fórmulas han sido modificadas para que su contenido de nutrimentos sea más parecido al de la leche materna y para que sus proteínas y grasas sean más fáciles de digerir para el bebé. En las fórmulas para lactantes se ha modificado el contenido de grasas, proteínas e hidratos de carbono y se han adicionado algunas vitaminas y minerales. Si un lactante se alimentara con leche de vaca, no recibiría el equilibrio exacto de nutrimentos que requiere. La leche de vaca aportaría por ejemplo, cantidades elevadas de proteínas y algunos electrolitos, que serían difíciles de manejar por los riñones del bebé. Por el contrario, la cantidad de hierro que contiene la leche de vaca sería insuficiente.

¿Qué tipos de fórmulas para lactantes existen en el mercado?

Existen diferentes tipos de fórmulas  que se adaptan a las necesidades específicas de los lactantes. Algunos de los tipos de fórmulas son:

  • Fórmulas de inicio. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes desde el nacimiento hasta los seis meses de edad. Su contenido de nutrimentos es muy similar al de la leche materna y sus proteínas han sido modificadas para que sean similares a las de la leche humana.
  • Fórmulas de seguimiento. Estas fórmulas se recomiendan para lactantes de más de 6 meses de edad que ya reciben otros alimentos además de la leche. Su contenido de proteínas es mayor que el da las fórmulas de inicio, pero no tan  alto como el de la leche de vaca. Al igual que las fórmulas de inicio, las de seguimiento están adicionadas con hierro.
  • Fórmulas de soya. Estas fórmulas no están elaboradas a base de leche de vaca, sino de soya. Se indican en los casos en los que los lactantes manifiesten intolerancia al azúcar de la leche (lactosa) o alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Fórmulas sin lactosa. Están elaboradas a base de leche de vaca, pero se ha eliminado la principal fuente de hidratos de carbono: la lactosa, que se sustituye por otros tipos de azúcares. Estas fórmulas se indican cuando un lactante no tolera la lactosa de forma temporal (por ejemplo después de un cuadro diarreico) o permanente.
  • Fórmulas para prematuros. Están indicadas para bebés nacidos antes de las 37 semanas de gestación. Su cantidad de calorías y proteínas es mayor que en las fórmulas de inicio para responder a las necesidades del rápido crecimiento de estos bebés.
  • Fórmulas hipoalergénicas. En estas fórmulas, la proteína ha sido previamente hidrolizada (predigerida) y se recomiendan para lactantes que manifiestan alergia a las proteínas de la leche de vaca.
  • Otras fórmulas especiales. Existen otras fórmulas especiales para situaciones clínicas específicas como reflujo gastroesofágico, diarreas, o alteraciones congénitas del metabolismo.

 Componentes especiales de las fórmulas

 Algunas fórmulas para lactantes están adicionadas con algunos componentes especiales como:

  • Nucleótidos: Mejoran la respuesta inmune y el desarrollo intestinal.
  • Carnitina: Colabora con el correcto desarrollo cerebral, e interviene en la maduración del sistema nervioso central y en la composición de las membranas celulares.
  • Taurina: Colabora con el desarrollo de la función visual y en la maduración del sistema nervioso central.
  • Ácidos grasos AA y de DHA. Importantes para el desarrollo del sistema nervioso central y de la visión.

Recomendaciones para preparar las fórmulas lácteas

Todas las fórmulas lácteas contienen en sus etiquetas indicaciones precisas sobre su forma de preparación proporcionadas por los fabricantes. Para la preparación de las fórmulas en polvo será necesario:

  1. Esterilizar los biberones y utensilios que se usarán para la preparación. Esto puede hacerse igualmente en un esterilizador especial para biberones o poniéndolos a hervir en una olla común y corriente. En cualquiera de los dos casos, después de hervirlos, espere a que se enfríen y retírelos cuidadosamente con ayuda de unas pinzas que habrá hervido también. Evite tocar con sus manos las tetinas o chupones de los biberones. No olvide hervir también otros utensilios que podría utilizar como las cucharitas medidoras.
  2. Hierva suficiente agua para todos los biberones que preparará. Manténgala tapada mientras se enfría. Una vez que el agua esté a temperatura ambiente mida la cantidad de agua exacta que necesitará según el número de onzas de leche que desea preparar. Puede guiarse con las medidas indicadas en los biberones. Agregue una medida de polvo por cada onza de agua a menos que las indicaciones del fabricante indiquen otra cosa. Tape los biberones y agítelos ligeramente. La leche preparada debe mantenerse en refrigeración hasta que sea utilizada.
  3. Si prevé alguna salida con el bebé, sería conveniente que dejara algunos biberones esterilizados con agua hervida y sin leche para que pueda llevarlos con usted en un termo y agregarles el polvo en el momento en que sean utilizados.
  4. Antes de dar al bebé un biberón previamente preparado, deberá calentarlo en baño maría o en un calentador especial para biberones. Asegúrese siempre de que la leche no está demasiado caliente antes de empezar a alimentar al bebé. El viejo truco de verter unas gotas de leche sobre el dorso de su muñeca para verificar su temperatura sigue siendo una buena opción.
  5. Si después de 24 horas le ha sobrado leche preparada que no utilizó, deberá desecharla.
  6. Deseche también los sobrantes de leche que su bebé haya dejado en un biberón.

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Si tiene dudas con respecto al tipo de fórmula, cantidad o forma de preparación siempre consulte con su médico. Todas las fórmulas especiales deben administrarse solo bajo receta médica y por el tiempo que su pediatra lo indique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cómo calentar, servir y refrigerar las papillas para bebé

Es probable que muchas madres  y padres primerizos no sepan exactamente como deben manejarse las papillas para bebé, lo que puede provocar que el pequeño no las acepte o que se  ponga en riesgo su salud.

La alimentación durante el primer año de vida del bebé es de vital importancia, tanto para la salud del niño como para la formación de hábitos que durarán toda la vida. A partir de los 6 meses de edad aproximadamente, deben empezar a ofrecerse alimentos diferentes a la leche en una consistencia apropiada. A esta temprana edad el pequeño es más susceptible de sufrir enfermedades  o accidentes por un mal manejo de sus alimentos. Es por ello que, además de saber qué alimentos son los adecuados para cada edad, los padres deben poner atención hasta en los pequeños detalles, como la forma de calentar, servir y almacenar la comida del bebé.

Cómo calentar las papillas del bebé

  • Las sopas y comidas con carne son mejor aceptadas por los pequeños cuando se sirven calientitas. Si la comida no fue preparada justo antes de que se ofrezca al bebe, es recomendable calentarla un poco a baño maría. (En caso de que tenga que recurrirse a alguna comida industrializada para bebé debe destaparse el frasco antes de calentarlo).
  • El uso del horno de microondas no es lo más recomendable porque se pueden formar burbujas de vapor muy caliente que pueden provocar que el alimento se derrame o salpique o pueden quemar al bebé. Si en determinado momento es indispensable usar este sistema de calentamiento, es conveniente que se use la potencia más baja.
  • Si se ha preparado más papilla de la que el bebé podría comer en ese momento,  debe separarse sólo la cantidad que se considere suficiente para calentarla, y guardarse el resto en un recipiente bien tapado en el refrigerador.

Cómo servir los alimentos para bebé

  • Los cereales deben servirse mezclados con leche materna o de fórmula, jugo o agua. La temperatura puede individualizarse según el gusto del bebé. Generalmente, tanto la temperatura ambiente como la tibia son bien aceptadas.
  • Los jugos deben servirse a temperatura ambiente. Calentarlos haría que se pierda parte de la vitamina C.
  • Las papillas de fruta y postres pueden servirse a temperatura ambiente o temperatura del refrigerador.
  • Las comidas con verduras y carnes o sopas deben calentarse ligeramente para acentuar su sabor y para habituar al bebé a la temperatura a la que habitualmente se sirven este tipo de platillos al resto de la familia.

Cómo refrigerar las papillas para bebé

  • Cuando se va a usar menos cantidad de alimento del que se preparó o del que contiene un frasco, debe refrigerarse cuidadosamente para que conserve su calidad y sabor.
  • Cada vez debe sacarse del recipiente solo la cantidad que será usada con una cucharita bien limpia para calentarla en otro recipiente.
  • El recipiente que esté sirviendo para almacenar debe estar bien limpio, debe taparse perfectamente  y guardarse en el refrigerador.
  • Los restos de alimento que haya dejado el bebé en su plato nunca deben volver a guardarse. Deben ser desechados.
  • Es conveniente etiquetar el recipiente con la fecha de preparación de la papilla.
  • Las papillas bien almacenadas en refrigeración pueden guardarse hasta por dos días. Pasado ese tiempo deberán desecharse.