Degeneración macular relacionada con la edad: 5 nutrimentos que retrasan su progresión

La degeneración macular relacionada con la edad (DME) es una enfermedad crónica degenerativa de la retina que puede conducir a la pérdida de la habilidad para leer, escribir o conducir.

La retina es una parte del ojo que transforma la luz y las imágenes en señales nerviosas que son enviadas al cerebro. La mácula es una parte de la retina que permite que la visión sea más nítida y detallada y tiene un alto contenido de pigmentos naturales (luteína y zeaxantina).

La DME se presenta cuando se dañan los vasos sanguíneos que irrigan la mácula. Es la principal causa de pérdida de la visión en adultos, sobre todo en el mundo desarrollado y se observa generalmente en personas de más de 60 años de edad.

En sus etapas tempranas, es posible que la DME sea asintomática. Conforme la enfermedad progresa puede haber visión borrosa, los objetos se ven distorsionados y los colores desvanecidos. En etapas avanzadas, particularmente en el caso de una forma más grave de la enfermedad conocida como DME húmeda o neovascular,  puede perderse la visión central. En este tipo de enfermedad, bajo la mácula se desarrollan nuevos vasos sanguíneos anormales y muy frágiles que dejan escapar sangre y líquido. Este tipo de DME causa la mayor parte de la pérdida de la visión asociada con la enfermedad.

La DME temprana o intermedia no debilita tanto la visión,  pero es mucho más frecuente en todo el mundo e incremente el riesgo de padecer DME avanzada.

Los mecanismos por medio de los cuáles algunas personas progresan de las etapas tempranas o intermedias de la enfermedad  a formas avanzadas o a su forma neovascular no son del todo comprendidos. No obstante, se reconoce la asociación de factores genéticos tanto como de factores del estilo de vida.

La adopción de una dieta saludable, rica en antioxidantes y grasas saludables y reducida en azúcar añadida y grasas saturadas se ha asociado con la prevención y tratamiento de diferentes enfermedades crónico degenerativas como diabetes, enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer. No es de extrañar que algunas de estas medidas dietéticas hayan sido asociadas también a la prevención de la progresión de la DME a sus formas más avanzadas y graves.

Dieta y degeneración macular relacionada con la edad

A continuación se describen cinco nutrimentos o medidas dietéticas que, de acuerdo con evidencias científicas de buena calidad, se han relacionado con disminución del riesgo de progresión de la degeneración macular relacionada con la edad a su forma avanzada.

  1. Vitaminas antioxidantes y zinc

antioxidantesUn antioxidante es una sustancia que previene o disminuye la oxidación. Las vitaminas A, C y E y los beta carotenos son nutrimentos con reconocidas propiedades antioxidantes. El zinc y el cobre son necesarios para reforzar el sistema antioxidante del organismo.

En conjunto, los antioxidantes, el zinc y el cobre protegen a los tejidos de los radicales libres, que son moléculas inestables de oxígeno con efectos dañinos sobre las células y tejidos. Se ha demostrado que una dieta rica en antioxidantes protege de padecimientos crónicos como artritis, enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, algunos tipos de cáncer, cataratas, degeneración macular, Parkinson y Alzheimer.

Las frutas y verduras son buenas fuentes de vitaminas A y C y beta carotenos. Los aceites vegetales como el de germen de trigo, girasol, cártamo, maíz o soya y las oleaginosas como nueces, cacahuates, almendras y semillas de girasol son fuentes de vitamina E.  El zinc es un mineral que se encuentra principalmente en carnes, pollo, pescados, cereales integrales y leguminosas, mientras que el cobre podemos encontrarlo en buenas cantidades en mariscos, vísceras, cereales integrales, leguminosas, y verduras de hojas verde oscuro.

Es posible que el daño oxidativo de la retina esté relacionado con el desarrollo de la DME. En consecuencia, ha sido de interés la relación entre la progresión de esta enfermedad y el consumo de antioxidantes.

Algunos estudios han mostrado que los individuos con DME suelen tener consumos menores de antioxidantes que los individuos que no desarrollan la enfermedad.

En una influyente investigación realizada en el año 2001, expertos en DME demostraron que un suplemento de antioxidantes y zinc disminuyó significativamente el riesgo de desarrollar enfermedad avanzada, sobre todo en los individuos que después de la evaluación inicial fueron considerados de mayor riesgo. Además, el suplemento disminuyó también el riesgo de disminución de la agudeza visual.

El suplemento en cuestión contenía 500 mg de vitamina C, 400 UI de vitamina E, 15 mg de beta- carotenos, 80 mg de zinc y 2 mg de cobre. Estas dosis son muy superiores a las recomendaciones diarias de estos nutrimentos para población general. Aunque no se han señalado efectos secundarios importantes, debe consultarse con un médico oftalmólogo antes de tomar suplementos como parte del tratamiento o prevención de la DME.

  1. Carotenoides

luteina-zeaxantina Los carotenoides son pigmentos orgánicos que se encuentran naturalmente en las plantas. Son importantes para la salud humana y se consideran esenciales para la visión. Tienen propiedades antioxidantes que se han relacionado con la protección contra enfermedades como algunos tipos de cáncer, enfermedades del corazón y DME.  Los carotenoides no pueden ser sintetizados por los humanos, por lo que es necesario obtenerlos a través de la dieta.

La luteína y la zeaxantina son dos antioxidantes solubles en grasa que pertenecen al grupo de los carotenoides.  Estas sustancias forman parte del pigmento macular, compuesto que se encuentra en la región macular de la retina.  Por esta razón, estos carotenoides han sido investigados por su posible rol en la prevención y disminución del riesgo de progresión de la DME.

Investigaciones  realizadas en grandes grupos de personas a las que se hizo un seguimiento por varios años, han mostrado una disminución significativa en el riesgo de desarrollar DME avanzada y neovascular entre las personas con mayores consumos de luteína y zeaxantina, en comparación con quienes consumen menores cantidades de estas sustancias.

Por otro lado, en un estudio clínico a gran escala realizado en USA, un grupo de investigadores sugirió en el año 2001 que un suplemento con grandes dosis de vitamina C, vitamina E, beta-caroteno, zinc y cobre reduce el riesgo de progresión hacia la DME avanzada. En el año 2013, luego de probar una segunda versión del suplemento, en la que se incorporaron luteína y zeaxantina,  los investigadores encontraron una mayor disminución del riesgo de progresión de la enfermedad, sobre todo en personas cuyo consumo dietético de estos carotenoides era bajo.

Además, existen evidencias de que la suplementación con luteína-zeaxantina mejoran la agudeza visual, la sensibilidad al contraste y la densidad del pigmento macular.

Actualmente no existe una dosis diaria recomendada oficialmente de luteína- zeaxantina. Se ha sugerido un consumo diario de 6 mg para reducir el riesgo de DME, aunque las evidencias sugieren que una cantidad considerablemente menor puede ser suficiente.

Entre las principales fuentes dietéticas de luteína y zeaxantina se encuentran:

  • Col rizada (kale)
  • Espinacas
  • Chícharos
  • Lechuga
  • Calabaza
  • Edamemes
  • Coles de bruselas
  • Pistaches
  • Brócoli
  • Espárragos
  • Yema de huevo
  • Elote
  • Aguacate
  • Naranjas
  • Jitomates

Incluir  una o dos porciones de alguno de estos alimentos en cada comida facilita un consumo superior a los 5 mg diarios.

  1. Ácidos grasos omega 3

salmónLos ácidos grasos poliinsaturados son grasas que participan en la función inmunológica, el transporte y metabolismo de otras grasas y el mantenimiento de la estructura de las membranas de las células. Entre ellos tenemos a los ácidos grasos omega 3, que se encuentran principalmente en los aceites de pescado. Estos desempeñan un papel importante como grasas estructurales en las membranas del tejido nervioso y la retina. Además, tienen propiedades antiinflamatorias, reducen la presión arterial, los triglicéridos y el riesgo de trombosis, por lo que son importantes para la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares e inflamatorias.

Un ácido graso omega 3, el ácido docosahexaenoico (DHA), es uno de los componentes grasos principales  de las membranas del segmento exterior de la retina. Tiene reconocidas propiedades antiinflamatorias y antiangiogénesis. La angiogénesis es un proceso mediante el cual se forman nuevos vasos sanguíneos a partir de los ya existentes. Este proceso es normal durante la etapa embrionaria, el crecimiento o la reparación de heridas. Pero también se ve implicado en situaciones patológicas como la DME y el desarrollo y diseminación de tumores malignos.

La concentración de DHA en la retina es dependiente de la dieta, por lo tanto se ha reconocido su potencial para proteger de la DME. Por su parte, el ácido eicosapentaenoico (EPA), aunque no se encuentra en grandes concentraciones en la retina, es precursor DHA, así que también podría afectar el proceso patogénico de la DME.

Aunque aún no se cuenta con datos concluyentes, algunas investigaciones sugieren que los ácidos grasos omega 3 pueden reducir el riesgo de DME temprana y probablemente de su progresión a su forma avanzada. Por ejemplo, un estudio en el que se realizó un seguimiento de dos grandes grupos de norteamericanos, los investigadores encontraron  una relación inversa entre el consumo de pescados grasos y el diagnóstico de DME en etapa intermedia. Esto es, mientras mayor era el consumo de pescado graso, menor el riesgo de enfermedad. De manera similar, los individuos que consumieron regularmente un suplemento de aceite de pescado por seis años o más, mostraron una reducción en el riesgo de DME en etapa intermedia. Los investigadores concluyen que sus resultados soportan la hipótesis de que los ácidos grasos omega 3 pueden prevenir o retrasar la aparición de DME y sugieren el consumo de un suplemento de EPA + DHA de al menos 350 mg al día o de por lo menos dos porciones de pescados grasos por semana.

Entre los pescados y mariscos más ricos en ácidos grasos omega 3 se encuentran:

  • Salmón
  • Atún
  • Sardina
  • Trucha
  • Arenque
  • Anchoas
  • Mejillones

El consumo semanal de al menos dos porciones de 100 g cada una de alguno de estos pescados asegura un buen aporte dietético de EPA y DHA.

 

  1. Folato

folatoEl folato es una vitamina hidrosoluble involucrada en diferentes reacciones metabólicas. Es indispensable para el crecimiento saludable y la hematopoyesis (proceso de formación y desarrollo de los componentes de la sangre). Además, se ha demostrado su importancia en la prevención de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Investigadores de las Universidades de Tufts y Harvard en Boston realizaron un estudio en que analizaron la relación entre el consumo de algunas vitaminas y la progresión de la DME. Concluyeron que un consumo elevado de folato dietético se asocia con una reducción significativa del riesgo de presentar DME avanzada, aunque esta relación puede ser modificada por la susceptibilidad genética. El consumo de los individuos en que se observó la mayor disminución en el riesgo se mantuvo cercano a los 400 µg/día, cantidad que coincide con la dosis diaria recomendada para hombres y mujeres adultos.

El folato es una vitamina abundante en diferentes alimentos. Entre los más ricos se encuentran:

  • Hígado
  • Lácteos
  • Verduras de hojas verdes
  • Leguminosas
  • Granos enteros
  1. Índice glucémico de la dieta

pan integralEl índice glucémico es una calificación que se otorga a los alimentos de acuerdo con su capacidad para elevar la glucosa en sangre. Un alimento con índice glucémico bajo causará un cambio pequeño en la glucosa. En cambio, un alimento de alto índice glucémico puede causar un cambio brusco, lo que favorece la acumulación de grasa corporal y la elevación de triglicéridos entre otros desajustes metabólicos. El índice glucémico de cada alimento depende de factores como su contenido de azúcar, fibra, almidones, su digestibilidad, entre otros. Por supuesto, es necesario considerar que en la mayoría de los casos los alimentos no se comen aislados, sino que forman parte de un menú que combina a varios de ellos con diferentes índices glucémicos.

Este índice es útil para guiar a las personas en una selección más saludable de alimentos y ha sido utilizado sobre todo en el tratamiento de personas que padecen obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Existen evidencias de que el exceso de carbohidratos puede dañar el tejido ocular y de que puede relacionarse con el riesgo de DME en personas sin diabetes. Aunque la fisiopatología de la DME es diferente de la de las alteraciones oculares relacionadas con la diabetes, estas comparten algunos mecanismos, por lo que no es de extrañar que una dieta con alto índice glucémico haya sido asociada con un mayor riesgo de padecer DME.

Un estudio relevante mostró en el año 2007 que los individuos que consumen dietas con un índice glucémico alto tienen un riesgo 49% mayor de presentar DME avanzada.

En la tabla siguiente se muestran algunos ejemplos de alimentos con índice glucémico alto y bajo.

Índice glucémico bajo 

Índice glucémico algo

Pan integral

Pan multigrano

Pan de centeno

All-bran

Avena

Arroz integral

Cebada perla

Tortillas de maíz

Lentejas

Frijoles

Chícharos

Yogurt

Naranjas

Duraznos

Fresas

Manzanas

Peras

Toronjas

Leche sin saborizantes

Donas

Hot cakes de harina regular

Pastel

Pan blanco

Pan dulce

Cereales instantáneos

Arroz regular

Papas

Galletas saladas

Dátiles

Frutas en almíbar

Pasitas

Plátanos

Sandía

Bebidas carbonatadas (refrescos)

Para lograr una dieta con un índice glucémico bajo es conveniente limitar la cantidad y la frecuencia con que se consumen alimentos de índice glucémico alto  y, en caso de incluir alguno, acompañarlo de otros con índices glucémicos menores. Además, es importante evitar los platillos o bebidas con azúcar, miel, jarabe o mermelada añadidos.

Ejemplo de menú para prevenir la degeneración macular relacionada con la edad

Un ejemplo de menú saludable y apetitoso que cumple con las cinco recomendaciones mencionadas arriba es el siguiente:

Desayuno: Manzana, huevo revuelto con brócoli, tortillas de maíz, té verde.

Comida: Sopa de elote y rajas de poblano; medallón de atún asado con ensalada de espinacas, aguacate y mandarina; pan integral; fresas con yogurt y nueces y agua natural.

Cena: Calabacitas, champiñones y espárragos asados, queso fresco, arroz o pasta integral, limonada sin azúcar.

Refrigerio: Pistaches

 

Conclusiones

La evolución de la degeneración macular relacionada con la edad depende de diferentes factores. Algunos de ellos son genéticos y no modificables. Otros, como los factores dietéticos, afortunadamente pueden cambiarse.

Una dieta saludable, con abundantes frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas, semillas y pescados y limitada en azúcar y harinas refinadas tiene el potencial de reducir el riesgo de DME grave o avanzada.

Otras medidas como dejar de fumar, controlar la hipertensión y hacer ejercicio físico moderado con regularidad también son importantes en la prevención y tratamiento de la DME.

Las visitas periódicas a su oftalmólogo son indispensables para determinar el grado de avance de la enfermedad y la mejor manera de tratarla o prevenir su progresión. Por otro lado, su nutriólogo puede indicarle cuál es el plan de alimentación que mejor se adecúe a sus necesidades considerando su riesgo de DME, así como de otras condiciones de salud.

 

Fuentes

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Age-Related Eye Disease Study 2 Research Group. (2013). Lutein + zeaxanthin and omega-3 fatty acids for age-related macular degeneration: The age-related eye disease study 2 (areds2) randomized clinical trial. JAMA,309, 2005–2015.

Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. Degeneración macular asociada con la edad. Disponible en https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001000.htm

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Laguna, R., Claudio, V. (2004). Diccionario de nutrición y dietoterapia. 5a. ed. México: Mc Graw-Hill. Interamericana.

Merle, B., Silver, R., Ronser, B. & Seddon, J. (2016). Dietary folate, B vitamins, genetic susceptibility and progression to advanced nonexudative age-related macular degeneration with geographic atrophy: a prospective cohort study. Am J Clin Nutr, 103, 1135-44.

Wu, J., Eunyoung, C., Giovannucci, E., et al. (2017). Dietary intakes of eicosapentaenoic acid and docosahexaenoic acid and risk of age-related macular degeneration. Ophthalmology, 124(5), 634-643).

 

 

 

 

 

¿Qué es el hipotiroidismo y cómo se trata?

¿Qué son la tiroides y las hormonas tiroideas?

La tiroides es una glándula que se encuentra en la parte frontal del cuello. Secreta las hormonas tiroxina, triyodotironina y calcitonina. Estas hormonas son secretadas hacia el torrente sanguíneo para luego ser transportadas a cada tejido corporal.

Las hormonas tiroideas son indispensables para regular la velocidad del metabolismo y la producción de calor. La calcitonina, además, regula las concentraciones de calcio en la sangre.

La tiroides es controlada por la hormona estimulante de la tiroides (TSH) que se produce en la hipófisis y por la  hormona liberadora de tirotropina (TRH) liberada por  el hipotálamo. Cuando los niveles de tiroxina se encuentran altos, se inhibe la secreción de TSH, cuando sus niveles son bajos, ocurre el efecto opuesto. Además, la síntesis de hormonas tiroideas depende de las concentraciones de yodo en el organismo.

¿Qué es el hipotiroidismo?

El hipotiroidismo se presenta cuando la glándula tiroides no es capaz de producir suficientes hormonas para mantener el metabolismo funcionando normalmente. Los procesos corporales se vuelven lentos. El metabolismo puede reducirse hasta un 40%.

Algunos signos y síntomas en los adultos  son cara, manos y párpados hinchados, fatiga fácil, intolerancia al frío, estreñimiento, incremento de colesterol y triglicéridos en sangre, piel seca, apatía, depresión. Sin embargo, los síntomas pueden variar entre unas personas y otras y son poco específicos, así que la mejor forma de diagnosticar el hipotiroidismo es a través de una prueba de TSH en la sangre. Encontrar niveles anormalmente altos de TSH significa que hay hipotiroidismo.

Algunas causas de hipotiroidismo son enfermedades autoinmunes, resección quirúrgica de la tiroides, tratamiento con radiación, deficiencia o exceso de yodo en la dieta, tiroiditis viral, entre otras.

¿Cómo se trata el hipotiroidismo?

En la mayoría de los casos el hipotiroidismo no es curable pero puede ser controlado al 100%.

El tratamiento de elección es farmacológico y consiste en reemplazar las hormonas que la tiroides ya no puede producir usando tabletas de tiroxina sintética, que es exactamente igual que la que se produciría en el cuerpo.

El objetivo es mantener normales los niveles en sangre de tiroxina y TSH. El tratamiento será de por vida, por lo que es importante hacer pruebas anuales de TSH  para ir ajustando las dosis de acuerdo a los cambios normales que ocurren con el tiempo. Debe considerarse además, que durante el embarazo, o en caso de tomar medicamentos que afecten el uso de la tiroxina, las pruebas de TSH deberán hacerse con mayor frecuencia para ajustar las dosis oportunamente.

Si hay un buen apego al tratamiento, esto es, las tabletas son tomadas diariamente, y la dosis es la adecuada, es posible mantener el hipotiroidismo bien controlado durante toda la vida, los síntomas desaparecen y no se compromete la calidad de vida.

¿Qué dieta debe llevar una persona con hipotiroidismo?

Las personas con hipotiroidismo pueden seguir una dieta normal, con todas las características de una dieta saludable.

La dieta debe contener un aporte adecuado de yodo. La sal yodada (sal de mesa) es una buena fuente de yodo, aunque debe consumirse con moderación para no excederse con el sodio. Los lácteos, los mariscos y las papas son otras buenas fuentes de yodo.

Mientras los síntomas se controlan, es importante fomentar el consumo de fibra  y líquidos para disminuir el estreñimiento.

En caso de sobrepeso u obesidad es conveniente restringir las calorías para favorecer la  pérdida de peso  y si los niveles de colesterol y/o triglicéridos son elevados debe limitarse el consumo de grasas saturadas y azúcar.

Algunas recomendaciones generales para la dieta son:

  • Evitar dietas excesivamente restrictivas que no puedan mantenerse a largo plazo.
  • Evitar dietas que excluyan grupos completos de alimentos (por ejemplo dietas que excluyan todos los cereales o todas las frutas).
  • Incluir al menos cinco porciones de frutas y verduras diariamente.
  • Sustituir los cereales refinados por cereales de grano entero.
  • Beber abundantes líquidos no azucarados, preferentemente agua natural.
  • Limitar el consumo de azúcar.
  • Leer las etiquetas con información nutrimental de los productos que se consumen y evitar aquellos ricos en calorías, grasas y azúcar.
  • Servirse porciones de menor tamaño.
  • Sustituir las botanas y golosinas por snacks saludables a base de frutas, verduras, yogurt y/o semillas naturales.

 

Fuentes:

American thyroid association. Hypotyroidism. Disponible en https://www.thyroid.org/hypothyroidism/

Ascencio, C. (2012). Fisiología de la nutrición. México: Mc Graw Hill-Interamericana.

Lagua, R., Claudio, V. (2007). Diccionario de nutrición y dietoterapia. 5ª ed. México: Mc Graw Hill-Interamericana.

 

 

 

 

 

Dieta anticáncer: Preguntas y respuestas

El cáncer es un grupo heterogéneo de enfermedades en las que algunas células crecen y se diseminan sin control. Puede aparecer prácticamente en cualquier parte del cuerpo y el tumor suele invadir el tejido circundante y puede provocar metástasis en puntos distantes del organismo.

Muchos tipos de cáncer se podrían prevenir evitando el tabaco, controlando el sobrepeso, adoptando una dieta saludable y haciendo actividad física con regularidad. Además, un porcentaje importante de cánceres puede curarse si se detecta en una fase temprana.

Con respecto a la alimentación y su relación con el cáncer, es cierto que algunas dietas pueden ayudar en su prevención y otras podrían favorecerlo.

¿Sabes en realidad qué alimentos y características de la dieta te pueden ayudar a prevenir esta enfermedad? A continuación contestaremos algunas de las preguntas más frecuentes al respecto.

¿Las personas obesas tienen un mayor riesgo de cáncer?

Si. El exceso de grasa corporal favorece desajustes como el síndrome metabólico. Entre estos desajustes se destaca la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia, lo que se relaciona con inflamación y una mayor predisposición al crecimiento de células cancerosas. Las personas obesas tienen una mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer como el de colon, mama, endometrio, páncreas, esófago y riñones entre otros.

¿Los conservadores y aditivos de los alimentos causan cáncer?

Con frecuencia escuchamos historias que relacionan sustancias químicas adicionadas a los alimentos con un mayor riesgo de cáncer. Hasta el momento no existen evidencias que demuestren esta relación. Por otro lado, existen muchos tipos de aditivos diferentes y no es posible generalizar. En mi opinión, es más importante enfocarse en seguir una variada, suficiente, completa y equilibrada que preocuparse en exceso por este aspecto.

¿Comer frutas y verduras previene el cáncer?

Si, y lo hacen a través de diferentes mecanismos. Por un lado, son ricas en vitaminas, antioxidante y fitoquímicos que ayudan a nuestras células a mantenerse sanas y a autorepararse. Algunas de estas sustancias incluso pueden controlar el crecimiento de las células malignas.

Por otro lado, su contenido de fibra también ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer como el de colon al acelerar la velocidad de vaciamiento del tubo digestivo.

Por último, el consumo de abundantes frutas y verduras nos ayuda a desplazar a otros alimentos de mayor densidad energética por lo que favorecen el mantenimiento de un peso corporal saludable, que también es importante para la prevención del cáncer.

¿La llamada dieta alcalina reduce el riesgo de cáncer?

No. El pH de la dieta no es capaz de modificar el pH de la sangre o de modificar el comportamiento celular. Aunque una dieta rica en frutas y verduras (la dieta alcalina lo es) puede ayudar a prevenir el cáncer, esto no tiene que ver con su pH, sino con otros mecanismos ya mencionados arriba.

¿El consumo de carnes rojas favorece el cáncer?

Probablemente si. Existen evidencias de que el consumo de carne se relaciona con algunos tipos de cáncer, sobre todo el de colon. No obstante, existe una cantidad de carne que puede ser consumida con seguridad. El riesgo de cáncer se incrementa cuando se consumen más de 18 onzas de carne a la semana. Así que no es necesario eliminarla de la dieta, pero si limitar su consumo. Comer carne roja hasta dos veces por semana en un tamaño de porción razonable (no mayor al tamaño de la palma de una mano) no representa mayores riesgos. Además, es conveniente evitar las carnes curadas o ahumadas, que parecen tener una relación aún mayor con el riesgo de cáncer.

¿El azúcar incrementa el riesgo de cáncer?

Posiblemente si. El exceso en el consumo de azúcar  favorece el sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico, que como ya dijimos arriba, favorecen la aparición de esta enfermedad. Más aún, los cambios en los niveles de glucosa e insulina que acompañan al consumo excesivo de azúcar se han relacionado con un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, como el de páncreas y el de colon.

¿Comer productos orgánicos reduce el riesgo de cáncer?

Aparentemente no. No existen evidencias contundentes para afirmarlo. En general los alimentos convencionales no superan la cantidad de residuos de pesticidas y otras sustancias que es segura para consumo humano. No se han encontrado diferencias en el riesgo de cáncer entre las personas que comen solo alimentos orgánicos y las que comen alimentos convencionales. Así que las personas que no pueden costear una dieta a base de alimentos orgánicos no deben sentirse en riesgo siempre y cuando su dieta sea saludable. Nunca está de más recordar que es importante lavar bien las frutas y verduras antes de su consumo.

¿Existen los alimentos anti cáncer?

Ningún alimento por sí mismo es capaz de prevenir el cáncer. Sin embargo, una dieta en la que abunden frutas y verduras de color verde oscuro, rojo o anaranjado, cereales de grano entero y leguminosas y que incluya cantidades moderadas de aceite de oliva, té verde y pescado se considera útil para reducir el riesgo de esta enfermedad.

¿Los alimentos cocinados a muy altas temperaturas o cocidos en exceso pueden favorecer el cáncer?

Probablemente si. Algunos investigadores han encontrado que en alimentos cocinados a muy altas temperaturas como las papas fritas o papas a la francesa o en las carnes quemadas o sobrecocidas se producen sustancias potencialmente carcinogénicas. Sin embargo, esto no sucede con todos los alimentos por igual.

¿Cocinar alimentos en el horno de mircoondas puede causar cáncer?

No existen pruebas de esto. Las microondas no permanecen en los alimentos una vez que estos se retiran del horno y no se ha probado que estos hornos puedan causar algún daño a la salud cuando se utilizan adecuadamente.

Fuentes

Escott, S. (2011). Nutrición, diagnóstico y tratamiento. 7a ed. Philadelphia: Lippincot        Williams & Wilkins.

Griffin, M. Expert Q&A: The Anti-Cancer Diet. Recuperado de http://www.webmd.com/diet/features/expert-qa-anti-cancer-diet-karen-collins

Harvard Medical School. Red meat and colon cancer. Recuperado de http://www.health.harvard.edu/family_health_guide/red-meat-and-colon-cancer

Instituto Nacional del Cáncer. La acrilamida en los alimentos y el riesgo de cáncer. Recuperado de http://www.cancer.gov/espanol/recursos/hojas-informativas/riesgo-causas/acrilamida-en-alimentos

Larsson, S., Bergkvist, L., Wolk, A. (2005).Consumption of sugar and sugar-sweetened foods and the risk of pancreatic cancer in a prospective study. The American Journal of Clinical Nutrition. 84(5), 1171–1176.

Layton, D., Bogen, K., Knize, M. (1995). Cancer risk of heterocyclic amines in cooked foods: an analysis and implications for research. Carcinogenesis, 16 (1), 39-52.

Michaud, D., Liu, S. Giovannucci, E. Willet, W., Colditz, G. (2012). Dietary Sugar, Glycemic Load, and Pancreatic Cancer Risk in a Prospective Study. J Natl Cancer Inst, 17, 1293-1300.

Organización mundial de la salud. Cáncer. Recuperado de http://www.who.int/topics/cancer/es/

7 causas comunes de fatiga o cansancio crónico

La fatiga o el cansancio crónico son una queja frecuente por estos días. En ocasiones esta fatiga puede deberse simplemente al exceso de trabajo y la falta de sueño, pero en otras, puede ser causada por enfermedades no diagnosticadas o malos hábitos de alimentación.

Si duermes de 7 a 8 horas diarias, consideras que tu sueño es de buena calidad y aún así te sientes cansado, es hora de averiguar porqué. Y si tu fatiga permanece por más de una semana y no encuentras una razón aparente, es hora de visitar a tu médico.

 Algunas causas de fatiga son:

  1. Anemia. En la anemia hay una deficiencia de hemoglobina, proteína que trasporta el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Al reducirse el suministro de oxígeno a los órganos y tejidos se presenta la fatiga. La anemia puede presentarse en mujeres en edad fértil por ciclos menstruales muy abundantes, por la presencia de tumores o pólipos en el útero o por un embarazo reciente. Otras causas de anemia son los sangrados internos, la deficiencia de hierro, ácido fólico o vitamina B12 en la dieta. También puede presentarse como consecuencia de algunas enfermedades crónicas como la insuficiencia renal. Además de la fatiga, otros síntomas de anemia son mareos, irritabilidad y frío. El diagnóstico se confirma con una prueba en sangre y su tratamiento a menudo consiste en la administración de suplementos de hierro.
  2. Hipotiroidismo. La tiroides es una glándula que controla el metabolismo, esto es, la velocidad a la que el organismo trabaja. Cuando esta glándula trabaja por debajo de lo normal puede presentarse fatiga, letargo y una ligera depresión entre otros síntomas. El diagnóstico se confirma midiendo los niveles de hormonas tiroideas en sangre. El tratamiento consiste en administrar hormonas sintéticas hasta llegar a los niveles normales en sangre.
  3. Infecciones del tracto urinario. En algunos casos, las mujeres pueden tener infecciones de las vías urinarias sin saberlo, puesto que los síntomas clásicos como el ardor o urgencia para orinar no siempre se presentan. En algunos casos la fatiga puede ser el único síntoma. Las infecciones de vías urinarias se deben a la presencia de bacterias en el tracto urinario por una mala higiene o porque al tener relaciones sexuales las bacterias son empujadas hacia la uretra. El diagnóstico se confirma con pruebas de orina y el tratamiento consiste en la administración de antibióticos orales.
  4. Exceso de cafeína. Aunque la cafeína es un estimulante, el exceso puede tener el efecto contrario. Así que aunque muchas veces buscamos en una taza de café un “empujoncito” extra, el abuso continuado puede resultar en fatiga.
  5. Intolerancias alimentarias. Algunos expertos piensan que las intolerancias a algunos alimentos, aún las más leves pueden hacernos sentir soñolientos. Incluir el alimento en cuestión con frecuencia nos haría sentir cansados permanentemente. Si se sospecha que algún alimento es la causa de la fatiga habrá que iniciar una dieta de eliminación.
  6. Apnea del sueño. La apnea del sueño es un trastorno en el que una persona deja de respirar momentáneamente mientras duerme, varias veces durante la noche. Cada vez que la persona deja de respirar despierta para romper su ciclo de sueño, generalmente sin darse cuenta. Para el tratamiento de esta enfermedad, el especialista generalmente recomendará cambios al estilo de vida como la pérdida de peso o dejar de fumar.
  7. Enfermedades cardiacas no diagnosticadas. Si has empezado a sentirte exhausto después de hacer alguna actividad que normalmente hacias con facilidad, como aspirar, lavar el auto o caminar, alguna enfermedad del corazón podría ser una posibilidad. Si te sientes fatigado después de alguna actividad y no encuentras alguna otra razón aparente acude a hacerte un chequeo médico.

 

 

¿Puedo hacer ejercicio si tengo diabetes?

Al igual que para todas las personas, para quienes tienen diabetes el ejercicio regular proporciona grandes beneficios. Mejora el control de la enfermedad, ayuda a prevenir complicaciones y mejora la calidad de vida. Hasta puede disminuir la cantidad de insulina o medicamentos que se requieren para mantener la glucosa en niveles aceptables.

El ejercicio regular reduce el riesgo de complicaciones del corazón, reduciendo los niveles de colesterol LDL (malo) y mejorando los niveles de colesterol HDL (bueno). Además mejora la circulación y reduce las dolorosas complicaciones neurológicas.

Si tienes diabetes y pretendes empezar a hacer ejercicio toma en cuenta los siguientes puntos:

  • Antes de empezar habla con tu médico para que te ayude a determinar el tipo de ejercicio que más te conviene, la hora del día más adecuada para hacerlo y si debes hacer alguna modificación en la dosis o distribución de tus medicamentos.
  • Diseña un plan de ejercicios que te convenga de acuerdo con lo que tu médico te recomendó. Lo ideal es hacer al menos 2.5 horas de ejercicio moderado a la semana según recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón. Obtendrás todavía mayores ventajas si repartes este tiempo a lo largo de la semana, esto es, en 5 sesiones de 30 minutos cada una. Un buen programa de ejercicios debe incluir unos minutos de ejercicios de estiramiento, ejercicio aeróbico que aumente la frecuencia cardiaca y ejercicios de fuerza que fortalecerán los músculos y huesos. Solicita la ayuda de un entrenador físico para planear tu rutina.
  • No omitas ninguna de las comidas del día, menos aún antes de ejercitarse. Asegúrate de comer algo entre 1 y 3 horas antes de tu sesión de ejercicios.
  • Mide tus niveles de glucosa en sangre regularmente. Si antes de empezar a hacer ejercicio tu glucosa se encuentra por debajo de 100 mg/dl toma un refrigerio con carbohidratos, como una porción de fruta antes de comenzar. Si tu glucosa se encuentra por arriba de 250 mg/dl será mejor que pospongas el ejercicio para otra ocasión. Si después de terminar el ejercicio tu glucosa se encuentra baja y falta tiempo para tu siguiente comida toma también un refrigerio con carbohidratos como una porción de fruta o unas galletas bajas en grasa.
  • Cuida tus pies utilizando calzado adecuado para hacer ejercicio, el cual debe ajustarse bien a tus pies pero sin oprimirlos y sin apretar tus dedos. Usa calcetines de algodón y revisa tus pies al terminar el ejercicio en busca de ampollas, cortaduras, enrojecimiento o algún otro tipo de lesión que deba ser atendido.
  • Si harás ejercicio intenso fuera de casa, lleva contigo una identificación con tu nombre, dirección, centro de salud, nombre de tu médico y tipo y dosis de insulina o medicamentos que empleas.
  • Si tomas medicamentos hipoglucemiantes o te aplicas insulina, lleva contigo una dosis de carbohidratos de rápida absorción para usarla en caso de hipoglucemia. Algunas opciones pueden ser: dos cucharadas de pasitas, 5 carameloso ½ tza de jugo de fruta.
  • Bebe suficiente agua antes, durante y después del ejercicio.

 

 

 

Día mundial del corazón y 10 recomendaciones para un corazón saludable 

Cada 29 de septiembre, la Federación Mundial del Corazón celebra el Día Mundial del Corazón en más de cien países, con el objetivo de promover medidas preventivas y de crear conciencia sobre la importancia de la lucha contra las enfermedades cardiovasculares.

La enfermedad cardiovascular  es la principal causa de muerte en todo el mundo, con 17,3 millones de fallecimientos anuales. Además, un elevado porcentaje de estas muertes ocurren  prematuramente.

Entre las enfermedades cardiovasculares destacan la hipertensión, la ateroesclerosis y la cardiopatía coronaria.

Muchos de los factores que elevan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares pueden modificarse con algunos cambios al estilo de vida.

Recomendaciones para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares

  1. Dejar de fumar. El hábito de fumar favorece la formación de trombos, endurece las arterias y reduce su calibre por lo que dificulta el riego sanguíneo del corazón.
  2. Reducir el consumo de sal. Una dieta saludable para el corazón no debe contener más de 2 a 2.4g de sodio al día. Esto puede lograrse retirando el salero de la mesa, cocinando con cantidades moderadas de sal y sobre todo reduciendo el consumo de alimentos industrializados como las sopas instantáneas, comidas preparadas congeladas, encurtidos, embutidos y algunos panes industrializados.
  3. Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol. Las grasas saturadas y el colesterol presentes en las carnes, leche entera, quesos grasosos, mantequilla, crema, postres y productos de repostería elevan los niveles de colesterol malo en la sangre y favorecen la acumulación de placa en las arterias, por lo que reducir su consumo y sustituirlo por otras grasa como las del aceite de oliva y canola o las del pescado tiene un efecto cardioprotector.
  4. Reducir el consumo de azúcar. El consumo excesivo de azúcar eleva los niveles de triglicéridos en sangre y favorece el sobrepeso.
  5. Comer abundantes frutas, verduras y cereales integrales. Su consumo tiene una relación inversa con el riesgo cardiovascular, en parte por su aporte de fibra, que disminuye los niveles de grasas en sangre, en parte por su efecto hipotensor (que reduce la presión arterial), y también por su contenido de vitaminas, minerales, antioxidantes, flavonoides y fitoquímicos necesarios para la salud cardiovascular.
  6. Mantener un peso saludable. En el caso de las personas con sobrepeso u obesidad, una disminución del 10% del peso corporal trae beneficios claros sobre la disminución del riesgo cardiaco.
  7. Hacer ejercicio cardiovascular 30 minutos diarios. El ejercicio aeróbico hace al corazón más fuerte, por lo que se vuelve más eficiente para bombear sangre y por lo tanto oxígeno a los tejidos. Además reduce la presión arterial y eleva el colesterol bueno que retira los depósitos de grasa de las arterias.
  8. Incluir nueces, almendras y otros frutos secos en la dieta. Aunque deben consumirse con moderación por su alto contenido calórico, incluir oleaginosas en la dieta puede reducir el riesgo cardiovascular por su contenido de ácidos grasos monoinsaturados que reducen el colesterol LDL (colesterol malo) y los triglicéridos.
  9. Medir la circunferencia de cintura con regularidad. Una circunferencia de cintura grande se relaciona con una mayor acumulación de grasa visceral y un mayor riesgo cardiovascular. El nivel máximo saludable en mujeres es de 80 cm y en hombres de 90 cm.
  10. Hacerse pruebas de glucosa, triglicéridos y colesterol con periodicidad. Los niveles de azúcar y grasas en sangre pueden estar elevados sin causar ninguna manifestación, por lo que es recomendable verificar sus niveles periódicamente para tomar el control a tiempo en caso necesario.

Osteoporosis: Qué es y cómo prevenirla

La osteoporosis es la causa de más de un millón de fracturas cada año, sobre todo en mujeres blancas posmenopáusicas. Se espera que en las próximas décadas el número de casos incremente, aún en hombres y en individuos de raza diferente a la blanca. Los costos de tratamiento de las fracturas ocasionadas por osteoporosis es alto; además, las fracturas de cadera y de columna son con frecuencia causa de incapacidad y dependencia e incrementan el riesgo de muerte.

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis se define como una disminución del material mineral de los huesos que resulta en la disminución de la resistencia de estos incrementando la susceptibilidad de sufrir fracturas, aún con traumatismos leves. Los huesos con osteoporosis se vuelven porosos y adelgazados. Mientras más disminuye la densidad de los huesos, mayor es el riesgo de sufrir fracturas.

¿Cuáles son las manifestaciones?

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que puede ir progresando por años sin dar ningún síntoma o manifestación. En etapas avanzadas puede manifestarse con fracturas, dolor de espalda, disminución de estatura y la aparición de joroba.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

  • Pertenecer al género femenino
  • Raza blanca
  • Antecedentes familiares de osteoporosis
  • Edad avanzada
  • Consumo inadecuado de calcio desde la infancia
  • Presencia de enfermedades crónicas
  • Deficiencia de hormonas (menopausia)
  • Tabaquismo
  • Sedentarismo
  • Deficiencia de vitamina D
  • Consumo excesivo de sal
  • Consumo de más de dos o tres tazas de café al día
  • Alcoholismo

¿En qué consiste el tratamiento de la osteoporosis?

Una parte importante de la prevención y el tratamiento de la osteoporosis es la modificación de la dieta según los factores de riesgo de cada persona. Incrementar el consumo de calcio y vitamina D (algunas veces se indicarán suplementos) es importante pero no es suficiente. También debe evitarse el consumo excesivo de sodio, porque éste se relaciona con mayores pérdidas urinarias de calcio. Además se debe tener un consumo suficiente de proteínas y evitar la cafeína en exceso.

Por otro lado, puede ser necesario reponer los estrógenos en las mujeres postmenopáusicas pues son necesarios para una buena fijación y metabolismo del calcio. Además en algunos casos el médico podría indicar medicamentos para reducir la pérdida de masa ósea o para disminuir el dolor.

El ejercicio físico también es parte importante del tratamiento, pues reduce el riesgo de fracturas. Aunque las actividades muy bruscas en las que el riesgo de caer sea elevado deben evitarse, las personas con osteoporosis deben realizar una rutina de ejercicio completa en la que se combinen actividades de fuerza y equilibrio con ejercicios cardiovasculares.

¿Cómo se puede prevenir la osteoporosis?

  • Vigilar que exista un buen consumo de calcio desde la infancia (leche y derivados, tortilla de maíz, sardinas, charales, algunas verduras).
  • Los adultos menores de 50 años deben consumir 1,000 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día.
  • Las mujeres de 51 a 70 años deben consumir 1,200 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día.
  • Los hombres de 51 a 70 años necesitan 1,000 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día.
  • Los adultos mayores de 70 años deben recibir 1,200 mg de calcio y 800 UI de vitamina D al día.
  • Realizar ejercicio regular desde la infancia.
  • Evitar el tabaquismo y el abuso de alcohol.
  • Evitar el exceso de sodio (sal, alimentos salados, encurtidos, embutidos, procesados).
  • Evitar el abuso en el consumo de café y otras bebidas ricas en cafeína.