Déficit de atención y dieta

Niño detrás de un escritorio con libros, lápices y una manzana
Imagen por VisionPic .net on Pexels.com

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)  es un desorden común entre los niños. Aparece antes de los doce años de edad. Ocurre en hasta 10% de los niños y 5% de las niñas en edad preescolar y escolar y es causa de un rendimiento escolar deficiente.

En los niños, los síntomas pueden resumirse en tres características: impulsividad, distracción e hiperactividad. Dichas características pueden presentarse en iguales magnitudes o puede dominar una de ellas sobre las otras dos. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Dificultad para poner atención a los detalles
  • Dificultad para permanecer concentrado en una tarea o juego
  • Dificultad para seguir instrucciones
  • Disgusto por las actividades que requieren hacer un esfuerzo mental
  • Perder los útiles necesarios para hacer sus tareas
  • Olvidarse de hacer sus tareas escolares o domésticas
  • Estar inquieto, dar golpes con las manos o los pies
  • Estar en constante movimiento
  • Ir de un lado a otro en situaciones no apropiadas
  • Hablar en exceso, interrumpir conversaciones
  • Dificultad para esperar su turno

En algunos casos los síntomas desaparecen o disminuyen con el tiempo. En otros, pueden continuar hasta la edad adulta.

Alrededor del 65% de los niños que padecen déficit de atención siguen presentando algunos síntomas del trastorno en la edad adulta.

Los adultos con déficit de atención pueden tener algunas de las siguientes manifestaciones:

  • Impulsividad
  • Dificultad para establecer prioridades y organizar su tiempo
  • Problemas para concentrarse
  • Dificultad para realizar más de una tarea a la vez
  • Escasa tolerancia a la frustración
  • Cambios frecuentes de humor
  • Dificultad para terminar las tareas

Dieta y déficit de atención

En alguna época se pensó que el consumo elevado de azúcar se relacionaba con los síntomas de hiperactividad, pero no existen evidencias que lo demuestren. Por lo tanto, las dietas demasiado restringidas no se justifican, aunque el abuso en el consumo de azúcar no es recomendable para nadie por muchas otras razones, como su relación con el sobrepeso, síndrome metabólico y caries dental entre otras enfermedades.

Una gran variedad de alimentos y aditivos, principalmente los que suelen ser causantes de alergias alimentarias, como la leche, las nueces, el trigo, el pescado y la soya se han relacionado con la aparición de los síntomas del déficit de atención y otros trastornos de la conducta, pero no todos los niños diagnosticados con TDAH responden a las dietas que eliminan los alimentos  sospechosos.

También se ha reportado que altas dosis de vitamina B6 junto con magnesio ayudan a reducir la hiperactividad y a  mejorar la atención. Sin embargo, no está claro si estos beneficios se observan en niños que no presenten deficiencias de estos nutrimentos.

En la actualidad, los  principales componentes dietéticos que se han relacionado con los síntomas de TDAH son algunos aditivos empleados en la industria alimentaria como los  colorantes y  saborizantes artificiales y algunos conservadores. Numerosos padres de niños con TDAH han manifestado que encuentran disminución significativa de los síntomas en sus hijos al seguir una dieta sin colorantes ni saborizantes artificiales. Sin embargo, resulta difícil apegarse a este tipo de dieta a largo plazo, dada la enorme cantidad de alimentos procesados que contienen este tipo de sustancias y la gran difusión y aceptación  que estos tienen entre los niños.

Cupcakes con glaseados con colorantes
Imagen por American Heritage Chocolate en Unplash

Es importante mencionar que el consumo de colorantes y saborizantes no es la causa de este trastorno y no origina ninguno de los síntomas arriba mencionados en personas sanas. Por otro lado, no todos los niños con déficit de atención son sensibles a estos aditivos, por lo que no necesariamente todos los pacientes con el trastorno responderán igual a la dieta en que estos se eliminen.

En general, se sugiere que al intentar hacer cualquier modificación dietética en busca de una mejoría de los síntomas se tomen en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Como cualquier otra persona, los niños con TDAH deben adoptar una dieta saludable evitando los excesos de azúcar, sal y alimentos ultraprocesados.
  • Reducir el consumo de alimentos industrializados tanto como sea posible.
  • Leer los ingredientes de los productos industrializados que no puedan evitarse para determinar cuáles tienen colorantes y/o saborizantes artificiales. Entre los más evidentes se encuentran las leches y yogures de sabores, los cereales instantáneos, gelatinas, pastelillos, caramelos, jugos y otras bebidas de sabores. Sin embargo, muchos otros alimentos pueden contenerlos.
  • Si se sospecha que algún(os) componentes de la dieta podrían relacionarse con los síntomas, puede intentarse una dieta en que estos se eliminen con la asesoría de un nutriólogo.
  • Evitar eliminar muchos alimentos diferentes a la vez o hacer cambios bruscos en la dieta.
  • Observar la conducta del niño durante varios días antes de hacer nuevas modificaciones.
  • Hacer un registro diario de la conducta del niño y los alimentos consumidos.
  • Reintroducir gradualmente los alimentos que aparentemente no modifican la conducta del niño.
  • Evitar dietas demasiado rígidas que podrían causar otros físicos o de conducta, independientemente del TDAH.
  • Consultar con un especialista en dieta y déficit de atención que ayude a determinar el tipo de dieta que a cada individuo le permita un buen manejo de la sintomatología sin causar deficiencias o un estrés excesivo.

Autor: Mariana Alvarez Aceves

Nutrióloga, docente, asesora nutricional en línea. Amante de la docencia, la investigación y la nutrición basada en la evidencia.

3 pensamientos

  1. Buenísima entrada, me quito el sombrero.
    Según tu opinión, consideras a estos niños por lo general, asténicos o más delgados y que por lo general que tienden a una dieta hipercalórica, o no suele haber relación? Me interesa mucho el aspecto psicológico ligado a la nutrición. Me ha encantado Mariana. Un saludo!

    1. Gracias por tu comentario!!
      En mi experiencia el TDAH como tal no tiene tanta relación con el estado de nutrición como la tiene su tratamiento farmacológico. El metilfenidato empleado con frecuencia para tratar a los niños con este padecimiento tiende a suprimir el apetito y en algunos casos a generar pérdida de peso.
      Pero también es cierto que como parte de sus manifestaciones, algunos niños con TDAH no controlado tienden a comer impulsivamente.
      En ambos casos su alimentación debe ser vigilada para evitar problemas mayores.
      Saludos.

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