Dieta anti cáncer: Preguntas y respuestas

El cáncer es un grupo heterogéneo de enfermedades en las que algunas células crecen y se diseminan sin control. Puede aparecer prácticamente en cualquier parte del cuerpo y el tumor suele invadir el tejido circundante y puede provocar metástasis en puntos distantes del organismo.

Muchos tipos de cáncer se podrían prevenir evitando el tabaco, controlando el sobrepeso, adoptando una dieta saludable y haciendo actividad física con regularidad. Además, un porcentaje importante de cánceres puede curarse si se detecta en una fase temprana.

Con respecto a la alimentación y su relación con el cáncer es muy cierto que algunas dietas pueden ayudar en su prevención y otras podrían favorecerlo.

¿Sabes en realidad qué alimentos y características de la dieta te pueden ayudar a prevenir esta temible enfermedad? A continuación contestaremos algunas de las preguntas más frecuentes al respecto.

¿Las personas obesas tienen un mayor riesgo de cáncer?

Si. El exceso de grasa corporal favorece desajustes como el síndrome metabólico. Entre estos desajustes se destaca la resistencia a la insulina y un incremento en la producción de esta hormona, lo que se relaciona con inflamación y una mayor predisposición al crecimiento de células cancerosas. Las personas obesas tienen una mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer como el de colon, mama, endometrio, páncreas, esófago y riñones entre otros.

¿Los conservadores y aditivos de los alimentos causan cáncer?

Con frecuencia escuchamos historias que relacionan a las sustancias químicas adicionadas a los alimentos con un mayor riesgo de cáncer. Aunque existe cierta posibilidad de que exista esta relación, hasta el momento no existen evidencias que la demuestren. Por otro lado existen muchos tipos de aditivos diferentes y no es posible generalizar. En mi opinión es más importante enfocarse en seguir una dieta saludable que preocuparse en exceso por este aspecto.

¿Las frutas y verduras pueden ayudar a prevenir el cáncer?

Si, y lo hacen a través de diferentes mecanismos. Por un lado son ricas en vitaminas, antioxidante y fitoquímicos que ayudan a nuestras células a mantenerse sanas y a autorepararse. Algunas de estas sustancias incluso pueden controlar el crecimiento de las células malignas.

Por otro lado, su contenido de fibra también ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer como el de colon al acelerar la velocidad de vaciamiento del tubo digestivo.

Por último, el consumo de abundantes frutas y verduras nos ayuda a desplazar a otros alimentos de mayor densidad energética por lo que favorecen el mantenimiento de un peso corporal saludable, que también es importante para la prevención del cáncer.

¿La llamada dieta alcalina reduce el riesgo de cáncer?

No. El pH de la dieta no es capás de modificar el pH de la sangre o de modificar el comportamiento celular. Aunque una dieta rica en frutas y verduras (la dieta alcalina lo es) puede ayudar a prevenir el cáncer, esto no tiene que ver con su pH, sino con otros mecanismos ya mencionados arriba.

¿El consumo de carnes rojas favorece el cáncer?

Probablemente si. Existen algunas evidencias de que el consumo de carne puede relacionarse con algunos tipos de cáncer, sobre todo el de colon. Pero existe una cantidad de carne que puede ser consumida con seguridad. El riesgo de cáncer se incrementa cuando se consumen más de 18 onzas de carne a la semana. Así que no es necesario eliminarla de la dieta, pero si limitar su consumo. Comer carne dos veces por semana en un tamaño de porción razonable y como parte de una dieta rica en frutas y verduras no representa riesgos. Además es preferible evitar las carnes curadas o ahumadas, que parecen tener una relación aún mayor con el riesgo de cáncer.

¿El azúcar incrementa el riesgo de cáncer?

El consumo de azúcar por si mismo no se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer. Sin embargo, su consumo excesivo favorece el sobrepeso y la obesidad, que como ya dijimos arriba, sí favorecen la aparición de esta enfermedad. Además, en las personas con resistencia a la insulina (que también es un factor de riesgo para el cáncer) limitar el consumo de azúcar mejora el control metabólico y disminuye la hiperinsulinemia.

¿Comer productos orgánicos reduce el riesgo de cáncer?

Aparentemente no. No existen evidencias contundentes para afirmarlo. Aunque los alimentos orgánicos pueden tener algunas ventajas, en general los alimentos convencionales no superan la cantidad de residuos de pesticidas y otras sustancias que es segura para consumo humano. No se han encontrado diferencias en el riesgo de cáncer entre las personas que comen solo productos orgánicos y las que comen alimentos convencionales. Así que las personas que no pueden costear una dieta a base de alimentos orgánicos no deben sentirse en riesgo siempre y cuando su dieta sea saludable. Nunca está de más recordar que es importante lavar bien las frutas y verduras antes de su consumo.

¿Existen los alimentos anti cáncer?

Ningún alimento por sí mismo es capás de prevenir el cáncer; sin embargo una dieta en la que abunden las frutas y verduras de color verde oscuro, rojo o anaranjado, los cereales de grano entero y las leguminosas y que incluye cantidades moderadas de aceite de oliva, te verde y pescados en general se considera útil para reducir el riesgo de esta enfermedad.

¿Los alimentos cocinados a muy altas temperaturas o cocidos en exceso pueden favorecer el cáncer?

Probablemente. Algunos investigadores han encontrado que en alimentos cocinados a muy altas temperaturas como las papas fritas o papas a la francesa o en las carnes quemadas o sobrecocidas se producen sustancias que en estudios con animales se han relacionado con un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer. Sin embargo esto no sucede con todos los alimentos por igual.

¿Cocinar alimentos en el horno de mircoondas puede causar cáncer?

No existen pruebas de esto. Las microondas no permanecen en los alimentos una vez que estos se retiran del horno y no se ha probado que estos hornos puedan causar algún daño a la salud cuando se utilizan adecuadamente.

Fuentes

Escott, S. (2011). Nutrición, diagnóstico y tratamiento. 7a ed. Philadelphia: Lippincot        Williams & Wilkins.

Griffin, M. Expert Q&A: The Anti-Cancer Diet. Recuperado de http://www.webmd.com/diet/features/expert-qa-anti-cancer-diet-karen-collins

Harvard Medical School. Red meat and colon cancer. Recuperado de http://www.health.harvard.edu/family_health_guide/red-meat-and-colon-cancer

Instituto Nacional del Cáncer. La acrilamida en los alimentos y el riesgo de cáncer. Recuperado de http://www.cancer.gov/espanol/recursos/hojas-informativas/riesgo-causas/acrilamida-en-alimentos

Layton, D., Bogen, K., Knize, M. (1995). Cancer risk of heterocyclic amines in cooked foods: an analysis and implications for research. Carcinogenesis, 16 (1): 39-52.

Michaud, D., Liu, S. Giovannucci, E. Willet, W., Colditz, G. (2012). Dietary Sugar, Glycemic Load, and Pancreatic Cancer Risk in a Prospective Study. J Natl Cancer Inst, 17, 1293-1300.

Organización mundial de la salud. Cáncer. Recuperado de http://www.who.int/topics/cancer/es/

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7 causas comunes de fatiga o cansancio crónico

La fatiga o el cansancio crónico son una queja frecuente por estos días. En ocasiones esta fatiga puede deberse simplemente al exceso de trabajo y la falta de sueño, pero en otras, puede ser causada por enfermedades no diagnosticadas o malos hábitos de alimentación.

Si duermes de 7 a 8 horas diarias, consideras que tu sueño es de buena calidad y aún así te sientes cansado, es hora de averiguar porqué. Y si tu fatiga permanece por más de una semana y no encuentras una razón aparente, es hora de visitar a tu médico.

 Algunas causas de fatiga son:

  1. Anemia. En la anemia hay una deficiencia de hemoglobina, proteína que trasporta el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Al reducirse el suministro de oxígeno a los órganos y tejidos se presenta la fatiga. La anemia puede presentarse en mujeres en edad fértil por ciclos menstruales muy abundantes, por la presencia de tumores o pólipos en el útero o por un embarazo reciente. Otras causas de anemia son los sangrados internos, la deficiencia de hierro, ácido fólico o vitamina B12 en la dieta. También puede presentarse como consecuencia de algunas enfermedades crónicas como la insuficiencia renal. Además de la fatiga, otros síntomas de anemia son mareos, irritabilidad y frío. El diagnóstico se confirma con una prueba en sangre y su tratamiento a menudo consiste en la administración de suplementos de hierro.
  2. Hipotiroidismo. La tiroides es una glándula que controla el metabolismo, esto es, la velocidad a la que el organismo trabaja. Cuando esta glándula trabaja por debajo de lo normal puede presentarse fatiga, letargo y una ligera depresión entre otros síntomas. El diagnóstico se confirma midiendo los niveles de hormonas tiroideas en sangre. El tratamiento consiste en administrar hormonas sintéticas hasta llegar a los niveles normales en sangre.
  3. Infecciones del tracto urinario. En algunos casos, las mujeres pueden tener infecciones de las vías urinarias sin saberlo, puesto que los síntomas clásicos como el ardor o urgencia para orinar no siempre se presentan. En algunos casos la fatiga puede ser el único síntoma. Las infecciones de vías urinarias se deben a la presencia de bacterias en el tracto urinario por una mala higiene o porque al tener relaciones sexuales las bacterias son empujadas hacia la uretra. El diagnóstico se confirma con pruebas de orina y el tratamiento consiste en la administración de antibióticos orales.
  4. Exceso de cafeína. Aunque la cafeína es un estimulante, el exceso puede tener el efecto contrario. Así que aunque muchas veces buscamos en una taza de café un “empujoncito” extra, el abuso continuado puede resultar en fatiga.
  5. Intolerancias alimentarias. Algunos expertos piensan que las intolerancias a algunos alimentos, aún las más leves pueden hacernos sentir soñolientos. Incluir el alimento en cuestión con frecuencia nos haría sentir cansados permanentemente. Si se sospecha que algún alimento es la causa de la fatiga habrá que iniciar una dieta de eliminación.
  6. Apnea del sueño. La apnea del sueño es un trastorno en el que una persona deja de respirar momentáneamente mientras duerme, varias veces durante la noche. Cada vez que la persona deja de respirar despierta para romper su ciclo de sueño, generalmente sin darse cuenta. Para el tratamiento de esta enfermedad, el especialista generalmente recomendará cambios al estilo de vida como la pérdida de peso o dejar de fumar.
  7. Enfermedades cardiacas no diagnosticadas. Si has empezado a sentirte exhausto después de hacer alguna actividad que normalmente hacias con facilidad, como aspirar, lavar el auto o caminar, alguna enfermedad del corazón podría ser una posibilidad. Si te sientes fatigado después de alguna actividad y no encuentras alguna otra razón aparente acude a hacerte un chequeo médico.

 

 

¿Puedo hacer ejercicio si tengo diabetes?

Al igual que para todas las personas, para quienes tienen diabetes el ejercicio regular proporciona grandes beneficios. Mejora el control de la enfermedad, ayuda a prevenir complicaciones y mejora la calidad de vida. Hasta puede disminuir la cantidad de insulina o medicamentos que se requieren para mantener la glucosa en niveles aceptables.

El ejercicio regular reduce el riesgo de complicaciones del corazón, reduciendo los niveles de colesterol LDL (malo) y mejorando los niveles de colesterol HDL (bueno). Además mejora la circulación y reduce las dolorosas complicaciones neurológicas.

Si tienes diabetes y pretendes empezar a hacer ejercicio toma en cuenta los siguientes puntos:

  • Antes de empezar habla con tu médico para que te ayude a determinar el tipo de ejercicio que más te conviene, la hora del día más adecuada para hacerlo y si debes hacer alguna modificación en la dosis o distribución de tus medicamentos.
  • Diseña un plan de ejercicios que te convenga de acuerdo con lo que tu médico te recomendó. Lo ideal es hacer al menos 2.5 horas de ejercicio moderado a la semana según recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón. Obtendrás todavía mayores ventajas si repartes este tiempo a lo largo de la semana, esto es, en 5 sesiones de 30 minutos cada una. Un buen programa de ejercicios debe incluir unos minutos de ejercicios de estiramiento, ejercicio aeróbico que aumente la frecuencia cardiaca y ejercicios de fuerza que fortalecerán los músculos y huesos. Solicita la ayuda de un entrenador físico para planear tu rutina.
  • No omitas ninguna de las comidas del día, menos aún antes de ejercitarse. Asegúrate de comer algo entre 1 y 3 horas antes de tu sesión de ejercicios.
  • Mide tus niveles de glucosa en sangre regularmente. Si antes de empezar a hacer ejercicio tu glucosa se encuentra por debajo de 100 mg/dl toma un refrigerio con carbohidratos, como una porción de fruta antes de comenzar. Si tu glucosa se encuentra por arriba de 250 mg/dl será mejor que pospongas el ejercicio para otra ocasión. Si después de terminar el ejercicio tu glucosa se encuentra baja y falta tiempo para tu siguiente comida toma también un refrigerio con carbohidratos como una porción de fruta o unas galletas bajas en grasa.
  • Cuida tus pies utilizando calzado adecuado para hacer ejercicio, el cual debe ajustarse bien a tus pies pero sin oprimirlos y sin apretar tus dedos. Usa calcetines de algodón y revisa tus pies al terminar el ejercicio en busca de ampollas, cortaduras, enrojecimiento o algún otro tipo de lesión que deba ser atendido.
  • Si harás ejercicio intenso fuera de casa, lleva contigo una identificación con tu nombre, dirección, centro de salud, nombre de tu médico y tipo y dosis de insulina o medicamentos que empleas.
  • Si tomas medicamentos hipoglucemiantes o te aplicas insulina, lleva contigo una dosis de carbohidratos de rápida absorción para usarla en caso de hipoglucemia. Algunas opciones pueden ser: dos cucharadas de pasitas, 5 carameloso ½ tza de jugo de fruta.
  • Bebe suficiente agua antes, durante y después del ejercicio.

 

 

 

Día mundial del corazón y 10 recomendaciones para un corazón saludable 

Cada 29 de septiembre, la Federación Mundial del Corazón celebra el Día Mundial del Corazón en más de cien países, con el objetivo de promover medidas preventivas y de crear conciencia sobre la importancia de la lucha contra las enfermedades cardiovasculares.

La enfermedad cardiovascular  es la principal causa de muerte en todo el mundo, con 17,3 millones de fallecimientos anuales. Además, un elevado porcentaje de estas muertes ocurren  prematuramente.

Entre las enfermedades cardiovasculares destacan la hipertensión, la ateroesclerosis y la cardiopatía coronaria.

Muchos de los factores que elevan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares pueden modificarse con algunos cambios al estilo de vida.

Recomendaciones para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares

  1. Dejar de fumar. El hábito de fumar favorece la formación de trombos, endurece las arterias y reduce su calibre por lo que dificulta el riego sanguíneo del corazón.
  2. Reducir el consumo de sal. Una dieta saludable para el corazón no debe contener más de 2 a 2.4g de sodio al día. Esto puede lograrse retirando el salero de la mesa, cocinando con cantidades moderadas de sal y sobre todo reduciendo el consumo de alimentos industrializados como las sopas instantáneas, comidas preparadas congeladas, encurtidos, embutidos y algunos panes industrializados.
  3. Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol. Las grasas saturadas y el colesterol presentes en las carnes, leche entera, quesos grasosos, mantequilla, crema, postres y productos de repostería elevan los niveles de colesterol malo en la sangre y favorecen la acumulación de placa en las arterias, por lo que reducir su consumo y sustituirlo por otras grasa como las del aceite de oliva y canola o las del pescado tiene un efecto cardioprotector.
  4. Reducir el consumo de azúcar. El consumo excesivo de azúcar eleva los niveles de triglicéridos en sangre y favorece el sobrepeso.
  5. Comer abundantes frutas, verduras y cereales integrales. Su consumo tiene una relación inversa con el riesgo cardiovascular, en parte por su aporte de fibra, que disminuye los niveles de grasas en sangre, en parte por su efecto hipotensor (que reduce la presión arterial), y también por su contenido de vitaminas, minerales, antioxidantes, flavonoides y fitoquímicos necesarios para la salud cardiovascular.
  6. Mantener un peso saludable. En el caso de las personas con sobrepeso u obesidad, una disminución del 10% del peso corporal trae beneficios claros sobre la disminución del riesgo cardiaco.
  7. Hacer ejercicio cardiovascular 30 minutos diarios. El ejercicio aeróbico hace al corazón más fuerte, por lo que se vuelve más eficiente para bombear sangre y por lo tanto oxígeno a los tejidos. Además reduce la presión arterial y eleva el colesterol bueno que retira los depósitos de grasa de las arterias.
  8. Incluir nueces, almendras y otros frutos secos en la dieta. Aunque deben consumirse con moderación por su alto contenido calórico, incluir oleaginosas en la dieta puede reducir el riesgo cardiovascular por su contenido de ácidos grasos monoinsaturados que reducen el colesterol LDL (colesterol malo) y los triglicéridos.
  9. Medir la circunferencia de cintura con regularidad. Una circunferencia de cintura grande se relaciona con una mayor acumulación de grasa visceral y un mayor riesgo cardiovascular. El nivel máximo saludable en mujeres es de 80 cm y en hombres de 90 cm.
  10. Hacerse pruebas de glucosa, triglicéridos y colesterol con periodicidad. Los niveles de azúcar y grasas en sangre pueden estar elevados sin causar ninguna manifestación, por lo que es recomendable verificar sus niveles periódicamente para tomar el control a tiempo en caso necesario.

Osteoporosis: Qué es y cómo prevenirla

La osteoporosis es la causa de más de un millón de fracturas cada año, sobre todo en mujeres blancas posmenopáusicas. Se espera que en las próximas décadas el número de casos incremente, aún en hombres y en individuos de raza diferente a la blanca. Los costos de tratamiento de las fracturas ocasionadas por osteoporosis es alto; además, las fracturas de cadera y de columna son con frecuencia causa de incapacidad y dependencia e incrementan el riesgo de muerte.

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis se define como una disminución del material mineral de los huesos que resulta en la disminución de la resistencia de estos incrementando la susceptibilidad de sufrir fracturas, aún con traumatismos leves. Los huesos con osteoporosis se vuelven porosos y adelgazados. Mientras más disminuye la densidad de los huesos, mayor es el riesgo de sufrir fracturas.

¿Cuáles son las manifestaciones?

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que puede ir progresando por años sin dar ningún síntoma o manifestación. En etapas avanzadas puede manifestarse con fracturas, dolor de espalda, disminución de estatura y la aparición de joroba.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

  • Pertenecer al género femenino
  • Raza blanca
  • Antecedentes familiares de osteoporosis
  • Edad avanzada
  • Consumo inadecuado de calcio desde la infancia
  • Presencia de enfermedades crónicas
  • Deficiencia de hormonas (menopausia)
  • Tabaquismo
  • Sedentarismo
  • Deficiencia de vitamina D
  • Consumo excesivo de sal
  • Consumo de más de dos o tres tazas de café al día
  • Alcoholismo

¿En qué consiste el tratamiento de la osteoporosis?

Una parte importante de la prevención y el tratamiento de la osteoporosis es la modificación de la dieta según los factores de riesgo de cada persona. Incrementar el consumo de calcio y vitamina D (algunas veces se indicarán suplementos) es importante pero no es suficiente. También debe evitarse el consumo excesivo de sodio, porque éste se relaciona con mayores pérdidas urinarias de calcio. Además se debe tener un consumo suficiente de proteínas y evitar la cafeína en exceso.

Por otro lado, puede ser necesario reponer los estrógenos en las mujeres postmenopáusicas pues son necesarios para una buena fijación y metabolismo del calcio. Además en algunos casos el médico podría indicar medicamentos para reducir la pérdida de masa ósea o para disminuir el dolor.

El ejercicio físico también es parte importante del tratamiento, pues reduce el riesgo de fracturas. Aunque las actividades muy bruscas en las que el riesgo de caer sea elevado deben evitarse, las personas con osteoporosis deben realizar una rutina de ejercicio completa en la que se combinen actividades de fuerza y equilibrio con ejercicios cardiovasculares.

¿Cómo se puede prevenir la osteoporosis?

  • Vigilar que exista un buen consumo de calcio desde la infancia (leche y derivados, tortilla de maíz, sardinas, charales, algunas verduras).
  • Los adultos menores de 50 años deben consumir 1,000 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día.
  • Las mujeres de 51 a 70 años deben consumir 1,200 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día.
  • Los hombres de 51 a 70 años necesitan 1,000 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día.
  • Los adultos mayores de 70 años deben recibir 1,200 mg de calcio y 800 UI de vitamina D al día.
  • Realizar ejercicio regular desde la infancia.
  • Evitar el tabaquismo y el abuso de alcohol.
  • Evitar el exceso de sodio (sal, alimentos salados, encurtidos, embutidos, procesados).
  • Evitar el abuso en el consumo de café y otras bebidas ricas en cafeína.

 

 

 

 

El salmón podría ayudar a prevenir la osteoporosis

Incluir pescado dos o tres veces por semana como parte de una dieta saludable es una recomendación que los nutriólogos damos con frecuencia. Los pescados son fuente de proteínas de buena calidad y son relativamente bajos en calorías, grasas saturadas y colesterol. Además, los pescados de aguas frías como el salmón, el atún, las sardinas y macarela son ricos en ácidos grasos poliinsaturados omega 3, que tienen propiedades cardioprotectoras y antiinflamatorias.

Pero además de ayudarnos a prevenir las enfermedades cardiovasculares, la particular combinación de ácidos grasos poliinsaturados de pescados como el salmón y el atún podría ser útil también para prevenir la disminución en la densidad ósea y la osteoporosis, según lo sugiere un artículo publicado en The American Journal of Clinical Nutrition.

En el estudio se examinó el consumo de pescado, así como la densidad ósea en el área de la cadera de una muestra de más de 600 adultos mayores que fueron seguidos durante 4 años. Se cuantificó el consumo de ácidos grasos omega 3, omega 6, y la relación entre ambos.

En los resultados se encontró que el consumo de pescados oscuros 3 o más veces por semana se asociaba con una mejor densidad ósea en el área de la cadera, lo que llevó a los investigadores a concluir que el consumo de pescado podría proteger de la pérdida de masa ósea.

Ya antes se había sugerido que los ácidos grasos poliinsaturados pueden favorecer la salud ósea a través de diferentes mecanismos como la disminución de la inflamación, la optimización del transporte de calcio y la reducción de las pérdidas urinarias de este mineral.

Aunque los autores reconocen que el estudio tienen algunas limitaciones, sus resultados apoyan hallazgos anteriores que sugieren que el consumo habitual de pescados ricos en ácidos grasos omega 3 puede ayudar a los adultos mayores a disminuir las pérdidas de masa ósea y a prevenir la osteoporosis.

 

Fuente:

Farina, E., Kiel, D. et.al. Protective effects of fish intake and interactive effects of long-chain polyunsaturated fatty acid intakes on hip bone mineral density in older adults: the Framingham Osteoporosis Study. Am J Clin Nutr May 2011 vol. 93 no. 5 1142-1151.

Diabetes gestacional: Qué es y cómo cuidarse

La diabetes durante el embarazo puede presentarse de dos formas: en mujeres que antes del embarazo ya padecían la enfermedad, o en mujeres previamente sanas que desarrollan esta condición durante el embarazo. A esta última forma de diabetes se le conoce como diabetes gestacional y es de la que hablaremos en este post.

Igual que otras formas de diabetes, la diabetes gestacional afecta la forma en que el cuerpo utiliza la glucosa, que es nuestro principal combustible. Como consecuencia se producen niveles altos de glucosa que aunque probablemente no hagan ningún daño a la madre, si pueden representar un riesgo para la salud del bebé. Generalmente, los niveles de glucosa regresan a la normalidad después de que el bebé ha nacido.

Cómo se diagnostica la diabetes gestacional

En la mayoría de los casos, la futura madre con diabetes no notará ninguna manifestación. Solo en algunos cuantos casos podría sentir más sed y ganas de orinar de lo habitual.

Desde que una mujer desea embarazarse, su médico debe buscar si ella presenta factores de riesgo para el desarrollo de esta complicación del embarazo. Además como parte del control prenatal, es común que a todas las mujeres se les haga una prueba de tolerancia a la glucosa entre las semanas 24 y 28 del embarazo. En esta prueba se mide el nivel de glucosa una hora después de haber bebido una solución de agua con glucosa. Un resultado por abajo de entre 130 y 140 mg/dl es considerado normal. En caso de que se detecten niveles anormales, se harán otras pruebas para confirmar el diagnóstico. En caso de confirmarse, el médico hará chequeos más frecuentes, en los que hará un monitoreo de los niveles de glucosa en sangre.

Cuáles son las causas de la diabetes gestacional

Aunque no se sabe exactamente porque algunas mujeres desarrollan diabetes gestacional y otras no, se sabe que la placenta produce una gran cantidad de hormonas que pueden interferir con las funciones de la insulina. La insulina es una hormona que produce el páncreas y que ayuda a que la glucosa que se acumula en el torrente sanguíneo después de las comidas pueda ingresar a las células del organismo para que pueda ser usada como fuente de energía.

Conforme el bebé crece, la placenta produce más y más hormonas que interfieren con la insulina pudiendo ocasionar niveles anormalmente altos de glucosa en sangre que pueden afectar el crecimiento y desarrollo del bebé, sobre todo en el último trimestre el embarazo.

Quienes tienen más riesgo de desarrollar diabetes gestacional

Aunque cualquier mujer puede desarrollar esta condición, existen algunos factores que incrementan el riesgo, entre ellos:

  • Ser mayor de 25 años de edad
  • Tener una historia personal de prediabetes o resistencia a la insulina
  • Tener familiares cercanos con diabetes tipo 2
  • Haber tenido diabetes gestacional en un embarazo anterior
  • Haber tenido un bebé de más de 4 kilogramos (9 libras)
  • Tener sobrepeso
  • Ser de raza negra, hispana, amerindia o asiática

Qué complicaciones se pueden presentar como consecuencia de la diabetes gestacional

Aunque la mayoría de las mujeres con esta condición pueden dar a luz a bebés sanos, si no se lleva un cuidado adecuado y control de los niveles de glucosa durante el embarazo, el bebé pude presentar algunas complicaciones como:

  • Crecimiento excesivo
  • Hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre)
  • Dificultad para respirar
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel)
  • Mayor tendencia a desarrollar obesidad y diabetes tipo 2 más adelante
  • Problemas con el desarrollo motriz

Por otro lado, la diabetes gestacional mal controlada puede incrementar algunos riesgos en la madre, como el de:

  • Preeclampsia
  • Infecciones de vías urinarias
  • Diabetes tipo 2 en el futuro

Tratamiento

Un adecuado control de los niveles de glucosa permitirá que el bebé crezca y se desarrolle adecuadamente y que nazca sano y evitará las complicaciones durante el parto. Como parte del tratamiento es importante:

  • Llevar un monitoreo cuidadoso de los niveles de glucosa. Es posible que el médico pida hacer mediciones de glucosa varias veces al día, en ayunas y después de las comidas. Esto puede hacerse en caso con ayuda de un aparato llamado glucómetro.
  • Será necesario llevar una dieta saludable, rica en cereales integrales, verduras y frutas y limitar la cantidad de azúcar que se consume. Lo ideal es visitar a un nutriólogo y/o educador en diabetes.
  • El ejercicio disminuye los niveles de glucosa en sangre y mejora la sensibilidad a la insulina, por lo que el ejercicio regular resulta de gran beneficio para las personas con diabetes. Si el médico lo autoriza, las mujeres con diabetes gestacional deben hacer ejercicio aeróbico moderado la mayor parte de los días de la semana. Si no se hacía ejercicio regularmente antes del embarazo, tendrá que empezarse poco a poco.
  • Si la dieta y el ejercicio no son suficientes, algunas mujeres podrían requerir inyecciones de insulina como parte de su tratamiento.

Cómo prevenir la diabetes gestacional

Aunque no existe alguna forma de prevenir al 100% esta complicación, los riesgos pueden disminuirse si:

  • Se lleva una dieta saludable antes y durante el embarazo. Esta dieta debe ser baja en grasa y rica en frutas, verduras y cereales integrales.
  • Se hace ejercicio con regularidad antes y durante el embarazo.
  • Se baja de peso antes del embarazo en caso de que haya sobrepeso en el momento en que éste se esté planeando.