La dieta alcalina

dieta alcalina

¿Qué es la dieta alcalina?

Los adeptos a la dieta alcalina afirman que una disminución del pH de la sangre es la causa de muchas enfermedades y que ésta se relaciona con una dieta inadecuada. Según ellos, una dieta alcalina ayudará a bajar de peso, eliminar malestares gastrointestinales, fortalecer el sistema inmunológico, mejorar las condiciones de la piel, prevenir la osteoporosis y el cáncer entre otras enfermedades. Aseguran que síntomas como el cansancio, la fatiga, los resfriados y el intestino irritable son consecuencias de una excesiva acidez.  Pare ellos, esta milagrosa dieta es un “sistema de limpieza y oxigenación.”

El objetivo de la dieta es mantener el pH de la sangre cercano a 7.4, para lo que se clasifica a los alimentos dividiéndolos en alimentos ácidos y alimentos alcalinos. En algunos sitios web que recomiendan este tipo de dieta se habla solo del pH de los alimentos, en otros se aclara que lo relevante es el residuo o ceniza que se obtiene como resultado del metabolismo de estos alimentos.

En ambos casos se recomienda consumir menores cantidades de alimentos ácidos (20%) y abundantes cantidades de alimentos alcalinos (80%). Entre los principales alimentos ácidos (o alimentos a evitar) se encuentran:

  • Café
  • Alcohol
  • Leche
  • Carnes
  • Pan y galletas
  • Harinas y cereales
  • Azúcar
  • Grasas saturadas
  • Arándanos y ciruelas

Entre los alimentos preferidos se encuentran las verduras, sobre todo las de hojas verdes, las algas, aguacate, algunas frutas, frutos secos y algunos tipos de cereales integrales.

Se motivan hábitos como beber agua alcalina, agua con bicarbonato o limón en ayunas, incluir determinado tipo de alimentos en momentos específicos del día y no hacer determinadas combinaciones de alimentos, por ejemplo de hidratos de carbono con proteínas.

Además se promueve el consumo de ensaladas y licuados verdes a los que con frecuencia se sugiere agregar polvos verdes, de algas por ejemplo.

¿Qué es el pH?

 pH es la abreviatura de potencial de hidrógeno, que es un parámetro usado para medir la acidez o alcalinidad de una sustancia. El rango de pH es de 0 a 14. Los valores menores a 7 indican acidez, los mayores a 7 indican alcalinidad y el 7 se considera neutro.

En el cuerpo humano el pH varía considerablemente de una región a otra. En el estómago el pH puede llegar a 1.5. El de la piel es de entre 4 y 6.5 y el de la orina es variable. El pH de la sangre es de entre 7.35 y 7.45. En individuos sanos este se mantiene dentro de límites estrechos, con  un valor normal medio de 7.4 +- 0.02 en el plasma arterial y de 7.38+- 0.02 en el plasma venoso.

Se considera que un individuo  está en acidosis cuando el pH arterial es menor a 7.38 y en alcalosis cuando el pH arterial es superior a 7.42 y ambas situaciones son altamente peligrosas y potencialmente mortales.

La verdad detrás del mito de la dieta alcalina

Muchas de las declaraciones de quienes apoyan a la llamada dieta alcalina se basan en suposiciones que contrarían lo que hoy se sabe sobre fisiología humana y no están sustentadas en evidencias científicas.

Por ejemplo, es un hecho que  todos los alimentos que comamos, pasarán por nuestro estómago, cuyo ambiente es muy ácido (pH entre 1.5 y 3.5), que es lo ideal para que enzimas digestivas como la pepsina puedan actuar. El consumo de alimentos ácidos o alcalinos es irrelevante para el pH en el estómago. Además, esta acidez será neutralizada después, en el intestino delgado, porque, una vez más, esto es necesario para continuar con el proceso de digestión y absorción.

Aún aceptando que lo importante no es el pH de los alimentos, sino sus residuos metabólicos, sabemos que la composición de la dieta es irrelevante para el pH de la sangre. Los diferentes alimentos, afectan el pH de la orina, pero un pH de la orina más bajo no significa que el de la sangre lo será también.

Un control muy preciso del pH es indispensable por los pronunciados efectos de sus variaciones (tanto hacia abajo como hacia arriba) en muchas de nuestras funciones vitales.

Es cierto que en los alimentos y medicamentos se encuentran pequeñas cantidades de ácidos o bases. También es cierto que como resultado de los procesos metabólicos para asimilar lo que comemos se produce CO2, ácido sulfúrico, ácido fosfórico, ácido láctico,  ácido acetoacético y ácido beta hidroxi butírico, pero nuestro organismo cuenta con mecanismos muy precisos para regular el pH de la sangre. Nuestros riñones y pulmones son los responsables de regularlo. Además, contamos con sistemas buffer de apoyo para regular el pH. Entre ellos se encuentran las proteínas de las células y el plasma, la hemoglobina, el fosfato, y el bicarbonato.

Dieta alcalina y cáncer

Uno de los campos en que más se ha promovido el uso de la dieta alcalina es en la prevención y tratamiento del cáncer. Sin embargo no existen evidencias de que esta dieta, juegue algún papel en esta enfermedad.

De hecho, el American Institute for Cancer Research en un comunicado aclaró al respecto que:  “Este mecanismo en el que a dieta puede cambiar la acidez de la sangre va en contra de todo aquello que conocemos en química acerca del cuerpo humano, por lo que es considerado como un mito. Diferente al pH de la orina, una selectiva dieta alcalina no provocaría un cambio sustancial en el pH de la sangre, o no haría cambios que tuvieran beneficios clínicos como afirman quienes la proponen. Esto es porque el mecanismo de regulación natural del cuerpo no requiere una dieta especial para trabajar; llevar una dieta alcalina podrá, a lo mucho, cambiar de forma mínima y pasajera el pH de la sangre”.

Algunos expertos opinan que las falsas asociaciones entre la dieta alcalina y la disminución en el riesgo de cáncer son el resultado de la manipulación de los hallazgos obtenidos de los importantes estudios sobre la respiración celular y el metabolismo de las células cancerosas hechos por Otto Heinrich Warburg, premio nobel de Fisiología.

Warburg descubrió que las células cancerosas utilizaban un mecanismo de respiración celular diferente al de las células sanas, el mecanismo llamado de la respiración anaeróbica, o sea, cuando falta oxígeno. Las células cancerosas tienen un metabolismo muy rápido y al no poderse satisfacer tan alta demanda de oxígeno recurren a la glucólisis anaeróbica para obtener energía (como nuestros músculos cuando hacemos un ejercicio de muy alta intensidad). Como resultado de esta glucólisis anaeróbica se produce ácido láctico. Pero entonces no hay que confundirnos: el medio ácido en que se encuentran las células cancerosas no es la causa del cáncer como algunos han querido promover, sino su consecuencia.

Dieta alcalina y osteoporosis

La hipótesis de que el consumo de alimentos que elevan la excreción urinaria de ácidos, en particular las proteínas de origen animal, se relaciona con un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas ha sido estudiado desde hace décadas en el supuesto de que para neutralizar esta acidez se liberan mayores cantidades de calcio de los huesos. Sin embargo las revisiones más recientes sugieren que no existen evidencias que soporten dicha hipótesis ni de que una dieta alcalina pueda proteger a la salud ósea, dado que las pérdidas urinarias de calcio son compensadas por medio de diferentes mecanismos en sujetos sanos.

En cambio se sabe, que aunque un exceso en el consumo de proteínas de origen animal puede traer otras consecuencias negativas a la salud, estas son importantes para la salud ósea y se ha demostrado que los adultos mayores con un consumo insuficiente de estas suelen tener huesos más frágiles.

Dieta alcalina y control de peso

Aunque la dieta alcalina se ha promovida como una más de tantas dietas para adelgazar, no es en realidad una dieta que tenga la pérdida de peso como finalidad. Con cualquier tipo de dieta, si se ingieren más calorías de las que se gastan, habrá como resultado ganancia de peso y viceversa. Lo cierto, es que al incrementar el consumo de verduras y reducir el de carnes, azúcar y cereales, como se promueve en la dieta alcalina, la mayoría de las personas, al menos al principio, reducen su consumo energético lo que se traduce en pérdida de peso, pero esto no tiene que ver con el pH de los alimentos, la orina ni la sangre.

¿Es malo seguir una dieta alcalina?

Comer menos azúcar, cereales refinados, pan, galletas, carnes y grasas saturadas generalmente traerá más beneficios que males, pero esto no tiene nada que ver con el pH. Lo malo, desde mi punto de vista, es que promover planes de alimentación como la llamada dieta alcalina puede crear confusión, perpetuar mitos, generar miedos y obsesiones innecesarios y hasta puede hacer a las personas crearse falsas expectativas.

La obsesión por evitar los alimentos acidificantes puede además reducir la variedad de la dieta y hacer a las personas evitar alimentos deliciosos y saludables como los arándanos, ciruelas, avena, arroz o trigo que aparecen en las listas de alimentos “poco recomendables” según este régimen. También puede hacerlas sentir culpables si no tomaron su “jugo verde” cada mañana, cuando esto no es para nada indispensable en una dieta sana, así como tampoco lo es el hecho de tener que comprar agua alcalina o sales para alcalinizar los platillos.

Olvidando el pH, una dieta sana debe ser rica en frutas, verduras y cereales integrales, debe contener cantidades moderadas de proteínas y grasas vegetales y debe ser escasa en azúcar añadida y grasas saturadas. Adoptarla, sin duda hará a cualquier persona que no la seguía, sentirse mucho mejor y enfermarse menos. No hay ninguna magia en eso.

 

Fuentes:

Best y Taylor. Bases fisiológicas de la práctica médica Ed.Médica Panamericanca. Buenos Aires. 1990.

Bonjour, J. Nutritional disturbance in acid–base balance and osteoporosis: a hypothesis that disregards the essential homeostatic role of the kidney. Br J Nutr. Oct 14, 2013; 110(7): 1168–1177.

El mito de las dietas ácidas y alcalinas. Disponible en http://circuloesceptico.com.ar/2013/05/mito-dietas-acidas-alcalinas

Fenton, T. Causal assessment of dietary acid load and bone disease: a systematic review & meta-analysis applying Hill’s epidemiologic criteria for causality. Nutr J. 2011 Apr 30;10:41.

Hanley, D. Does a high dietary acid content cause bone loss, and can bone loss be prevented with an alkaline diet? J Clin Densitom. 2013 Oct-Dec;16(4):420-5.

Schwalfenberg, G.The Alkaline Diet: Is There Evidence That an Alkaline pH Diet Benefits Health? Journal of Environmental and Public Health 2012. Vol 2012.

Shils, M. Nutrición en salud y enfermedad. Ed. McGrawHill. México. 2002.

 

 

 

 

 

Anuncios

6 comentarios sobre “La dieta alcalina

  1. los arandanos son excelentes, me parece a lo que se refiere es que los alimentos que dejan como producto sustancias acidificantes son muy dañinos para la salud, como las carnes, galletas, etc. Los alimentos ricos en vitamina C no dejan productos acidos.

    1. Gracias por tu comentario Liria. Lo que quiero decir es que aunque comer en exceso alimentos como carnes o galletas pueda perjudicar a la salud, esto no tiene que ver con su “capacidad de acidificar la sangre”, puesto que los residuos de los alimentos no modifican el pH significativamente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s