Medicamentos para adelgazar aprobados por la FDA

La obesidad es una enfermedad causada por diversos factores que requiere de un tratamiento que los ataque a todos o al menos a la mayoría de ellos. Entre estos factores se encuentran el sedentarismo, el consumo excesivo de calorías, grasas y azúcar, además de factores emocionales y genéticos. Los medicamentos para adelgazar, entonces, deben consumirse solo en ciertas condiciones y como parte de un tratamiento integral.

Según los expertos en nutrición y control de peso, el tratamiento básico para el sobrepeso y la obesidad debe combinar la restricción de calorías en la dieta, la actividad física y la terapia conductual. Solo en casos específicos es necesario agregar a este tratamiento el uso de medicamentos y/o cirugía.

Indicaciones para tomar medicamentos para bajar de peso

  • Los medicamentos para bajar de peso solo deben consumirse bajo prescripción médica y únicamente se indican como parte de un tratamiento integral que incluya dieta baja en calorías y actividad física.
  • No cualquier persona es candidata a recibir un tratamiento con fármacos. Estos se indican solo para personas con un Indice de Masa Corporal mayor de 30 o de 27 si es que tienen importantes factores de riesgo agregados. (Para saber tu Indice de Masa Corporal divide tu peso en kg entre tu estatura en centímetros elevada al cuadrado).
  • El tratamiento con medicamentos debe iniciarse solo después de haber intentado seriamente bajar de peso a través del tratamiento convencional con dieta, ejercicio y modificación de la conducta sin lograr buenos resultados.
  • Tomar cualquier tipo de fármaco para adelgazar sin prescripción médica puede poner en riesgo la salud y el éxito a largo plazo del tratamiento para el sobrepeso y puede generar complicaciones graves e incluso la muerte.

Medicamentos para adelgazar aprobados por la FDA ( U.S.A. Food and Drug Administration)

En el mercado existen solo unos cuantos medicamentos aprobados por la FDA para bajar de peso, los cuales han sido investigados y probados en varios estudios para verificar su efectividad y su seguridad. Estos medicamentos son:

  • Orlistat. Es comercializado con el nombre de Xenical o Alli. Este medicamento actúa bloqueando parcialmente la absorción de las grasas que se ingieren a través de los alimentos. Se puede reducir alrededor del 30% de la grasa que se consume si se toma en las dosis adecuadas. Los estudios con este medicamento han mostrado que tras un año de tratamiento, se pueden lograr pérdidas de alrededor de 6 kg de peso como promedio. Además produce disminuciones pequeñas pero significativas en la presión arterial, la glucosa en sangre y el colesterol. El orlistat puede ocasionar algunas efectos adversos gastrointestinales relacionados con la malabsorción de las grasas como flatulencias con escape fecal, evacuaciones grasosas, urgencia para defecar e incontinencia fecal.
  • Sibutramina Se comercializa con el nombre de Reductil o Meridia. Este medicamento produce un aumento de la sensación de saciedad después del inicio de las comidas y además aumenta ligeramente el gasto metabólico. Según estudios con este medicamento, en promedio puede ayudar a perder alrededor de 5 kg en un año, siendo la pérdida más rápida en las primeras doce semanas, después de las cuales la pérdida de peso se hace más lenta, pudiendo incluso recuperarse parte del peso perdido, pero sin volver hasta el peso inicial. La sibutramina puede también mejorar los niveles del perfil de lípidos, ácido úrico y glucosa en sangre. Entre los efectos adversos más importantes de este fármaco se encuentran sequedad de boca, insomnio, ansiedad, aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, náuseas y estreñimiento.
  • Lorcaserina. Su nombre comercial es Belviq. Es un antagonista de los receptores de serotonina que actúa incrementando las sensaciones de saciedad para reducir el consumo energético. Puede ser adictivo, por lo que es muy importante evitar exceder la dosis y duración del tratamiento que indique el médico. Si no se consigue perder el 5% del peso en 12 semanas el medicamento debe suspenderse. Entre los efectos secundarios que pueden relacionarse con el uso de lorcaserina se encuentran el estreñimiento, sequedad de boca, cansancio, dolor de cabeza, dolores musculares, insomnio, ansiedad, náuseas, vómito y algunos que puedes ser graves como agitación, confusión, espasmos musculares, ritmo cardiaco irregular, dificultad para respirar, entre otros.
  • Fentermina. Se comercializa como Adipex-P o Terfamex. Es un supresor del apetito que se usa para acelerar la pérdida de peso por un tiempo limitado (3 a 6 semanas). Este medicamento para adelgazar puede causar dependencia y adicción por lo que no debe excederse la dosis indicada por el médico por ningún motivo. Puede ocasionar molestias gastrointestinales, excitabilidad, insomnio, sequedad de boca, aumento de la presión arterial e irregularidades en el ritmo cardiaco entre otras.
  • Dietilpropión. Comercializado en Estados Unidos como Tenuate. Es un supresor del apetito que se usa a corto plazo. Puede producir dependencia por lo que no debe usarse ni más ni menos de la dosis indicada por el médico. Puede ocasionar molestias gastrointestinales, sequedad de boca, mareos, ansiedad, depresión, palpitaciones, entre otros.

Otros medicamentos para adelgazar

Tanto en México como en otros países existen en le mercado muchos medicamentos alternativos para el control de peso. Estos pueden contener diferentes mezclas de ingredientes herbales o botánicos, vitaminas, minerales, laxantes, cafeína, hormonas entre otros. Sin embargo no se cuenta con estudios clínicos para probar su eficacia ni su seguridad, por lo que su uso no es recomendable, aún cuando sus fabricantes aseguren que están elaborados con “ingredientes naturales”. Según la Norma Oficial Mexicana para el Tratamiento Integral del Sobrepeso y la Obesidad, todos los medicamentos que se empleen para bajar de peso deben ser indicados por un médico y debe contar con un registro sanitario ante la Secretaría de Salud. Además, dicha norma establece que está prohibido indicar medicamentos secretos (aquellos que no contienen una etiqueta con su nombre genérico, forma farmacéutica, cantidad y presentación), medicamentos a granel (aquellos que son ofrecidos fuera de su empaque original) o medicamentos fraccionados (aquellos que son separados en partes o que se ha modificado su forma farmacéutica).

Entre los medicamentos y suplementos para adelgazar se encuentran muchos que prometen pérdidas de peso milagrosas y casi sin ningún esfuerzo. Una velocidad de pérdida de peso razonable y segura nunca debe ser mayor de 1 kg por semana, así que es mejor desconfiar de cualquier método que prometa pérdidas mayores.

Algunos de los efectos secundarios que se han relacionado con el uso de medicamentos para adelgazar sin prescripción son:

  • Nerviosismo
  • Irritabilidad
  • Dolores de cabeza
  • Resequedad en la boca
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Dolor abdominal
  • Diarrea
  • Insomnio
  • Ansiedad
  • Deshidratación
  • Alteraciones del ritmo cardiaco
  • Ataques al corazón, convulsiones y muerte súbita.

Recomendaciones finales

  • Evita tomar cualquier medicamento que no haya sido prescrito por un médico de tu confianza aún cuando diga ser de origen natural.
  • Asegúrate de que los medicamentos que consumas se encuentren en su paquete original, el cual debe indicar el nombre del fármaco, su forma y cantidad y debe contar con un registro sanitario.
  • Desconfía de cualquier producto que prometa pérdidas de peso casi mágicas, que afirme que puedes comer cualquier cosa en cualquier cantidad, o que prohíba hacer ejercicio mientras lo estás tomando.
  • Al dejar de tomar cualquier medicamento, inevitablemente recuperarás el peso perdido a menos que disminuyas tu consumo de calorías y modifiques tu forma de comer y tu actividad física, así que no inicies ningún tratamiento con medicamentos a menos que simultáneamente inicies la modificación de tu estilo de vida.

 

Fuentes:

Arrizabalaga, J. Guía de práctica clínica para el manejo del sobrepeso y la obesidad en personas adultas. Endocrinol Nutr 2003;50(Supl 4):1-38.

Escott-Stump. Nutrición, Diagnóstico y Tratamiento. 7a edició

FDA. Medications Target Long-Term Weight Control. Disponible en: http://www.fda.gov/forconsumers/consumerupdates/ucm312380.htm

NORMA Oficial Mexicana NOM-008-SSA3-2010, Para el tratamiento integral del sobrepeso y l obesidad.

Cómo bajar de peso después de la menopausia

Muchas mujeres maduras se preguntan cómo bajar de peso después de los cambios hormonales relacionados con la menopausia. Y muchas de ellas se rinden a la idea de que no existe ninguna manera.

La buena noticia es que aunque estamos acostumbrados a escuchar que las mujeres después de cierta edad están destinadas a subir de peso y tener dificultades para perderlo,  esto no es cierto en todos los casos. A través de diferentes estudios e investigaciones se han identificado algunas de las conductas de las mujeres postmenopáusicas que mantienen un peso saludable o que logran reducir el peso que les sobra.

Los resultados de diferentes investigaciones con mujeres de mediana edad coinciden con que los mejores resultados se obtienen cuando las intervenciones para bajar de peso se enfocan en promover cambios en la conducta alimentaria y el estilo de vida.

En un estudio publicado en la revista Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics se analizaron las conductas de mujeres obesas postmenopáusicas por varios años.

Algunas de las conductas observadas en las mujeres que lograron bajar de peso en los primeros 6 meses del estudio fueron:

  • Comer menos azúcar (sobre todo menos postres y menos bebidas azucaradas).
  • Comer menos platillos fritos.
  • Comer más pescado.
  • Salir a comer en restaurantes con menor frecuencia.

Las conductas relacionadas con el éxito en la pérdida de peso después de 4 años fueron:

  • Comer menos postres y bebidas azucaradas.
  • Comer más frutas y verduras.
  • Comer menos carnes y quesos.

Los autores concluyen que después de la menopausia es posible bajar de peso, pero que es necesario comer menos y hacer más ejercicio del que era necesario para mantener un peso saludable a edades más tempranas.

Además ponen como ejemplo el caso de las mujeres japonesas, para quienes la ganancia de peso después de la menopausia es mucho menos frecuente y cuya esperanza de vida es más larga. La  dieta de estas mujeres es más rica en frutas, verduras y pescados que la de las mujeres occidentales, y su consumo de azúcar, carnes y comidas rápidas es mucho menor.

Otros de los hábitos que se han relacionado con mayores pérdidas de peso en mujeres en este grupo de edad son los relacionados con el automonitoreo y el autocontrol, por lo que hacer un registro diario de alimentos y aprender estrategias para controlarse cuando hay grandes cantidades de comida o alimentos poco saludables disponibles son de suma importancia.

Por último, pero no menos importante, es el manejo de estrés y el apoyo interpersonal, pues las mujeres que se sienten menos apoyadas y experimentan mayores niveles de estrés tienen mayores dificultades para adoptar conductas saludables. Así que cuando el tratamiento para bajar de peso se acompaña de estrategias para controlar el estrés suele brindar mejores resultados.

 

Fuentes:

Barone Gibbs B, Kinzel LS, Pettee Gabriel K, Chang YF, Kuller LH. Short- and long-term eating habit modification predicts weight change in overweight, postmenopausal women: results from the WOMAN study. J Acad Nutr Diet. 2012 Sep;112(9):1347-1355, 1355.

Cho JH, Jae SY, Choo IL, Choo J. Health-promoting behaviour among women with abdominal obesity: a conceptual link to social support and perceived stress. J Adv Nurs. 2014 Jun;70(6):1381-90.

Kong A, Beresford SA, Alfano CM. Self-monitoring and eating-related behaviors are associated with 12-month weight loss in postmenopausaloverweight-to-obese women. J Acad Nutr Diet. 2012 Sep;112(9):1428-35.

Shin H, Shin J, Liu PY. Self-efficacy improves weight loss in overweight/obese postmenopausal women during a 6-month weight lossintervention. Nutr Res. 2011 Nov;31(11):822-8.

 

La verdad sobre los masajes reductivos

Los masajes son una terapia muy antigua que últimamente ha generado renovados intereses en diferentes campos de la salud como la medicina deportiva, la relajación y hasta el control de peso. Pero ¿en realidad los masajes reductivos pueden hacer adelgazar?

Los masajes son manipulaciones de los tejidos corporales. Consisten en presionar, frotar o golpear determinadas regiones del cuerpo con cierta intensidad y ritmo.

Las técnicas del masaje se consideran un arte, pero la investigación continua aclarando algunos de los mecanismos por medio de los cuales los masajes producen efectos fisiológicos y psicológicos.

Los masajes en el área de la medicina deportiva han demostrado reducir el dolor y restablecer la función muscular normal más rápidamente luego de una lesión.

La verdad sobre los masajes reductivos

Hoy en día existen infinidad de clínicas y spas que ofrecen tratamientos alternativos para adelgazar, entre ellos los masajes reductivos.

Los masajes para adelgazar son una modalidad de masaje que se realiza con una presión fuerte y una velocidad más rápida a la usual, trabajando las zonas con mayor  cantidad de grasa del cuerpo, provocando calor con movimientos especiales. Se utilizan técnicas como amasamiento, pellizcamiento, roce y percusión.

Por medio de los masajes reductivos, quienes los promueven aseguran poder eliminar la grasa localizada y estilizar el contorno de la figura, logrando reducir centímetros de la zona del cuerpo trabajada, por ejemplo la cintura, en unas cuantas sesiones. Cada sesión de masaje tiene una duración de entre 45 minutos y 3 horas, dependiendo del centro o masajista que los ofrece.

En la mayoría de los casos, quienes ofrecen estos masajes indican dieta y ejercicio como parte fundamental del tratamiento para adelgazar.

Aunque son una técnica a la que muchas personas acuden en su deseo por adelgazar, debe tomarse en cuenta que sus efectos no son duraderos. Lo más probable es que los centímetros perdidos se recuperen poco tiempo después.

Desde la perspectiva de la ciencia médica, los masajes no tienen ninguna aplicación en el tratamiento del sobrepeso o la obesidad, dado que lo único que consiguen es desplazar los contenidos de agua existentes entre una célula y otra, por lo que solamente se consigue con ellos eliminar agua y no depósitos de grasa.

La realidad es que la grasa corporal únicamente puede eliminarse por medio de procesos bioquímicos dentro del organismo. Para reducir la grasa acumulada esta tiene que ser usada por el cuerpo como fuente de energía.

Para comprenderlo mejor es necesario entender que la grasa corporal se almacena dentro de células llamadas adipocitos. Las gotas de grasa dentro de estas células se encuentran rodeadas por una membrana celular y solo son liberadas cuando se les necesita como fuente de energía o para formar compuestos en el organismo que requieran de grasa en su estructura. En consecuencia, pretender reducir la grasa corporal manipulándola físicamente a través de un masaje resulta inútil.

Para reducir las acumulaciones de grasa en el cuerpo es necesario seguir una dieta sana baja en calorías, incrementar la actividad física diaria y hacer ejercicio de intensidad moderada.

Con un masaje reductivo NO se puede:

  • Disolver la grasa corporal
  • Reabsorber la grasa corporal
  • Incrementar significativamente el gasto diario de calorías
  • Disminuir el porcentaje de grasa corporal
  • Disminuir el riesgo cardiovascular relacionado con el exceso de grasa corporal

Posibles efectos secundarios de los masajes reductivos

  • Reacciones alérgicas a los geles y cremas empleados para dar el masaje.
  • Formación de moretones desde leves hasta severos dependiendo de la sensibilidad de cada persona y de la habilidad del masajista.
  • Los centímetros que logran reducirse con el masaje se recuperan rápidamente.
  • Confiar demasiado en los masajes y no dar importancia a una alimentación saludable y a la realización de ejercicio físico puede traer consecuencias negativas.
  • Pueden resultar dolorosos para muchas personas.
  • Los masajes enérgicos y frecuentes pueden reducir el tono muscular de los músculos.

Los masajes ofrecidos por un terapeuta competente pueden servir para:

  • Mejorar la circulación
  • Liberar la tensión muscular
  • Reducir el estrés y la ansiedad
  • Recuperar más rápidamente los músculos después del ejercicio intenso
  • Reducir los dolores musculares
  • Dejar una sensación de relajación, rejuvenecimiento y bienestar

¿Porqué no bajo de peso aunque cuido mi dieta?

Hace ya un tiempo considerable que te decidiste a cambiar tus hábitos alimentarios. Dejaste los refrescos, el azúcar, las frituras y las botanas. Ahora comes frutas y verduras todos los días y has aprendido a disfrutar muchos alimentos saludables que antes ni siquiera se te habrían ocurrido. Y eso no es todo, también vas al gimnasio casi todos los días. Ya es parte de tu rutina. Y a pesar de todo el esfuerzo, la báscula no te da tan buenas noticias como quisieras…..

Lo se, es frustrante. Hasta te hace pensar en volver a tus hábitos menos saludables de antes. Pero espera. No lo hagas. Si ya has dado el primer paso no retrocedas ahora. Esto es algo que le pasa a muchas personas. En unos cuantos casos, esta dificultad para bajara de peso se debe a algún problema médico, por ejemplo una alteración en la función de la glándula tiroides o a algún medicamento que tomas de forma crónica. Pero la mayoría de las veces, el problema es mucho más fácil de resolver de lo que parece. Solo tienes que identificar qué es lo que está pasando.

6 razones por las que no bajas de peso aunque estés a dieta

  1. Eres fan de las dietas muy bajas en calorías y métodos de moda para bajar de peso. Si has seguido dietas muy restringidas en repetidas ocasiones probablemente has sometido a tu cuerpo a períodos de pérdida rápida de peso corporal que luego recuperas y vuelves a perder. Es probable que hayas hecho disminuir tu masa muscular en este subir y bajar, por lo que tu gasto energético en reposo ha disminuido. Recuerda que no todas las formas de adelgazar son saludables. Siempre debes apegarte a una dieta saludable, adecuada a tus necesidades, que contenga todos los grupos de alimentos en proporciones adecuadas y debes intentar evitar las disminuciones bruscas de peso que pueden hacerte disminuir el tamaño de tus músculos entre otros riesgos. Si ya lo has hecho nunca es tarde para corregir el camino. Busca la orientación de un nutriólogo que te ayude a determinar la cantidad de calorías adecuada para ti y el tipo de dieta que te conviene. Además, intenta agregar ejercicios de fuerza a tu rutina para mejorar tu masa muscular e incrementar tu gasto energético.
  1. No estás cuidando la cantidad de calorías que bebes. Tal vez te has acostumbrado a evitar las papas a la francesa, los huevos con tocino, los helados, los pasteles y otros platillos de alta densidad energética pero no estás poniendo atención a lo que bebes. Los jugos, cafés preparados, licuados, bebidas energéticas y rehidratantes pueden estar sumando más calorías de las que crees. Mira la siguiente tabla elaborada por el Instituto de Nutrición y Salud Kelloggs. calorías líquidas
  1. Comes demasiados alimentos saludables. Si, hasta los alimentos saludables cuando se comen en exceso pueden sumar más calorías de las debidas. Un tazón grande de avena con leche, nueces y arándanos por ejemplo. Puede estar en tu lista de platillos saludables, pero si no cuidas el tamaño de la porción, puedes estar sumando más de 500 kilocalorías aún cuando elijas leche descremada y no adiciones azúcar. Algo parecido puede pasar con las ensaladas. Haz dado un gran paso al cambiar tu hamburguesa con papas por una ensalada, pero si abusas en el tamaño y no mides la cantidad de aderezo que le adicionas puedes estar comiendo muchas más calorías de las que crees. ¡Todo con medida!
  1. Le falta proteína a tu dieta. Si en tu intento por llevar una dieta más sana has eliminado los lácteos y las carnes de tu dieta es posible que no estés consumiendo suficiente proteína. Nuestro cuerpo invierte más energía para metabolizar las proteínas que otros nutrimentos. Así que si tu dieta es pobre en proteína podría estar gastando menos calorías que antes. Aunque abusar de su consumo también puede ser perjudicial, debes asegurarte de consumir suficiente. Una sola porción pequeña de pollo, carne, pescado, atún, yoghurt, leche descremada, queso bajo en grasa o huevo en cada comida es suficiente. Considera que también los cereales y verduras tienen cantidades pequeñas de proteína, aunque de menor calidad. También puedes obtener proteína de buena calidad de alimentos de origen vegetal si los sabes combinar. Por ejemplo, la combinación de leguminosas con cereales puede sustituir a los alimentos de origen animal en algunas comidas.
  1. No estás desayunando. O cenando, o comiendo tus refrigerios. Omitir tiempos de comida puede hacerte perder el control fácilmente. Cuando empiezas a comer con demasiada hambre puedes creer que has comido menos de lo que en verdad comiste. Si además llegas al gimnasio  a hacer ejercicio en ayunas no harás tu rutina con la misma energía y quemarás menos calorías.
  1. Tu rutina de ejercicio no es la óptima. Tal vez vas al gimnasio todos los días, pero no estás sacando todo el provecho que podrías. Si quieres adelgazar, lo ideal es que en tu rutina de fitness combines ejercicios de diferentes intensidades y tipos. Aunque hagas cardio todos los días, no deben faltar un par de sesiones de ejercicios de fuerza por semana. Verifica además que la intensidad a la que estás trabajando sea la óptima para perder peso. Si la intensidad de tu rutina es muy baja o llevas mucho tiempo sin cambiarla, es probable que no estés gastando todas las calorías que comes. Consulta con  un preparador físico o instructor en tu gimnasio cuál  es la intensidad más recomendable para tu edad, nivel de condición física y objetivos. Por último, valora también el nivel de actividad física total diaria que tienes. Tal vez sales a correr todas las mañanas, pero el resto del día todas tus actividades son 100% sedentarias. Intenta moverte más el resto del día usando menos tu automóvil, estacionándote más lejos, levantándote de tu escritorio más a menudo o saliendo a pasear a tu perro por ejemplo.

 

Fotografía por Ambro en FreeDigitalPhotos.net

 

 

 

 

Características que debe y no debe tener una dieta bajar de peso

Por todas partes escuchamos un sinnúmero de mensajes con respecto a lo que debemos hacer  y no hacer para evitar o tratar el sobrepeso y la obesidad. Las instituciones de salud públicas y privadas, los medios de comunicación, el medio escolar o laboral, los grupos sociales… todos tienen algo que decir y que recomendar al respecto. Algunos con el legítimo interés de mejorar las condiciones de vida, disminuir los gastos en salud de la población o solamente por intereses 100% estéticos o comerciales.

Seguramente todos podemos contar entre nuestros familiares, amigos y conocidos a alguien que, con o sin conseguirlo,  una o varias veces ha intentado bajar de peso. Las formas en que lo han hecho son múltiples y muy variadas. Existen incontables tipos de dietas, alimentos a los que se han atribuido cualidades casi mágicas, rutinas de ejercicios, medicamentos alópatas y alternativos, masajes, cremas, fajas, etc. Pero ¿Cuáles métodos son los que ofrecen mejores resultados a largo plazo? ¿Qué planes son los que no ponen en riesgo la salud? ¿Cómo identificar si una dieta es segura y no traerá consecuencias negativas?

Así como el sobrepeso y la obesidad son un riesgo para la salud y merman la calidad de vida de quien las padece, también existen métodos para bajar de peso que resultan verdaderamente peligrosos porque ponen en riesgo la salud. Algunos pueden ocasionar reacciones desfavorables graves a corto plazo, como el abuso de diuréticos que puede ocasionar trastornos cardiacos y hasta la muerte; otros lo hacen en plazos de tiempo más largos, por ejemplo los planes que favorecen la deficiencia de algún nutrimento, o alguna alteración hormonal cuando se siguen por un largo tiempo. Otros sistemas pueden lograr pérdidas de peso rápidas, pero favoreciendo el temido “rebote”.  Algunos métodos pueden además, ser costosos o difíciles de seguir, o pueden no cumplir con las expectativas de quienes los siguen, lo que los desmotiva y puede incluso favorecer nuevas ganancias de peso.

A continuación  se enlistarán y explicarán brevemente algunas de las características que deben ser evitadas al elegir un plan para bajar de peso, así como algunas de las que deben buscarse como indispensables.

Características  que deben evitarse en un plan para bajar de peso

  1. Dietas de muy bajo aporte de calorías o que promuevan  ayunos. Este tipo de dietas favorece pérdidas rápidas de agua y músculo. Al disminuir el músculo, y al habituar al organismo a estos aportes bajos de energía, el gasto energético basal disminuye, esto es, cada vez necesita menos calorías que antes, por lo tanto, cada vez será más fácil recuperar el peso perdido y acumular más grasa corporal. Además, las dietas de muy bajo aporte calórico no cubren al 100% las necesidades de vitaminas y minerales. Ejemplos de estas dietas son:
    1. Dietas de menos de 1200 kcal.
    2. Dietas en las que se promueve consumir solamente frutas y/o verduras y jugos por algunos días.
    3. Cualquier dieta en el que deba consumir una cantidad de alimentos mucho muy inferior a su consumo habitual.
  2. Planes de alimentación en los que se omita algún grupo completo de alimentos. Todos los grupos de alimentos tienen sus funciones propias dentro de una dieta balanceada, por lo que la eliminación de cualquiera de ellos puede tener consecuencias negativas. Por ejemplo, la restricción excesiva de carbohidratos puede favorecer el cansancio, malestar, sueño; la eliminación absoluta de los alimentos de origen animal puede ser causa de anemia por deficiencia de vitamina B12, etc. Algunos dietas con estas características son:
    1. Dietas en las que se eliminen todos los cereales (pan, tortillas, pastas, etc).
    2. Dietas en las que se limiten temporalmente todas las frutas y/o verduras.
    3. Planes de alimentación en los que se eliminen todos los alimentos de origen animal (leche, quesos, carnes, huevo, etc).
  3. Planes de alimentación en los que se atribuyan características “mágicas” o cualidades “quema grasa” a algún alimento en particular. Por ejemplo dietas en las que se permite comer casi cualquier cosa, siempre y cuando se consuma el “alimento clave” en determinadas formas o cantidades. La obesidad, como se mencionó anteriormente es causada por diferentes factores, por lo que un alimento en particular no puede ser su causa o su cura. No existen alimentos “buenos” o “malos”, sino dietas adecuadas o inadecuadas.
  4. Planes de control de peso en los que deban tomarse medicamentos de origen y composición desconocida o dudosa. Aún cuando muchos de estos medicamentos o suplementos prometen ser de “origen natural”, el tomar medicamentos sin estar seguros de su composición química es altamente riesgoso y puede acarrear consecuencias graves, como desordenes hormonales, deshidratación, alteraciones cardiacas, ansiedad, entre otras. Nunca tomes medicamentos (tabletas, gotas, jarabes, etc) que no contengan su composición  y los datos del laboratorio que los fabrica claramente escritos en el empaque.
  5. Consumo de medicamentos sin prescripción médica.Ningún medicamento para el control de peso, debe tomarse sin prescripción y supervisión médica. No todas las personas que requieren perder peso son candidatas a tomar medicamentos. Existen criterios muy precisos para determinar quiénes y bajo qué condiciones deben tomarlos. De otra manera, el uso del medicamento podría rebasar los riesgos de la propia obesidad o el sobrepeso. Por otro lado, es necesario recordar que ningún medicamento dará buenos resultados si no se combina con un adecuado plan de alimentación y ejercicio. Siempre consulta a tu médico.
  6. Regímenes para el control de peso basados en el uso de fajas, vendas o masajes. La única forma conocida para reducir la grasa corporal es promoviendo su utilización como fuente de energía. Esto puede lograrse incrementando la actividad física para “gastar” más calorías, y disminuyendo el consumo. Por lo tanto, el uso de fajas, vendas, masajes y otros métodos que no promuevan este mecanismo, solo podrían lograr que la misma cantidad de grasa se reacomode  o que la pérdida de una mayor cantidad de líquidos favorezca una ligera pérdida de peso.

Características deseables en  un régimen para control de peso

  1. Debe atacar las causas de la acumulación de peso y grasa corporal.Además de la predisposición genética, la obesidad se relaciona con sedentarismo, consumo excesivo de grasas o azúcares, malos hábitos alimentarios, estrés y en algunos casos, desordenes hormonales o metabólicos, entre otros. Un buen plan para control de peso debería atacar las causas que se identifiquen en cada caso. Para la mayoría de las personas, el tratamiento del sobrepeso debería incluir por lo menos:
    1. Plan de alimentación que disminuya el consumo de calorías
    2. Incremento de la actividad física
    3. Modificaciones a los hábitos alimentarios y estilo de vida
  2. La dieta debe ser equilibrada. Debe incluir alimentos de todos los grupos en cada comida, dando a cada uno su lugar e importancia. Esto es, debe incluir cereales, frutas, verduras, alimentos de origen animal y leguminosas en las cantidades y proporciones adecuadas para cada persona, evitando los excesos de  grasas, azúcar y sal.
  3. Debe adaptarse a las necesidades y gustos individuales. Un régimen para control de peso no debe sufrirse;  debe adaptarse a las necesidades de cada quién, considerando los lugares habituales de consumo, gustos, costumbres, disponibilidad, etc.
  4. Puede seguirse por un plazo indefinido de tiempo.  No debe olvidarse que el sobrepeso y la obesidad son enfermedades crónicas y su tratamiento debe ser permanente. Por lo tanto, un buen plan de alimentación,  debe ser lo suficientemente flexible para lograr un apego a largo plazo, pero lo suficientemente rígido para lograr alcanzar los objetivos trazados.
  5. Fomenta buenos hábitos de alimentación y estilo de vida.Por último, un plan para control de peso debe, al mismo tiempo proporcionar educación en salud y nutrición, de tal manera que quienes lo sigan vayan gradualmente adoptando nuevos hábitos más saludables que les brinden bienestar a largo plazo.

En conclusión, el sobrepeso y la obesidad  incrementan considerablemente el riesgo de padecer enfermedades que limitan enormemente la calidad de vida de una persona; pero el seguir planes para bajar de peso inadecuados puede traer consecuencias igual de nefastas. Evita buscar caminos más “fáciles” o “rápidos” y consulta a tu médico y nutriólogo antes de tomar cualquier decisión.

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 hábitos de quienes logran bajar de peso

Todo el mundo sabe que para bajar de peso es necesario llevar una dieta saludable, consumir menos calorías y hacer más ejercicio. Pero aunque todos conocen la “fórmula” solo unos pocos logran aplicarla con éxito.

Por supuesto que para adelgazar debes adoptar una dieta sana e identificar los factores que te han hecho subir de peso como el sedentarismo,  el consumo excesivo de azúcar, o el responder con comida a tus emociones, pero además de vigilar lo que sirves en tu plato hay algunos hábitos que pueden hacer la diferencia entre desear bajar de peso y lograr bajar de peso.

Hábito 1. Ser muy específico.

Plantearse objetivos vagos e imprecisos, o peor aún, no plantearse ninguno conduce directo al fracaso. Es mucho más sencillo motivarse cuando se conoce la diferencia exacta entre el lugar en el que estamos y el lugar en el que queremos estar. Así que si el objetivo a seguir es: “quiero bajar de peso”, hay que pensar en algo como “quiero bajar 5 kilogramos antes de la cena de Navidad”. Pide ayuda a un profesional de salud de tu confianza para que te ayude a establecer un objetivo razonable para tí.

Hábito 2. Ser optimista pero también realista

Cuando se quiere bajar de peso es indispensable creer en uno mismo y convencerse de que el objetivo planteado se va a poder alcanzar. Pero tampoco se puede creer que será sencillo.  Adelgazar nunca ha sido fácil y nunca lo será. Habrá algunas dificultades y saberlo de antemano ayuda a sortearlas. Tener un plan facilitará el camino. Requerirá de una buena dosis de esfuerzo, pero valdrá la pena cada gota de sudor que cueste.

Hábito 3. Crear un plan para emergencias

Vacaciones, cumpleaños, comidas de trabajo,  y otros compromisos son un riesgo hasta para los más comprometidos con su dieta. Muchas situaciones pueden presentarse y sabotear los más genuinos esfuerzos por adelgazar. La diferencia está en prever que esto puede pasar y saber de antemano lo que puede funcionar para cada quien en cada ocasión.

Así que hay que escribir anticipadamente un plan que incluya estrategias personales como:

…si me invitan a comer, pediré ensalada,….si habrá mucho trabajo en la oficina toda la semana mejor llevaré mi propia comida,… si mi compañera de al lado pica frituras frente a mí todo el día, yo tendré a la mano goma de mascar sin azúcar….., etc.

Hábito 4. Cocinar con más frecuencia

Comer fuera o comprar comida preparada puede ser muy práctico y divertido, pero está comprobado que se relaciona con una mayor ganancia de peso corporal. Cocinar más seguido permite tener un  mejor control sobre los ingredientes y los tamaños de las porciones de lo que comemos.

No es necesario ser un chef experto o dedicarle horas a la cocina. Hay muchos platillos  muy sencillos, rápidos de preparar y saludables. Además seguramente el bolsillo también lo agradecerá.

Hábito 5. Mantenerse activo aún fuera del gimnasio

Ir al gimnasio, inscribirse en un club deportivo o  a una clase de fitness es sin duda de gran ayuda cuando se quiere bajar de peso. Pero nunca hay que subestimar el valor de volverse más activo en la vida diaria, para siempre. Desde usar las escaleras, buscar el punto más alejado del estacionamiento, caminar mientra hablamos por teléfono o caminar para ir a las compras, hasta hacer  más labores domésticas, pasear al perro o arreglar el jardín. Todas estas pequeñas y aparentemente insignificantes actividades al sumarse pueden hacer una gran diferencia.

Hábito 6. Ejercitar la fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad y el autocontrol crecen  y se fortalecen conforme se ejercitan. Deben irse trabajando y exigiendo un poco más cada vez. Así que es conveniente ir avanzando con pasos cortos pero firmes siempre en la misma dirección.

Hábito 7. Hacer un registro escrito de los progresos

Tener una visión clara del camino que se ha recorrido y todo el que falta para llegar al destino hace más fácil el control de peso. Registrar el peso, las calorías que se están consumiendo y la actividad física que se está logrando hacer diariamente y comparar estos puntos con los que se han programado anteriormente ayuda a no herrar el camino.

 

 

Sopas para bajar de peso

Independientemente del clima y la región donde vivamos, las sopas son protagonistas de muchos menús. Existen sopas para todos los gustos y presupuestos. Para quienes gustan de pasar un buen rato en la cocina y para quienes prefieren algo fácil y rápido de preparar. Pero quienes están siguiendo un plan de alimentación especial para adelgazar se preguntarán cuales son las mejores sopas para bajar de peso.

Ninguna sopa es un platillo mágico que te hará quemar grasa,  pero una buena sopa caldosa es una excelente idea para empezar las comidas principales cuando quieres controlar las calorías porque incrementa la sensación  de saciedad y te ayuda a reducir la cantidad que comes de otros alimentos sin quedarte con hambre.  Pero para que sea realmente buena debe ser nutritiva y baja en calorías.

Características de las buenas sopas en una dieta para bajar de peso

  1. Son bajas en sodio. Cuidado con las sopas instantáneas. Son atractivas por su facilidad y rapidez de preparación, pero pueden estar cargadas con altísimas cantidades de sodio, lo que no sólo favorece la retención de líquidos, sino que además es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. Así que opta por las sopas hechas en casa o por las versiones bajas en sodio de las industrializadas cuando no dispongas de tiempo para cocinar.
  2. Están hechas a base de caldo de verduras o consomé desgrasado. Evita las sopas cremosas, con grandes cantidades de leche, mantequilla, queso o crema que serán ricas en grasa y por lo tanto en calorías.
  3. Mientras más verduras contenga la receta mejor. No escatimes con las verduras y agrégalas a todas tus sopas. Prueba diferentes combinaciones para que nunca te aburras. Las verduras agregan sabor, color, textura, fibra, vitaminas y minerales a tus sopas y aportan una cantidad insignificante de calorías.
  4. Contienen  fuentes de proteína baja en grasa. Evita agregar salchichas, jamón, leche entera o quesos grasosos. Mejor prepáralas con pechuga de pollo, carne de res magra deshebrada, pavo o pescado.
  5. Si están hechas a base de consomé casero, éste debe desgrasarse. Si preparaste un consomé de pollo o res en casa puedes usarlo como base para tus sopas. Solo espera a que esté frío y con una cuchara retira la capa de grasa que se forma en la superficie antes de prepararlas.
  6. No están “adornadas” con ingredientes ricos en sal y grasa. Una buena sopa baja en calorías puede arruinarse si a la hora de servirla agregas ingredientes ricos en grasa o sodio como croutones o tiras de tortilla fritas, galletitas para sopa altas en grasa, quesos grasosos, etc.
  7. Contienen o se acompañan con algún cereal integral. Si pondrás fideos o alguna pasta a tu sopa, asegúrate de que sea integral. También puedes usar arroz integral o acompañar tu sopa con una tortilla de maíz o un trozo de pan integral.

Ejemplos de sopas para empezar tu comida

  • Consomé de pollo desgrasado con arroz integral y verduras
  • Sopa de garbanzos con espinacas
  • Sopa de fideos integrales con espinacas
  • Sopa de hongos, flor de calabaza, elote y  chile poblano
  • Sopa de hongos con epazote
  • Consomé de res con fideos integrales y verduras picadas
  • Sopa de nopales
  • Caldo de pescado con arroz integral y verduras
  • Gazpacho de pepino
  • Sopa de poro y espinacas
  • Sopa caldosa de tallarines integrales con bolitas de carne magra.
  • Fideos integrales con pollo y zanahorias
  • “Menudo” de setas